Respuesta a «Guardia Revolucionaria»: Parte V, la crítica, la autocrítica y la lucha de dos líneas

Es significativo que el estilo en el que se imputa la crítica se centre en una serie de frases de carácter general o incluso frases con carácter retórico, pretendiendo absolutizar ciertas prácticas o limitaciones por parte de nuestra organización. Intentando hacer pasar subrepticiamente una suerte de «a buen entendedor, pocas palabras». Pero nada más lejos de la realidad, nosotras no nos vemos reflejadas en sus imputaciones por mucho que se intenten expresar con carácter retórico, presuponiendo tácitamente su validez.

Así que, ante nuestra impresión, no solo respondimos y responderemos a cuestiones concretas que son en su parcialidad, o incluso totalidad, falsas (demostrado con hechos concretos en las anteriores respuestas antes de esta misma crítica). Por el contrario, aprovechamos para esclarecer ideológicamente las limitaciones que se han demostrado, tanto en la concepción meramente teórica como en la actividad práctica, por parte de las firmantes de la actual crítica.

Entendemos que una autocrítica debe abarcar tanto los aspectos concretos de los errores que se han producido en la organización, como las limitaciones políticas que dicha organización reproduce en su seno. Nosotras hemos intentado mantener una actitud honesta hacia estas críticas y una disposición absoluta a recibirlas. No solo desde instancias internas de la organización sino desde elementos exteriores a esta. El problema reside en que en ciertas ocasiones las «críticas» que se han imputado por parte de terceras personas no han llegado a los requisitos en los que una crítica comunista debe ser realizada, más cuando interpretan retroactivamente los hechos de tal manera que se muestren serviles a sus intereses políticos inmediatos.

Es innegable que la lucha ideológica activa en el seno de una organización es imprescindible para evolucionar y madurar como marxistas–leninistas y para llegar a ser vanguardia. Cada uno de nosotros hemos nacido en el capitalismo y por ende hemos sido educados por su ideología. Esta es la razón por la que tenemos que apostar innegablemente por la lucha de dos líneas constante: la ideología proletaria, la cual adoptamos del marxismo-leninismo, contra la ideología burguesa, el liberalismo. La lucha de dos lineas, funciona en el interior de la organización por medio de la crítica; todos los comunistas tenemos que estar abiertos a ser criticados y a criticar para superar cada contradicción, para hacer sucumbir todas las ideas o actitudes reaccionarias, revisionistas, burguesas, o llámese como se quiera: todo vestigio posible de la ideología burguesa.

No somos educados por ninguna ideología, somos educados en ella a través de los aparatos ideológicos, institucionales o no, que funcionan como correa de transmisión de esta. Esta no domina enteramente a todo individuo que existe en la sociedad moderna, ni el liberalismo es su única manifestación (expresa con más regularidad concepciones pequeñoburguesas). En la medida en que existe una clase que es, en sus condiciones de vida, potencialmente revolucionaria, existe la base material para la formación de ideas revolucionarias; cuando esta clase no tiene nada que perder en la sociedad actual y se adueña de la perspectiva de la emancipación humana, pueden brotar ideas comunistas: en el proletariado convergen ambas. Y el proletariado se organiza políticamente, atravesado por ambas instancias para luchar de forma unitaria. Es por ello que la lucha de dos líneas atraviesa cada momento del proceso de su constitución como clase revolucionaria, pero no es ni mucho menos exclusivamente la crítica lo que la hace «funcionar en el interior».

La crítica es una característica esencial, de las más destacables, es cierto. Asimismo, cada actividad que lleva a cabo toda militante forma parte de esta lucha vertebradora, cada palabra que dice, cada propuesta o sugerencia que hace, cada expresión de iniciativa, cada perspectiva justa sobre cualquier problemática, cada creación política, cada paso en la profundización teórica, es muestra de la vitalidad de la línea proletaria; así como cada actitud o comportamiento reaccionario, y cada silencio y vacilación, muestra del dominio de la línea burguesa. Es decir, la propia experiencia vital es atravesada por la lucha de dos líneas, paralelamente a la masificación de la actividad consciente entre la clase, que se forma como sujeto social autoconsciente de su situación y su misión histórica. Y si es la línea proletaria la que manda, la experiencia misma se desarrolla en beneficio de esa lucha, en respuesta a las necesidades de la praxis colectiva. He ahí el porqué de la indistinción, en la sociedad clasista, entre movimiento político y social en el movimiento histórico proletario (Marx, Miseria de la filosofía).

Comprendemos la necesidad de que «todos los comunistas tenemos que estar abiertos a ser criticados y a criticar para superar cada contradicción» y hemos sido las primeras en señalarlo constantemente a cada premilitante, a cada militante, a cada persona con la que trabajásemos. Esto se reitera en el significativo audio adjunto en la Parte III, en el que en presencia de Jiang y Riurik se refuta todo lo que nos achacan (1).

Sobre hacer sucumbir las ideas burguesas, una única matización: debe entenderse exclusivamente como derrota positiva en la praxis cotidiana, como hacer imposible su repetición, en la medida en que esté en nuestras manos hacerlo, pues hay problemáticas personales (económicas, que requieran ayuda profesional, etc.) que desgraciadamente no están en nuestras manos (posibilidades) solventar en las condiciones presentes.

Profundicemos sobre que se sostenga precisamente de la crítica que, como vehículo de la lucha de dos líneas, ha de ser realizada «en el interior de la organización», aceptándolo como teóricamente correcto, cuando han mostrado no estar en condiciones de plasmarlo en su actividad cotidiana.

Jamás subordinaremos lo político a lo organizativo, y por ello no exigiremos que alguien permanezca orgánicamente ligado cuando diverja en lo tocante a la línea ideológica y política. De hecho, deberá ser expulsada de no resolverse positivamente la lucha de líneas. La concepción previa es muestra de organicismo, donde lo ideológico se subordina a lo organizativo, propio de las formaciones de viejo cuño, de las que nos desvinculamos no solo de palabra sino en los hechos. Teniendo esto en consideración, es preciso subrayar que estas personas, al menos de palabra, compartían la línea política de la organización cuando militaban en ella. Cuando la abandonan (salvo Jiang), todas comparten la línea general y no quisieron dar salida interna a ninguna crítica, a pesar de que han existido siempre los cauces suficientes, y no se ha dejado de invitar a emplearlos, pues siempre hemos considerado la crítica una instancia necesaria de la política. Nos hemos repetido sobre este punto, y lo haremos tantas veces como sea necesario.

Particularicemos esta problemática. Jiang abandona la organización con una crítica bajo el brazo, la cual ha sido contextualizada y contestada públicamente (2). El texto se valora internamente con la máxima seriedad. Se acepta lo que de ella es justo, se critica lo que no. Se pone al tanto a toda la militancia. Debido a la proximidad del camarada Galander, actual pareja de Jiang y hasta hace poco militante de nuestra organización, se decide tratar pormenorizadamente la crítica en persona con él. Es significativo que, sobre la caricatura que construye Jiang del FRML, Galander nos transmitiese que ella pensaba que en esa reunión se le iba a exigir al camarada que rompiese la relación. En cualquier caso, la crítica se comenta exhaustivamente, punto por punto, con el propio Galander. Él considera satisfactorias las respuestas que se le dan y reconoce parte del enfoque de Jiang como generalizaciones abstractas.

