[Charla] Imperialismo y ruptura revolucionaria

El pasado 31 de Marzo, desde el FRML organizamos una charla sobre el Imperialismo y la ruptura revolucionaria, con el objetivo de contribuir a asentar las bases para una comprensión cabal del imperialismo y, mediante la crítica directa a pretendidas rupturas, a todas luces inconsecuentes e insuficientes, impulsar el despliegue de la ruptura revolucionaria, encuadrada en los senderos de la revolución proletaria. En definitiva, mediante la satisfacción de las exigencias teóricas de nuestros días, orientar el pensamiento del proletariado por el curso práctico del comunismo.

 

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La charla fue realizada en un espacio político que persigue, como objetivos fundamentales, poner sobre la mesa los conflictos imperialistas del mundo y señalar, especialmente, al imperialismo otanista. Esto último se explica ya que nuestra actividad se realiza y desarrolla en el interior de sus fronteras. El espacio en sí, la Plataforma Unitària i Popular contra la Guerra i l’OTAN, está compuesto por una gran heterogeneidad de organizaciones y, por tanto, de multitud de concepciones, muchas de ellas antagónicas, acerca del imperialismo y el antiimperialismo. Nosotras, como organización, no limitamos nuestra actividad política al horizonte al que el propio espacio se circunscribe, sino que vamos más allá, pretendiendo abarcar el conjunto contradictorio del sistema imperialista, más allá de la OTAN, o combatiendo caracterizaciones equivocadas del imperialismo y su subversión. Así pues, en la Plataforma, encontramos un espacio político de confrontación ideológica con elementos con interés sincero en cuestiones centrales para las comunistas, que permite, desde nuestras premisas y objetivos políticos, forjar simultáneamente una Línea propia, como herramienta en todos los frentes de lucha, sobre un tema cardinal para la táctica comunista y que afecta, de forma directa, a las tareas que impone la revolución social.

A lo largo de nuestra historia como destacamento, el estudio del imperialismo ha ocupado un lugar privilegiado, si bien es cierto que su socialización no ha sido de amplio alcance (debemos destacar como ejemplos una charla realizada en Mayo del año pasado bajo el nombre de “Imperialismo hoy” y un material fruto de un rico trabajo colectivo, que fue compartido en un espacio de debate con las organizaciones que participaron del mismo). Por ello, y atendiéndonos a la importancia del Imperialismo, invitamos al conjunto del MCEe a la comprensión teórica adecuada de este fenómeno y, para ello, a la discusión del material que adjuntamos, en tanto que parte esencial del avance de la Línea revolucionaria y del retroceso del revisionismo.

Se trata, desde luego, de una problemática central de nuestro movimiento, que atraviesa y vertebra los distintos espacios de acción social y política existentes. No existe ningún espacio de lucha parcial, parcializado al ser circunscrito al terreno de la burguesía por su -ismo particular (los ecosistemas y el ecologismo, los sindicatos y el sindicalismo, la lucha de las mujeres y el feminismo burgués, etc.), tampoco en el propio Movimiento Comunista del Estado español, que no involucre una posición respecto al imperialismo: la aplastante mayoría, por interés velado o por inconsciencia, la de la burguesía. Es por eso que desentrañar su naturaleza y la del antiimperialismo consecuente son tareas de primer orden.

Entendemos que la forja de una posición antiimperialista firme, consecuente, solo puede tener lugar desde y en el marxismo-leninismo. Y no exclusivamente como arma del comunismo contra corrientes de acción y pensamiento que le son ajenas, sino contra sus propias derivas y para su desarrollo, capacitándolo para hacer frente a los combates contemporáneos de la clase obrera revolucionaria. Solo armado de una concepción del mundo que integre al antiimperialismo como piedra de toque puede el proletariado hacer avanzar sus posiciones políticas de vanguardia hacia el alcance de su influjo social. Es en ese proceso en el que encuadramos esta actividad política propagandística -así como las que puedan sucederse-.

Recogemos, en forma de Tesis, los puntos vertebradores del contenido de la charla, como invitación a la lectura detallada del material adjunto:

1. Constituyendo el grado de abstracción en el que se mueven la crítica de la economía política que efectivamente desarrollaron Marx y Lenin, y siendo ésta un paso teórico necesario, es también algo que exige ser ampliado, siendo insuficiente para la comprensión del imperialismo contemporáneo.

2. Hay que explicar el imperialismo, con las cinco características esenciales destacadas por Lenin, como esfuerzo necesario, a través de la expansión económica -con su inserción en áreas extranjeras como última etapa-, para hacer frente a las dificultades de valorizar una masa de plusvalor decreciente, cuya restitución se obtiene asegurando la afluencia de plusvalor adicional del exterior. Por tanto, vinculándolo a un estadio de desarrollo necesario e irreversible del régimen de producción moderno.

3. La aristocracia obrera es la sección de la clase obrera que se beneficia materialmente del imperialismo y de la superexplotación de las obreras de las naciones oprimidas y del proletariado doméstico, que como lugarteniente de la clase capitalista en el movimiento obrero constituye, asimismo, la base material de su conservadurismo político y su subordinación a la ideología burguesa.