Sin embargo, no es la única reunión que se produce con Galander para abordar la cuestión. Esa temática particular y la de la centralidad de la crítica se reiteran en múltiples reuniones, tanto individuales y monotemáticas como en reuniones de colectivo. Arrastrábamos justificada preocupación sobre su estilo de trabajo pasivo, especialmente atento a lo teórico, que se abordó como en todo colectivo al más alto nivel. Por otra parte, mostraba una indiferencia notoria a las labores cotidianas, priorizando su labor en espacios como Twitter a su participación en las vías que abre la organización para la puesta en relación de las inquietudes colectivas de las militantes.

Repetidas veces se le criticó, y repetidas veces volvimos a observar la reproducción de tales actitudes. En la última reunión con esta persona, en la que abandonó de mutuo acuerdo (él venía también con la idea de abandonar la organización), por su actitud pusilánime ante la crítica, calificó él mismo su actividad como «liberal y centrista». Así pues dejó oxidarse, ante su indiferencia, los medios que repetidas y reiteradas veces pusimos en sus manos, como lo hicieron previamente las cinco firmantes, para solventar cualquier duda o crítica que dispusiese.

Al tratarse de una cuestión que hemos trabajado y sistematizado, aprovechamos para reproducir la reflexión de un camarada, que compartió ante la militancia y premilitancia:

«‘La crítica que, al principio, es inevitablemente post festum, se transforma cada vez más resueltamente en un intercambio de experiencias tácticas y organizativas concretas y generales, las cuales se orientan también cada vez más hacia el futuro’ (G. Lukács, Historia y conciencia de clase).

La ligazón entre crítica revolucionaria y compromiso militante es mayor de lo que pudiera aparentar. Es característico de quien concibe la militancia de forma burguesa no elaborar constantemente en colectivo y con carácter político la crítica revolucionaria, que es el paso previo a la praxis revolucionaria. La realización de la crítica sincera es un termómetro perfecto de la implicación de un militante. Quien la recibe o formula como ofensa personal, quien no la realiza por mantenerse en buenos términos con alguien, o evita hacerla por las complicaciones que traería muestra un nivel de conciencia que no es el suficiente para un militante de vanguardia. Más bien, se ajusta a la del alumno que, temeroso ante la respuesta del profesor, prefiere callarse. Es inaceptable reproducir este tipo de conductas en una colectividad comunista, y absolutamente perjudicial.»

Un poco más adelante, comenta lo que sigue sobre las reuniones de colectivo:

«desde una perspectiva pasiva, éstas se entienden como el espacio de nuestra vida en el que se condensa nuestra actividad militante, al que se restringe. Muy al contrario, el comunista entiende éstas como el lugar del balance íntegro de la actividad que engloba nuestra entera vida. Las reuniones son lugares de reflexión y decisión colectiva, en las que se evalúa lo que se ha hecho y se determina lo que se va a llevar a cabo fuera de ellas.»

Concluye vinculando la problemática a la cuestión de la iniciativa comunista:

«El comunista sincero y consecuente trata de hacer cada vez más su militancia el “hábito” central y articulador de su desarrollo personal y social, por ello político, y más aún la superación práctica de toda forma primitiva y restringida de la misma. Todo ello articulado con las tareas de la organización en cada etapa de la lucha de la clase obrera revolucionaria, o en su defecto, de la constitución de esta clase. Sólo así podemos hacer predominar lo consciente. Sólo así alcanza la iniciativa individual su verdadera realidad.»

Ejemplifiquemos esta cuestión. Ha habido militantes que se han referido a sus secretarios para llamar la atención sobre un error ortográfico en un tuit de la organización, o sobre que no se expresaban claramente ciertas ideas. Puede parecer una pequeñez. Muy al contrario, es una muestra de sincero espíritu revolucionario, de compromiso. Alguien que identifica su línea política actual con la de la organización y su vida con la causa obrera trata cada expresión concreta de las mismas con la mayor delicadeza, diligencia y preocupación.

Sin embargo, alguien que no ha comprendido lo que la militancia implica (como era caso del arriba mencionado), puede conocer las acusaciones (ya desmentidas) de violación sobre el camarada Manolo y las críticas que Jiang estaba elaborando y, ¡ni siquiera informar o pedir explicaciones sobre ello!

¡Que les vaya bien a este tipo de impresentables!

La marcha de estos elementos refuerza la capacidad militante de la organización, su carácter proletario.

Funciona del mismo modo en el interior de cada comunista, con la autocrítica como arma; todos los comunistas hemos de luchar contra el burgués que llevamos dentro, debe sucumbir ante los revolucionarios que nos proponemos llegar a ser. Y con respecto al colectivo al que va dirigido esta misiva, entramos en el FRML con la falsa expectativa (sic!) de que esta organización tenía como principio fundamental la lucha de clases en su seno.

Es preciso realizar cierta matización del enfoque teórico que aquí se introduce. En una sociedad de clases, las clases fundamentales de ésta se organizan políticamente, en mayor o menor medida. Cualquier configuración política se desarrolla en el interior de los antagonismos de clase y por tanto tiene «como principio fundamental la lucha de clases». Los historiadores burgueses pueden admitir la lucha de clases como principio fundamental de la evolución social, y no son por ello marxistas.

Lo que tenemos como principio fundamental es la autotransformación de la clase oprimida en humanidad emancipada, y precisamos de la lucha de clases, lo más abierta y masificada posible, para alcanzarlo. Concebir como «principio fundamental» de una organización comunista la lucha de clases, un choque de fuerzas, el primero y último de carácter político, es reducir la perspectiva marxista a la más burda Realpolitik. Lukács (Táctica y ética) lo recuerda:

«El hecho de la lucha de clases no es más que una descripción sociológica y una elevación del acontecer a la condición de una legalidad que tiene lugar en la realidad social; la intención de la lucha de clases del proletariado rebasa, sin embargo, este hecho. (…) La lucha de clases no es una mera lucha de clases (si se limitase a eso, solo se encontraría realmente regulada por la Realpolitik), sino que es un medio para la liberación de la humanidad, un medio para el verdadero comienzo de la historia humana».

¡Cuán ignorantes fuimos! Nos encontramos con ideas que abarcan desde actitudes que podrían cambiarse poniendo compromiso (si su dueño lo quería, claro) hasta actitudes extremadamente reaccionarias —tales como bromear sobre opresiones o negar el testimonio de mujeres que sufrieron violencia de género — que eran abonadas cada vez que se las criticaban o pasadas por alto, como si no fueran nada importante (con el clásico “ya se discutirá en el futuro”).

Viene al caso que recordemos aquí las palabras de un comunista chino, que emplea una bella metáfora para explicarnos el proceso de superación y transformación de los remanentes de la sociedad burguesa:

«Una persona que sale del fango tiene el cuerpo manchado de barro, ¿es eso algo extraño? Ciertamente que no. Es del todo natural. Sería, más bien, sorprendente y extremadamente inconcebible que no hubiera absolutamente cosas sórdidas en las filas del Partido Comunista. Podemos decir que, mientras existan en la sociedad cosas sórdidas, clases, influjo de las clases explotadoras, existirán necesariamente, en una determinada medida, cosas parecidas en el Partido. Precisamente porque hay cosas sórdidas tanto en la sociedad como en el Partido, éste tiene por tarea el transformar la sociedad, y es necesario que sus miembros se transformen, se eduquen y se acostumbren a la lucha. Así, debemos proseguir no sólo la lucha contra todo lo que es tenebroso y retrógrado en la sociedad, sino también debemos proseguir la lucha en el interior del Partido, contra los elementos vacilantes, oscilantes, que reflejan todo eso en el Partido.» Liu Shaoqui, Para ser un buen comunista.