4. El crecimiento de las economías europeas de posguerra se da bajo condiciones muy particulares, y no constituye, ni mucho menos, una prueba de que el capital pueda garantizar el crecimiento ilimitado de las fuerzas productivas -entre ellas la clase productora-. Es indicativo precisamente de lo contrario.

5. La globalización de la producción, y con ella de la clase obrera, tanto en magnitudes absolutas como relativas, es producto de la evolución, impuesta con férrea necesidad, de las relaciones sociales de producción del capital y del trabajo asalariado.

6. Las críticas politicistas y antimonopolistas del imperialismo, además de descansar sobre una comprensión errónea del mismo, son soportes de los proyectos sociales de la pequeña burguesía y la aristocracia obrera, con la pretensión de incluir bajo su paraguas político a sectores no monopolistas de la burguesía.

7. La comprensión y combate de la aristocracia obrera es un sine qua non de la práctica comunista en la actualidad.

8. El eslabón más débil de la cadena imperialista es aquél donde el proletariado es más fuerte en términos ideológicos y políticos; donde se despliega, bajo la forma de Partido Comunista, la dimensión política de la acción revolucionaria del proletariado organizado.

Una vez finalizado el cuerpo de la charla se dio inicio al debate posterior, siendo la primera intervención la de un militante de Unificación Comunista de España (UCE) que, vinculando el capital monopolista al Estado, reconoció exclusivamente el carácter imperialista de la oligarquía española, coaligada con oligarquías extranjeras -principalmente yanqui- de las que depende el Estado español. Enunció, por tanto, que los Estados Unidos son la cabeza del imperialismo actualmente existente y que todos los capitales (monopolistas y de segunda línea) no pueden ponerse al mismo nivel. Así pues, subrayó la imposibilidad de hacer la Revolución sin un enemigo claramente definido, de tal forma que el análisis del enemigo no puede variar en función de nuestra fuerza.

Nuestra posición ante esto, como esgrimieron a lo largo del debate las camaradas, es que si nos limitamos a combatir únicamente a ciertas potencias por su predominancia en las contradicciones principales del imperialismo porque ello pretende congregar a las masas en torno a  unas consignas y reivindicaciones mínimas el objetivo estratégico desaparece del horizonte. El enemigo estratégico, fijado por la permanencia de la claridad analítica del marxismo, es la clase antagonista, la burguesía en su conjunto, así como las relaciones de producción sobre las que surge y se asienta, es decir, el capital como forma de poder social sustantivo. Sin embargo, el proletariado no es hoy una clase independiente políticamente actuante. Es por eso que los pasos deben darse en la dirección de la capacitación política de la clase para poder enfrentar, bajo el antagonismo político, al imperialismo en tanto que sistema mundial. Ahora bien, la lucha de clases adquiere la forma de antagonismo frente a un Estado, y el Partido Comunista no puede enfrentarse al imperialismo norteamericano -ni a cualquiera- sin haber derrocado, previamente, a su “propia” burguesía y haber instaurado el poder político proletario como despliegue de su propia fuerza y capacidad de movilización militar de las masas.

Uno de los presentes arguyó que, en la concreción política del imperialismo durante la charla, se exteriorizó únicamente lo relativo al imperialismo americano, obviando el papel económico y de otro tipo que puedan tener otras potencias opuestas al mismo -el imperialismo ruso y chino-. Resaltó, para concluir, la importancia del análisis teórico de estos, pues, asignando a la cadena imperialista una presunta unidireccionalidad (de arriba a abajo), se pasa por alto la función de otros imperialismos y los conflictos entre ellos.

Desde luego, el imperialismo no es solo una cuestión política -de agresividad-, sino que existen contradicciones entre los diversos imperialismos (chino, ruso, etc.) a todos los niveles, pero por el carácter de la charla no se pudo abordar un análisis geopolítico tan amplio y particularizado en todas las formas fenoménicas del propio imperialismo. Por ello tampoco se abordaron las propias contradicciones entre los países integrantes de la misma OTAN, como por ejemplo Francia – EEUU en Irak. Existe, por lo tanto, la necesidad de tal análisis, precisamente porque en los posicionamientos respecto a conflictos internacionales se pone de manifiesto que la no consideración de estos imperialismos conduce -tal como lo hemos observado en la propia Plataforma- a posiciones de retaguardia de la mano de la burguesía media progresista del país en cuestión involucrado en las pugnas interburguesas. No solo en cuanto a la influencia económica, por ejemplo la exportación de capitales de Rusia, sino a más factores como la labor político-militar que puedan, o no, ejercer, que son dejados de lado.