¿Vamos a ser tan ingenuos de pensar que por formar parte de una colectividad revolucionaria dejaremos de reproducir de forma absoluta actitudes reaccionarias? Desde el FRML somos conscientes de que (al formar parte de esta sociedad y a través de elementos como la educación, la familia, las relaciones sociales más básicas, etc.) vamos a reproducir dichas actitudes.

Es por ello que como organización en todo momento llevamos a cabo una vigilancia revolucionaria para identificarlas y combatirlas. Evidentemente en algún momento ésta habrá sido menos contundente de lo que debería, pero gracias a la crítica y autocrítica constante en el seno de la organización (que las firmantes de la crítica niegan sin aportar pruebas) hemos sido capaces de mejorarla, para poder actuar de forma más directa y rápida frente a esos casos, para poder combatirlos y resolverlos.

Respecto a las acusaciones, pasan ya de castaño oscuro. No sólo se generaliza («cada vez»), sino que se miente abiertamente. Esto no se ha tolerado nunca. Si se tiene constancia de algo de esto, rogamos que se señalen casos concretos, de otro modo la crítica es improductiva y cortocircuita su vínculo con cualquier praxis superadora.

La teoría que no supera su escisión con el desarrollo real y el movimiento de masas -y que no aspira a superarla- no es más que un cadáver hediondo, se «proponga» lo que se proponga como fin. Por ello, exigimos (puesto que las firmantes se dicen comunistas, estamos en el derecho de exigir) que se señalen casos concretos. La investigación pertinente se abrirá de inmediato como ya se ha hecho con anterioridad.

Las militantes de una organización comunista somos expresión de la sociedad en que vivimos. Claro que entrará gente a la organización con ideas reaccionarias, pues nadie nace siendo comunista. Pero una vez más, cogen la parte por el todo y deducen, de posibles errores contingentes, que la línea ideológica es reaccionaria y no proletaria.

Con esto, nos referimos a que ninguna organización comunista está exenta de tener elementos con posiciones reaccionarias entre sus filas. Podríamos enumerar casos en cada una de ellas, incluso en las que más coquetean con el feminismo. Vivimos en el seno de una sociedad donde existen tales posiciones y, por tanto, las tenemos parcialmente interiorizadas. La diferencia es que las comunistas pretendemos enfrentarlas para superarlas.

No obstante, estas actitudes no deben tener cabida en un destacamento de vanguardia, y, por tanto, deben ser y son combatidas, pues nuestro objetivo es la revolución. Por tanto estamos comprometidas a combatirlas, tanto en nuestras filas como en las filas de cualquier otra organización. Esta afirmación de que las críticas eran pasadas por alto no tiene ningún fundamento. Con cada crítica justa reforzamos nuestra línea revolucionaria, y todas las críticas justas son tratadas y valoradas como ya hemos demostrado en las anteriores respuestas.

Nos gustaría que se concrete en qué momento «su dueño» ha impedido una crítica. Estas ex-camaradas pudieron realizar sus críticas y no fueron impedidas por ningún miembro de la organización. También nos gustaría que se concretase quiénes son esos dueños o a qué se refieren. Entendemos que, quizá, se puedan referir al Comité Central, pero ante la ausencia total de ninguna prueba o aporte que clarifique el término, creemos que una vez más queda patente que este material, más que una crítica, tiende a la narrativa política, dado que no tiene ningún fundamento material (cuanto menos que podamos constatar). Por tanto, creemos del todo inaceptables que estas acusaciones tengan cabida en un movimiento que pretende ser revolucionario.

Se reafirman de nuevo en que no se creyó a una persona que sufrió violencia de género (cuestión ya señalada esencialmente como falsa, sobre la cual se entrará en profundidad, crítica y autocríticamente, en un material futuro). Se pretenden generalizar estos hechos, dando a entender que es una actuación normal en el FRML. Una práctica que implicaría que se realiza de forma consciente de alguna manera y con objetivos reaccionarios. Por otra parte, el clásico «ya se discutirá en el futuro» da entender que la crítica realizada se pasaba totalmente por alto. Creemos que hay muchos errores que hemos podido cometer y cometeremos en el futuro, pero cualquier persona que haya pasado por aquí no puede sostener que se le ha negado el hacer críticas, que se ha pasado de sus críticas o que no tenía medios para abordarlas.

Respecto a esta cuestión -la postergación de la crítica- hemos hablado ya en Precedentes críticos (3):

«El fin de semana del Primero de Mayo, como bien saben las camaradas que estuvieron presentes en Madrid, fue muy ajetreado. La carga de trabajo que las camaradas de la organización tenían encima era muy elevada, acostándose muchas de ellas a las 6 de la mañana. Cuando el secretario se enteró de que el camarada no estaba en Madrid, decidieron aplazar el tema para concertar una reunión con él y expresarle la crítica por los cauces adecuados (el cual no es Telegram, por supuesto), ya que había cuestiones de trabajo más prioritarias. La lucha consciente contra las actitudes liberales en el colectivo de Madrid se manifiesta de diferentes formas (reuniones individuales, críticas colectivas, praxis diaria, etc.).

Cada caso concreto se aborda con las formas necesarias y en los tiempos que se consideren adecuados. Una vez más, la camarada, desde el desconocimiento absoluto, presupone que no se van a tomar las medidas adecuadas y decide hablar con el militante en cuestión, empujándole a realizar una autocrítica que llegaría al día siguiente. En vez de socializar el problema con quien debía hacerlo, decide actuar por voto propio, demostrando una absoluta falta de comprensión del funcionamiento del colectivo y del centralismo democrático.

Aquí se manifiesta de nuevo su concepción de una organización comunista. Parece que entiende que si algo pasa, ella debe estar enterada y, si no, es que no está pasando.»

La crítica en el FRML se convertía en una práctica hostil, pues se tomaban como ofensas (sic!) a los individuos militantes o a la organización. Todos podíamos captar cuestiones erróneas, pero en muchos casos se hacía caso omiso (sic!) de las críticas de ciertos miembros alegando que tienen baja formación (sic!), que no tenían experiencia como militantes (sic!), que se equivocaban o que directamente no tenían razón —sin contraargumentar (sic!), por supuesto—, y más evasivas para esquivar las críticas (sic!) y seguir practicando su liberalismo desde su individualismo (sic!), a seguir paseando a su ‘yo burgués’ bajo una bandera roja. Y, qué curioso, en las críticas hacia la ‘vieja guardia’ (sic!) de la organización la razón estaba siempre del lado de la vieja guardia.

El problema de la crítica y su aceptación en nuestra sociedad tiene siempre un componente de oposición al cambio, e igualmente también tiene siempre un componente de deshonor. Se asume en nuestra sociedad que el potencial surge del individuo, que el individuo es siempre lo más importante, que la libertad como individuo que obra y piensa «por sí mismo», que el individuo autoproduce sus condiciones vitales y los presupuestos de su actividad, etc. Es otra forma de expresar parte de la ideología burguesa, de expresar aquello que Mao llamaría liberalismo en el seno de una colectividad revolucionaria.

El rechazo a la crítica tiene ahí su raíz, su origen. Sin comprender ese origen, no se pueden superar las limitaciones a la hora de aceptar la crítica, estudiar la crítica e incorporar en la práctica los elementos justos que en ella residen. De esto hemos hablado ya a lo largo del material en varias ocasiones, esto es algo insalvable cuando la crítica que se nos remite tiene tan poca diversidad de temas y tan poca profundización en los mismos. Pero aún así nos parece necesario contestar a todas las veces que se repita una mención a un tema ya tratado.

Nos encontramos en términos concretos en el punto de siempre. Aún participando de la elaboración de esta respuesta más de una veintena de militantes de la organización, no encontramos constancia del momento de la supuesta hostilidad hacia las críticas, no encontramos tampoco otras pruebas de ello en las críticas que se nos hacen, y desde luego no encontramos constatación de un patrón generalizado como para tachar a la organización en su conjunto de ello. Igualmente, consideramos que ésta es una buena oportunidad para el desarrollo de nuestra línea, para el aporte de elementos más allá de la respuesta a las acusaciones sin pruebas.

Tampoco encontramos en qué momento se han ignorado las críticas de ninguna camarada, ni que esa omisión fuera en base a la baja formación, ni a la falta de experiencia militante, ni que ningún problema se cerrase sin la argumentación oportuna. La gratuidad de las críticas siempre bien acompañada de la ausencia de pruebas, de la falta de mención de casos concretos, sin poner apellidos a quienes tienen las prácticas mencionadas. Entendemos que si se puede llegar a afirmar la generalidad de la crítica en un colectivo amplio, es una labor sencilla el señalar unos cuantos casos de forma concisa que estaríamos plenamente dispuestos a analizar.

Es importante que sepamos diferenciar (sin disociar) al individuo de las posiciones que sostiene en un momento determinado. La visión del mundo no es algo inmutable, es algo que vivamente se desarrolla en la práctica militante y en la práctica del ser social en general. Siendo ésta mutable, el tratamiento de una camarada o ex-camarada debe centrarse no tanto en las ideas que pueda profesar en un momento dado, sino en la relación entre sus ideas y su propia persona. La disposición de la camarada para cambiar en relación a las posibilidades que ofrecen sus condiciones, son los elementos que constituyen el criterio que empleamos para determinar la capacidad que tenemos de incidir con nuestra crítica y provocar un cambio.

Conocer la forma de actuar de una camarada, conociendo con ello su visión del mundo, es lo único que nos puede ayudar a dar significado a sus palabras. Hay quien, en su dinámica de disociar la teoría de la práctica, o intentar conciliar ambos extremos con un nexo incongruente, detesta el hablar de una misma o el que se hable de otros. Estos elementos, que hacen de sus palabras un escudo donde esconder la materialidad de su actividad, tachan nuestra insistencia en conocer a los emisores de la crítica como falacia ad hominem, como un argumento falso.

No creemos que ninguna camarada tenga que ocultar su forma de actuar en ningún ámbito, ni nos parece poco relevante conocer en profundidad y colectivamente este extremo. Puesto que es precisamente fuera de los ámbitos de lo «políticamente correcto» donde muchos elementos se quitan la careta y actúan de la forma que realmente piensan, es donde realmente se manifiesta lo más asentado de su cosmovisión. No nos sirven para nada las sonoras buenas palabras cuando éstas son contradictorias con lo que luego se hace. Es en la práctica donde se «tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento» (Marx). Es aquí donde el conjunto de la crítica que se nos remite termina de resquebrajarse.

En relación al problema de las «viejas guardias» se continúa con la línea de la gratuidad de las críticas, pero aquí volvemos a encontrarnos con un punto hipócrita. En la tradición comunista esta terminología puede tener esencialmente dos contenidos, que no son excluyentes. Por una parte, el reconocimiento de la autoridad de la veteranía, en el sentido del haber pasado por más experiencias prácticas y el conjunto de lecciones extraídas por ello. Por otra parte, la nominación despectiva de quienes se encuentran fuera de la comprensión del momento político actual, habiéndose quedado anquilosados en algo previo.

Por nuestra parte entendemos que «viejas guardias» son aquellas que Mao tacharía como «darse aires de veterano; desdeñar las tareas pequeñas pero no estar a la altura de las grandes; ser negligente en el trabajo y flojo en el estudio», entendemos que vieja guardia es quien en nombre de la autoridad que se la ha reconocido en el pasado (justamente o no), hace uso de su imagen para incumplir las responsabilidades colectivas, para tomarse licencias por encima del resto, etc.

Vieja guardia no es quien lleva más tiempo militando, vieja guardia es quien demuestra haberse quedado en el pasado, es quien demuestra no querer avanzar, es quien demuestra que la ideología de la vieja clase burguesa le ha impregnado por completo. Vieja guardia, Pavka, eres tú. Igual que otros como tú, que demostrando su forma reaccionaria de actuar terminaron por preferir escapar de sus contradicciones (y de la reunión del Comité Central donde se te explicaron), eludirlas cobardemente, en lugar de afrontarlas. No eres el primero ni serás el último.

Jamás se ha subestimado la justeza de una crítica por quién la emita, ni siquiera la propia crítica por el hecho de serlo. Toda crítica emitida tanto por personas con bastante formación, como por aquellas sin ninguna, se evalúa por su correspondencia con la realidad, no por el sujeto de su enunciación. Si se ha considerado que alguien con poca formación no tenía razón en cualquier problemática ha sido porque la evaluación de la misma nos ha llevado a esa conclusión. Es el único procedimiento sinceramente materialista. Es curioso leer que las críticas a la «vieja guardia» eran aparcadas sin más consideración, cuando por parte de ninguna de estas cinco personas se emitió nunca ninguna a algo llamado «vieja guardia». Y en la medida en que en algún momento se pudieran hacer determinadas valoraciones sobre tal o cual camarada de entre las que se denominan como «vieja guardia», estas fueron valoradas. Recordamos, por ejemplo, determinadas valoraciones al respecto de alguna camarada en la propia 2ª Conferencia, donde fueron examinadas y debatidas públicamente. Insistimos en la cuestión más arriba señalada: son muchas las críticas que se nos pueden y deben hacer como comunistas, pero si hay alguna que no ha tenido nunca cabida, es precisamente la de que en la organización no se aceptan las críticas.

Es conveniente aclarar también, en la misma línea de las acusaciones de «vieja guardia» que la concepción que en nuestro seno se aplica al respecto de los cargos dista mucho de la que puede darse en otras organizaciones, en las que tener un cargo es sinónimo de colgarse una medalla en el pecho. Como comunistas entendemos que tener un cargo no es motivo para «dejarse» en las labores militantes, sino todo lo contrario. La persona que ostenta un cargo tiene una responsabilidad, la cual se considera que debe asumir en función de la conciencia que demuestra. Pretendemos que a mayor nivel de conciencia, más responsabilidad ha de asumir una camarada. La que ostenta un cargo, igualmente, está sometida a una especial vigilancia en la medida en que como responsable de determinadas parcelas de la organización, tiene que rendir cuentas con su trabajo ante la misma. Quien no lo ha hecho, ha sido criticada. Quien lo ha reiterado, ha sido degradada y finalmente expulsada. Esta situación (también entre altos cargos) ha ocurrido, y no nos pensamos libres de ella ni en la actualidad ni en el futuro. Y tanto si dicho trabajo es desarrollado como si no, se hace balance del mismo. El balance, histórico y de la política actual, es un elemento central de nuestra organización. Es lo que nos hace avanzar como colectividad.