Un militante de Recortes Cero se unió entonces a la discusión, defendiendo la pertinencia de un frente amplio que aglutinase las diferentes clases (y por tanto intereses dispares) que forman el 90% de la población. Esto se concretó en un posicionamiento favorable a un Frente Interclasista que pretende desembocar directamente  en el Partido o en la Revolución, moviéndose pues, en los caducos esquemas del partido de viejo tipo: se agrupa sindicalmente a la clase bajo el único tejido ideológico al que, en la lucha de resistencia, puede alcanzar, a saber, el burgués y después se la desplaza políticamente a posturas revolucionarias. Esta posición evidencia en este punto las distintas tácticas de construcción del movimiento revolucionario, irreconciliables entre sí. La insuficiencia central de este punto de vista reside en que no parte de la agrupación en torno al interés comunista -expresado en su teoría de vanguardia- para que, en su desarrollo orgánico, se desplieguen los organismos que sirvan para unificar a la clase en su movimiento hacia el comunismo.

Es pues, una reapropiación viciada de la evolución en torno a la táctica de la Internacional Comunista sobre el Frente Único: éste se lleva a cabo dando por supuesta la existencia de la Internacional Comunista y sus secciones nacionales como soporte ideológico-político y la posibilidad de inclinar a sectores vacilantes del Movimiento Obrero en ascenso. Después, se abandonará el momento de tracción política e ideológica, pretendiendo llegar a la unificación y claridad estratégicas a posteriori, sin establecer las mediaciones políticas para ello. El resultado fue su mutación en Frentes Populares y, en última instancia, en la política de reconciliación nacional. En el caso de Recortes Cero, además, esta tesis es enteramente dependiente de la caracterización del Estado Español como un país dominado por el imperialismo. En contraposición a ello, el FRML considera necesario esclarecer un Plan político que recoja cuáles son los vínculos y mediaciones -el hilo rojo- que atraviesan el recorrido desde el embrión prepartidario hasta su constitución en clase revolucionaria, el enfrentamiento antagonista con el conjunto de la sociedad burguesa imperialista y la construcción consciente del comunismo.

Como último recurso, Recortes Cero, cuyos razonamientos fueron solidarios de los del militante de UCE, sostuvo que España no es un país imperialista y que las corporaciones patrias están subordinadas a los capitales americanos. Además, consideró que los Estados Unidos se dedicarían a extraer la plusvalia de España, a saquearla. Vemos pues, que no pueden sino aferrarse a un clavo ardiendo. España vive de explotar, no explotada. En ese contexto, la burguesía monopolista y financiera no solo saquea para su beneficio, sino el del país en su conjunto, pues parte de su beneficio repercute -indirectamente- en el proletariado del Estado español. Para ilustrar esto, de forma rápida y concisa, se puso como ejemplo la educación pública y, en concreto, las tasas universitarias de las cuales la matriculada solo paga el 25% de los costes del uso y disfrute de un curso universitario, asumiendo el estado -que se nutre en buena medida del valor capturado más allá de sus fronteras- los costes del 75% restante. Ante esto, los militantes de UCE y Recortes Cero -de forma conjunta- intentaron reducir la aristocracia obrera a los liberados sindicales, a los traidores, mientras que el conjunto del proletariado viviría únicamente de su trabajo. Por supuesto, el proletariado persiste en los países imperialistas, formando incluso en España la mayoría de la población, pero éste está fragmentado, dividido materialmente -su sector directamente beneficiado por el imperialismo, por un lado, y aquél que accede indirectamente, siendo sus condiciones de vida aquéllas de su simple reproducción, por otro-. Y su subordinación a la influencia política de la aristocracia obrera no constituye un límite absoluto para su acción política como Partido Comunista, su única forma de existencia capaz de hacer entrar en escena la contradicción entre proletariado y burguesía como contradicción principal. Supone, eso sí, una dificultad innegable. Pero sólo haciéndole frente podremos las comunistas dar respuesta a las tareas que, en el proceso de emancipación humana, genérica, nuestra clase nos exige.

Tras la charla y el posterior debate, estuvimos en un ambiente más distendido conversando amistosamente con un camarada de Balanç i Revolució (BiR), a quienes agradecemos su presencia y cuyo gesto saludamos. Si bien es cierto que este modelo de trato y relación política no puede sustituir otros formatos, animamos a que este tipo de encuentros se sigan produciendo en el resto del Estado entre quienes integramos el polo de la reconstitución, porque la experiencia en Barcelona, siendo la primera de estas características, fue enormemente positiva.

En conclusión, el FRML ve necesario el desarrollo de la teoría revolucionaria en todos sus aspectos, con el fin de elevarla a la altura de las tareas de la vanguardia (y a la vanguardia al nivel de la teoría), teniendo en cuenta que pasamos por un momento en que la mayoría de destacamentos renuncian a su desarrollo y, en nombre de la teoría heredada, introducen todo tipo de concepciones o posiciones revisionistas ajenas al marxismo-leninismo -y por tanto a la elaboración de respuestas consecuentemente revolucionarias a los interrogantes de la revolución que son requeridas en su etapa actual-. Este acto, cuyo resultado valoramos positivamente, se enmarca dentro de los objetivos del FRML, que no son solo desarrollar la teoría, sino también su difusión y defensa ante cualquier organización política o individuo, de la mano de su inserción en el avance político de la Línea comunista.

 

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