Es significativo que las personas que han tenido cargos de entre las firmantes de la crítica no cumplieran con sus responsabilidades (Deliaida y Pavka). Sin embargo, hay un camarada de entre ellas que si intentó (precisamente quién más limitaciones tenía) aportar a la comisión a la que pertenecía: Raptzich. Por otra parte, reproducimos una reflexión del mismo Raptzich en el balance autocrítico que hizo sobre la Comisión de la Cuestión Nacional: “No soy capaz de adecuar mis ideas en texto de forma correcta y mucho menos con caracter marxista”. En vistas a lo que firma, valoramos que esta reflexión sigue siendo acertada. De este camarada, hemos hablado ya en materiales anteriores (4).

Tras varios meses de premilitancia, una camarada criticó que en las reuniones de formación para los premilitantes no se había tocado en ningún momento la cuestión de la mujer. La respuesta que recibió es que la cuestión femenina es algo secundario y que hay cosas más importantes a tratar. Más tarde, mandaron un texto de Kollontai para contentarla (sic!) y, como era de esperar, no volvió a tratarse. Como ya se ha mencionado con anterioridad ocurrió lo mismo con la cuestión del uso de las redes sociales: un militante dijo que “ya se discutiría en su momento”, cosa que evidentemente no se hizo (sic!).

El proceso en que una camarada transita de la premilitancia a la militancia es realmente complejo. En él se han de abordar e interiorizar una multitud de cuestiones de cara a que se adquiera una cosmovisión proletaria cada vez mayor, la cual se verá reflejada en la praxis diaria militante de dicha camarada. Las reuniones de premilitancia son un espacio generado que consideramos fundamental para el correcto desarrollo de este proceso. En ellas se tratan multitud de elementos y de problemáticas. Además de esto, sirven para desarrollar espacios de socialización entre camaradas, los cuales consideramos del todo necesarios.

Uno de los ejes centrales de las reuniones de premilitancia es precisamente el tratamiento de materiales escritos con contenido teórico-político. Ni la cosmovisión proletaria ni la formación teórica pueden adquirirse únicamente mediante el tratamiento de dichos materiales, pero estos resultan imprescindibles para su adquisición.

Profundizando en ello, esta labor no persigue el aumentar la formación teórica individual de cada camarada como fin en sí mismo. Esta formación teórica tiene que ir enfocada a una actividad política, pues el fin de toda comunista es la transformación revolucionaria de la sociedad, no su mera contemplación crítica. La teoría se volvería ciega si se desvincula de una práctica política concreta, si no piensa su propia interioridad a la política. Pues el hecho contrario nos haría caer en unas posiciones teoricistas, en la autocomplacencia personal. Miraríamos de arriba abajo, obviando que el mirar cada vez más alto es, en función del contexto, tanto o más relevante. Nos convertiríamos en una sarta de intelectuales pequeñoburguesas en lugar de en militantes comunistas.

Sin embargo, en dichas reuniones coinciden diferentes camaradas, las cuales se encuentran en un estado cualitativamente diferente de su desarrollo como cuadros comunistas. Precisamente por las particularidades concretas de cada camarada, se torna especialmente difícil la elección de los materiales: mientras deben servir a la totalidad de la colectividad, han de estar adaptados a las capacidades y objetivos de cada una de nuestras camaradas.

La determinación de cuestiones principales o secundarias se establece como mediación para la búsqueda de materiales que pudieran cumplir con las premisas ya descritas. Sin embargo, en el caso particular de Jiang se demostró continuamente no comprender dichas premisas fundamentales, concibiendo la formación por el principio de «qué me puede aportar la colectividad a mí» en lugar de «qué puedo aportar yo a la colectividad».

Todos los textos pueden aportar en mayor o menor medida a la colectividad. Pero no es lo mismo leer en beneficio de nuestra praxis política colectiva actual a Lenin que a Adorno, por ejemplo, sin subestimar la relevancia intelectual de ningún pensador. Sobre todo ahora, cuando nos encontramos ante la tarea política principal de la reconstitución del Partido Comunista. Por ello, las reuniones de premilitancia no se pueden enfocar de manera unilateral, abordando una determinada parcela de todo aquello que debemos estudiar críticamente e interiorizar: se deben tratar muchas cuestiones como la filosofía, la historia, la economía política, etc. De esta manera la formación teórica tiene que tender a ser lo más universal posible (siempre teniendo en cuenta nuestras propias limitaciones).

La formación teórica no se adquiere únicamente mediante el tratamiento de determinados materiales y temáticas. Su perspectiva es multilateral. Mediante el trabajo político y el balance colectivo del mismo, también se pueden extraer valiosas lecciones sobre esta cuestión. Es por ello que, en múltiples ocasiones, el trabajo político se realizaba en actos que trataban la cuestión de la mujer, y de los cuales se extraían conclusiones en las reuniones de colectivo. Adicionalmente a esto, tras el tratamiento específico del material escrito, siempre se generaba un espacio de discusión y debate en torno a varias cuestiones. Nos atrevemos a decir que, si no en todos, en la gran mayoría de estos espacios se desarrollaron, en mayor o menor medida, debates en torno a la cuestión de la mujer y al feminismo.

Con respecto a la crítica que señaló la camarada: es del todo justa. Durante un periodo de varios meses no se escogieron materiales específicos para el tratamiento de la cuestión de la mujer. Agradecemos a la camarada que expresara dichas críticas. Pues si bien se trataban materiales relacionados con la cuestión de la mujer en muchas otras instancias de la organización (incluidas reuniones de premilitancia a otros niveles del Estado), en el caso de Madrid no fue así. La Dirección de Madrid asumió como justa la crítica, reconociendo el error y haciendo efectiva la autocrítica en la práctica.

Creemos necesario traer aquí lo referido en un documento anterior:

«Respecto a que no se trata el feminismo en las reuniones de premilitancia: si bien es cierto que no se habían trabajado demasiados materiales acerca de esta cuestión, también nos gustaría señalar que en gran parte, si no en todas las reuniones de formación, se habla de ello. A raíz de la crítica de la camarada en torno a esta cuestión, se decide empezar a darle mayor peso. Sobre esta idea se busca un material adecuado para empezar a introducir nociones básicas sobre la cuestión de la mujer. Se decide tratar el texto de “Los fundamentos sociales de la cuestión femenina”, de Kollontai. Se piensa en este texto, dada la cercanía y facilidad de comprensión, con el objetivo de seguir profundizando en la cuestión.» (Respuesta a Guardia Revolucionaria Parte II, Precedentes críticos) (5).

Cabe señalar que el texto de Kollontai no fue aleatoriamente escogido. Tras la proposición de dicho texto, se discutió si ese era o no el material adecuado para ese momento preciso. Así se decidió en base a un análisis de las necesidades del colectivo. Que fuera acertado o errado es otra cuestión. Pero lo que no fue es aleatorio. Nunca se elige un texto de forma aleatoria. ¡Al contrario! En el proceso de selección de textos para la premilitancia se tiene que tener en cuenta no solo las necesidades de las nuevas premilitantes, sino la propia coyuntura política. Esto es, las necesidades del propio movimiento.

Finalmente, con respecto al hecho de que se considere la cuestión de la mujer como secundaria, hemos de decir que es completamente falso. Cuando ella (Jiang) socializó la crítica con el secretario, él le transmite la importancia fundamental de la cuestión de la mujer, algo que queda reflejado en el Anexo 1.

Cabe añadir que, de nuevo, a otra camarada presente se le llamó la atención por hablar con militantes que no eran de su provincia. No entendiendo el por qué (lógicamente) (sic!), y en un intento de por lo menos debatirlo, intentó hablar con el secretario, quien resistente a que le lleven la contraria (sic!), terminó la conversación de modo hostil tratando a la camarada de tonta “por no saber ver” (sic!) por qué no podía relacionarse y haciéndola llorar, hecho que no es raro, pues no fue la primera vez que ciertos militantes causan llantos en “las que están por debajo”. ¡Casualmente mujeres! Mujeres de dentro y de fuera de la organización (sic!).

En este párrafo se aborda una problemática que hemos comentado extensamente en la Parte III de nuestras respuestas a la crítica de Guardia Revolucionaria (6). Antes de abordar el desarrollo completo y profundizar en las respuestas, recomendamos la lectura del Anexo 2, donde se refleja la conversación a la que hacen referencia.

Somos un destacamento comunista que pretende transformar y subvertir las relaciones sociales existentes. Por ello, realmente no evitamos que se produzcan relaciones personales entre camaradas, sino que fomentamos e impulsamos unas relaciones de camaradería. Estas relaciones se fundamentan en lo político, pues se erigen sobre una confluencia en unos objetivos revolucionarios comunes, de tal manera que sirven para la consecución de las tareas políticas que dichas personas, y nosotras como destacamento, nos hemos marcado.

Estas relaciones de camaradería deben, por tanto, avanzar en la construcción de relaciones sociales de nuevo tipo. Es decir, deben tender a eliminar cualquier vestigio de ideología burguesa que impida la construcción de nuevas relaciones, libres de las relaciones burguesas de producción. Dado el estado actual de desarrollo del proceso revolucionario, nos encontramos con una gran dificultad a la hora de combatir la reproducción de relaciones basadas en intereses personales. Pero como organización preocupada por extender la forma de hacer política proletaria, no podemos admitir que cualquier relación social se produzca al margen de las tareas políticas de la organización. Debemos realizar una lucha consciente e implacable contra tal forma de concebir las relaciones personales.

Si entendemos que el Partido, hoy en día inexistente, pretende subvertir la totalidad de las relaciones sociales burguesas y la sociedad burguesa de la que brotan, tenemos que entender que la vida personal de cada militante debe, necesariamente, extenderse proporcionalmente a la amplitud de las tareas políticas revolucionarias. Este proceso transita necesariamente por la reproducción parcial y la transformación tanto objetiva como subjetiva de las relaciones burguesas en las que toda camarada está inmersa, teniendo en muchas ocasiones que sacrificar parte o incluso la totalidad de éstas. Para una comunista estos «sacrificios» no son tales cuando entiende el proceso material por el que estas relaciones deben modificarse hasta que emerjan regular y conscientemente de la realidad histórica del Comunismo.

Entendemos que quien se considera comunista adquiere una responsabilidad para con su clase; adquiere una responsabilidad de redimir los fracasados intentos históricos, y de consumar las futuras tareas necesarias para abolir la relación de capital que produce al proletariado (7).

Esta manera de concebir las relaciones sociales se reflejaba en la práctica tanto de Jiang como de Deliaida. También se reprodujo en camaradas que continúan hoy en la organización. Se realizó una crítica colectiva a dichas actitudes que alcanzó a un número dado de militantes, entre las que se encontraban ellas. Su caso, por tanto, no fue más que una concreción de un proceso de lucha de líneas contra vestigios de la ideología burguesa que muchas de nosotras teníamos interiorizados. Por ello, es un error pintar estas críticas como algo encaminado a reducir la importancia de las mujeres en las funciones relevantes de la organización, acusándonos de misóginas.

En este caso concreto, el camarada Miguel Ángel tuvo una postura desacertada. A pesar de que la intención fue hacer que la ex-premilitante concluyera por sus propios medios lo que él quería transmitir (el por qué no desarrollar una relación basada en el amiguismo con camaradas con las que no desempeñaba trabajo político alguno), no lo transmitió de la manera adecuada. Fue muy rudo en sus palabras y pretendió que la ex-camarada comprendiera súbitamente algo difícil de asimilar. Como se puede ver en el Anexo 2 (y es algo que se omite en la crítica), horas después de terminar la conversación el camarada Miguel Ángel le remitió reiteradas disculpas, así como se compartió con la organización lo sucedido, criticando su conducta como parte del proceso de autocrítica, y con el fin de que no volviera a suceder. Algunas camaradas tienen limitaciones a la hora de transmitir lo que quieren explicar (y la manera adecuada según la persona). Es por ello que hemos reforzado y reforzaremos la vigilancia revolucionaria al respecto.

En ningún momento se trata a la camarada de tonta, como se puede observar. Aunque entendemos que se haya sentido como señala, pues ningún militante debería hablar de esa manera con alguien menos formado. Si esta actitud que mantuvo el camarada afectó a tal punto de hacer llorar a la ex-camarada no se tuvo constancia de ello. Igualmente volvemos a pedir disculpas si esto ocurrió.

De la misma forma que nos gustaría disculparnos por los casos donde un trato incorrecto de la crítica (emitir una crítica sin considerar que tiene por objetivo conseguir que alguien rectifique y no meramente constatar un error) ha podido llevar a los extremos de los llantos, nos gustaría criticar el señalamiento errado de esta cuestión como cardinal. La emisión de una crítica que adopta formas erradas y no consigue su objetivo transformador (desencadenar un proceso de autocrítica) no se limita ni se expresa en términos generales con llantos de nadie, sino que se constata su forma errada cuando dicha autocrítica no existe. Nos disculpamos por los llantos, desde luego, pero esencialmente nos disculpamos por no haber conseguido que alguien haga autocrítica.

Específicamente, sobre el señalamiento magnificado de los llantos en una mujer, creemos que es una reproducción velada de los roles de género, una reproducción de la imagen de mujer como «sexo débil», y el empleo demagogo de esa reproducción de roles con un interés político de demonización de nuestra organización y sus militantes. El error que se nos debe señalar es el no haber sabido hacer una crítica con potencialidad transformadora, no el que esta crítica pudiera provocar lágrimas en nadie.

Que una crítica pueda llegar a las lágrimas, es posiblemente un error. Lo aceptamos y asumimos la necesidad de rectificar ese extremo, asumimos que ninguna camarada en nuestra organización debería abordar de forma tan errada la comunicación con las camaradas. Pero el señalamiento de que específicamente se trata de mujeres, nos parece una muestra de paternalismo patriarcal. No hay un trato diferenciado de base según el sexo/género en nuestra organización, y de existir de manera particularizada, nuestro intento es siempre buscar la mejor forma de incorporar a las camaradas al trabajo político según sus circunstancias concretas.

Además, cuando se daba un “proceso” de autocrítica —raro suceso—(sic!), estas se asemejaban a las personas que cometen cuantas iniquidades se les antoja, pues van a la iglesia a confesarse para volver a pecar. Se reconocía un error delante de la persona que lo señalaba, y se volvía a repetir. “No podemos ser perfectos” era la excusa estándar. La lucha de dos líneas era constantemente pausada o aplazada, y cuando no, la burguesa machacaba cada vez más a la proletaria. Además, el FRML aspira a caracterizarse en parte por su número de militantes y no por su línea política. Cantidades de militantes podía conseguir, sin embargo, la línea política es algo extraordinariamente fundamental de lo que siempre han carecido.

Nos escandaliza que se tache de «raro suceso» la autocrítica en nuestra organización cuando ha habido y hay mecanismos en cada colectivo para canalizar estas críticas. Un ejemplo de la presencia de autocrítica (y de L2L) en el FRML, es la 2ª Conferencia, donde se realizó un balance respecto del trabajo realizado en todos los niveles de la organización, criticando los errores para ser superados -de forma que la ideología sea el conductor de la organización- replanteándose así el trabajo hecho para adaptarlo y elevarlo por encima de sus limitaciones. En dicha conferencia estuvieron convocadas como delegadas tres de las firmantes, donde pudieron exponer todas las críticas que consideraron necesarias. Nuestro asombro es mayúsculo al leer que se sostiene que estos mecanismos nunca existieron en la organización.

Por poner un ejemplo de uno de los grandes errores que se señalaron en el balance de nuestro trabajo, creemos conveniente hablar de las Comisiones. Todas ellas tenían particularidades concretas que las diferenciaban, pero compartían elementos comunes. Véase, la propia naturaleza de las mismas: servir al desarrollo político-ideológico interno y externo de determinadas parcelas de la realidad social en la que estamos inmersos. Y es precisamente en esa misma naturaleza en la que se desarrolló el problema que queremos poner de ejemplo. Existía una disociación en la relación que debe haber entre la teoría y la práctica. Es decir, que los criterios para abordar lo teórico no estaban ligados realmente a la propia actualidad de la realidad socio-política que pretendíamos transformar. La perspectiva del trabajo teórico no partía de facto de un análisis exhaustivo de la realidad que orientase el trabajo y el funcionamiento de las comisiones en general. Y aunque este fenómeno se diera con mayor intensidad en unas comisiones que en otras, era denominador común de todas ellas.

Este problema (y en general cualquiera) no se puede solucionar con el simple reconocimiento del mismo, pero sí estamos ante el primer paso para solventarlo. A día de hoy, con esta limitación encima de la mesa, se pretende que cada vez que se aborde cualquier trabajo no se incurra en este error. Para ello, actuamos especialmente vigilantes, pues somos conocedores de que hemos incurrido colectivamente en dicho error. Esa vigilancia unida a un espíritu de superación real de nuestra práctica diaria es lo que nos está permitiendo que en cada espacio se vayan superando ésta y otras limitaciones.

En dicha Conferencia se abordó pormenorizadamente cada una de las comisiones y sus miembros acudieron a la misma con un balance bajo el brazo. Esto no solo se hizo con respecto a las Comisiones, sino también con respecto a los Comités y a los Colectivos. Se abordaron todos y cada uno de los espacios existentes en la organización y se sacaron conclusiones del trabajo que se estaba haciendo bien y del trabajo que se estaba haciendo mal. Esto último que señalamos, que no es otra cosa que hacer balance de nuestro trabajo, es algo que hacemos cada día en cada uno de los espacios en los que se desarrolla la militancia, incluso fuera de ella. Y la consecuencia de ese balance diario, en la perspectiva de un marco temporal más amplio, nos permite observarnos a nosotras mismas como militantes en un periodo de tiempo relativamente amplio y sacar conjuntamente las lecciones fundamentales que nos permitan abordar el próximo período revolucionario con una orientación superadora.

Es inaceptable que se nos hable de penitencia cristiana cuando el más claro ejemplo de compresión moralista de la militancia lo componen los elementos que conforman la crítica. En concreto, el hecho de mantener silencio frente a la organización, y de guardarse de formular las críticas oportunas ya es un signo de liberalismo y de la falta de poder subordinar su subjetividad burguesa a la proletaria, a saber, a aceptar como necesario el trabajo que la línea de la organización mantiene.

No estar a la altura del trabajo y guardarse de los errores en silencio, pero en el momento en el que eran manifiestos estos errores aceptarlos con un simple reconocimiento, ¡es la forma cristiana de confesión! Por supuesto, esto no venía de la mano de intentar superar estos errores como militantes, sino que se mantenía una manifiesta intencionalidad de poder seguir practicando este estilo de trabajo pobre y de poca diligencia.

Este elemento se demuestra en todas y cada una de las firmantes, como un estilo común en su concepción de la militancia, intentando subordinar ésta a sus inclinaciones individualistas. Una concepción que siempre han sostenido y que nunca han estado dispuestas a cambiar, siendo incapaces de formular otra, reconociendo su manera errada de concebir el trabajo y su imposibilidad manifiesta de superar la línea ideológica y política de la organización. Dicho esto, queda patente que la única manera de poder adaptar su idea limitada de la militancia, era saliéndose de la misma y a partir de ahí reconstruir los hechos de tal manera que pudiera justificarse su manera personalista de entender la militancia, en otras palabras, su manera burguesa de concebirla. En última instancia justificar su falsa conciencia frente a una idea normativa de ser militante comunista.

Nuestra organización, como todo elemento dentro de esta sociedad, reproduce elementos propios de ésta (como la ideología burguesa). Eso significa que esta contradicción se repite y queda reflejada a través de la lucha de dos líneas. La presencia de la lucha de dos líneas es el reconocimiento de que la lucha de clases y las contradicciones entre la ideología burguesa y la proletaria están presentes en el seno de toda organización comunista. ¿Pero cómo se llega a plasmar esta lucha de dos líneas? La realidad es que la actividad política que tiene lugar en el seno de nuestra organización no se asemeja en absoluto a la ficción narrativa ante la que nos encontramos.

Nuestra organización no considera que la lucha de dos líneas sea algo tan simple o reduccionista como únicamente reconocer un error (aunque esto ya es el primer paso para desarrollar de forma correcta una lucha de dos líneas y forme parte de esta), sino que en todo momento se defiende la necesidad, de una vez identificado y reconocido el error, tenga lugar una lucha directa y constante contra este para poder superarlo.

Esto se traduce en la creación de espacios por parte de la organización, donde tengan lugar todos los procesos de crítica y autocrítica internos para poder llevar a cabo una lucha de dos líneas correcta. Pero no solo eso, sino que en todo momento nuestra organización considera fundamental, y así lo ha demostrado en la práctica (aunque cierto es, en algunos momentos ésta no ha sido todo lo contundente que debía), una vigilancia revolucionaria para poder identificar los errores propios de la ideología burguesa que puedan germinar dentro de nuestra organización.

Respecto a la acusación «la (línea) burguesa machacaba cada vez más a la proletaria» cabe señalar una vez más lo erradas que están las firmantes de la crítica. Un ejemplo de ello son los procesos de crítica y autocrítica que se inician en el seno de la organización en el caso de que una militante o premilitante no desarrolle un trabajo político acorde a sus capacidades o no pueda desarrollarlo debido a sus limitaciones objetivas. Es decir, la organización abre vías para acabar con la germinación de elementos reaccionarios (ideología burguesa) en su seno.

Los procesos de autocrítica se pueden saldar o bien con la superación de las limitaciones de la propia camarada o bien con la reivindicación, aun solo de facto, de dichos errores. Ante lo cual lo que hay que analizar es si existe un punto de encuentro entre lo que la camarada quiere aportar y lo que la organización necesita. Evidentemente estos procesos no son tan simples, sino que entrañan mucha mayor complejidad. Fundamentalmente porque en la práctica no se presentan las situaciones de manera clara, sino que requieren de un desarrollo que permita comprobar qué es lo que realmente busca la propia camarada: si superar sus errores y avanzar o mantenerse con un compromiso limitado (pero necesario) y tener un status diferenciado al de militante.

Teniendo esto en cuenta nos surge la siguiente cuestión: ¿En base a qué se fundamenta «la (línea) burguesa machacaba cada vez más la proletaria» y «van a la iglesia a confesarse para volver a pecar»? Es notoria una vez más (ya que es el patrón de toda la «crítica») la fraseología grandilocuente y las acusaciones vacías de contenido. Por otro lado, vemos necesario que desde las firmantes de la crítica se especifique en qué se basan para presentarse como la verdadera «línea proletaria». Por decirlo de otra manera, ¿pueden realmente presentarse así elementos que han demostrado reproducir actitudes reaccionarias y propias de la ideología burguesa (como el liberalismo)? Para ser línea proletaria no basta con autodenominarse como tal, sino que tendrían, por un lado, que haber desarrollado una propia línea política diferente a la mayoritaria dentro del FRML, cosa que nunca propusieron ni desarrollaron; y por el otro, probar que, esa línea que supuestamente tendrían que haber propuesto, fuera correcta en la realidad material.

Se nos podrá alegar que esta línea política proletaria puede haberse desarrollado una vez estas personas han abandonado la organización y han comenzado a trabajar en otra colectividad. Nos encantaría, pues, que nos presentaseis vuestro proyecto, pues de ser más justo que aquel que nosotras sostenemos, no dudaremos en reivindicarnos en él. Sin embargo, si esta crítica resulta ser la concreción de ella, podemos afirmar rotundamente que aún distan mucho de forjar una verdadera línea proletaria.

Se nos acusa de priorizar lo cuantitativo frente a lo cualitativo. Es una acusación que no se concreta de ninguna manera. En todo momento, pretendemos huir de concepciones masistas o cuantitativas de la organización revolucionaria, por lo que si hemos caído en dichas desviaciones, pedimos que se nos señale mediante ejemplos concretos.

Entendemos que esta acusación se formula como consecuencia de la supuesta ausencia de línea política en la organización, algo que ya ha sido respondido en la Parte I. Como ya hemos expresado, no entendemos en base a qué se reafirman en estas palabras. Sobre todo teniendo en cuenta el caso de Jiang, que a pesar de haber estado un largo periodo de tiempo en la organización y, a pesar de creer que estaba cualificada para dar el paso, nunca llegó a militar. Por poner otro caso, un militante del FRML, a pesar de ser el único miembro en su región nunca abandonó la premilitancia hasta que, meses después, habiéndose trasladado a Madrid, se consideró que estaba capacitado para dar el salto. Si de verdad la organización priorizara lo cuantitativo, ¿no hubiera pasado Jiang a militar cuando lo pidió? Y en el segundo caso, ¿por qué no pasó esta persona a militar si hubiera supuesto la presencia del FRML en una nueva comunidad? Se podrían poner más ejemplos, pero insistimos en que no se ha presentado base alguna para sustentar estas afirmaciones.

La relación entre lo cuantitativo y lo cualitativo solo puede ser abordada desde el punto de vista revolucionario. Como organización consideramos que la reconstitución consiste en la superación de la disociación entre el comunismo y las masas más avanzadas de la clase obrera, condición y actualidad de la existencia de un partido revolucionario y de vanguardia. Como organización entendemos la reconstitución como el desarrollo de forma paralela de la reconstitución ideológica, entendido como la actualización de la teoría revolucionaria a nuestro contexto y condiciones, con el objetivo de crear una unidad ideológica (hegemonía) que permita organizar a todos los elementos de vanguardia bajo una línea o unas posiciones revolucionarias, y de la reconstitución política, es decir, luchar por convertir o articular (por falta de ello) un movimiento político revolucionario qua partido comunista. Ahora bien, este proceso de reconstitución no puede tener lugar de forma contemplativa, sino que se desarrollará acorde al trabajo político constante de las camaradas para entender y transformar, a su capacidad de dar respuesta a las tareas que la lucha de clases, y no ninguna vanguardia, impone. Por lo tanto como organización abogamos por la cualidad de las militantes para poder elevarlas a la condición de verdaderos elementos de vanguardia, de dirigentes políticas, y no por la simple suma de militantes como si por ello ya estuviéramos más próximos de cambiar la realidad. No estamos de acuerdo en la suma indiscriminada de elementos para poder avanzar, sino en el desarrollo propio de dichos elementos.

La organización no se ha guiado únicamente por criterios cuantitativos. Somos conscientes de que una fuerza política cualitativamente cohesionada y concentrada dispone de una efectividad política mayor que cualquier conglomerado militante que destaca solo por su número de componentes.

“Una minoría con la línea revolucionaria correcta, ya no es una minoría”. Cuando se afirma esto, se dice únicamente en un sentido: la minoría deja de serlo en la medida en que, constituida sobre la ideología comunista, avanza en los pasos que el desarrollo histórico requiere para incorporar progresivamente a las masas a la política, es decir, en la medida en que avanza para dejar de ser minoría. No es, como algunos pueden pensar, la reivindicación de la minoría en nuestras filas, sino la afirmación de que si esta tiene la línea correcta (y ello se va demostrando en su capacidad para construir movimiento revolucionario) dejará progresivamente de ser una minoría. Lo importante no es, por tanto, los que somos hoy, sino los que podemos ser mañana. La potencialidad, enraizada a nuestra labor actual, es expresión de nuestra línea política.

Una organización revolucionaria no puede pretender nunca «tener militantes por tener más militantes», ni tampoco, en nombre del antimasismo, conformarse con ser un puñado de ellos. La cuestión es que, con carácter general, debemos ser cada día más y cada día más elevados. Construir Partido es construir relaciones sociales. Es establecer acuerdos políticos entre nosotros en base a nuestro compromiso. Es articular los compromisos y las conciencias en un proyecto común, donde tiene (pues debe tener) cabida todo aquel que esté dispuesto a aportar, por poco que sea. La revolución no la hacen «los imprescindibles», porque solo la colectividad revolucionaria, articulada a la iniciativa de las masas, es imprescindible.

Entraban a premilitar personas de dispares principios ideológicos y por falta de atención a este aspecto, en la organización se montaba una barra libre de principios (sic!). Lo más característico que nos encontramos fue la simpatía por el feminismo burgués. Y nosotros, como marxistas-leninistas, consideramos que debemos desechar los movimientos interclasistas que beneficien a las burguesas y aplasten a las proletarias.

Antes de nada, hemos de aclarar que lo referente a la cuestión de la mujer se desarrollará en mayor profundidad en la última parte del bloque de respuestas críticas, que trata específicamente sobre este tema.

En primer lugar, tenemos que terminar de plasmar una concepción que hemos esbozado a lo largo de todo el material. En la medida en la que seguimos desarrollándonos bajo una sociedad de clases, las contradicciones y particularidades que en ella se dan se verán reflejadas, en mayor o menor medida, en el seno de nuestro destacamento. Para poder transformar toda la sociedad no es necesario, únicamente, una lucha externa, sino también el desarrollo de una lucha interna contra todas las concepciones erróneas propias. Así, en este proceso revolucionario, iremos resolviendo nuestras contradicciones internas y superando concepciones propias del viejo mundo.

Toda persona que se acerca a nosotras lo hace tras desenvolverse en un movimiento espontáneo y en una realidad social determinadas. Muchas de ellas traen consigo unos posicionamientos y unas concepciones ajenas al marxismo, algo que no debería extrañarnos: según lo dicho resulta ser un reflejo de la vieja sociedad en que nos encontramos y que debemos subvertir. Lo verdaderamente importante aquí no reside, pues, en las simpatías que determinadas personas sientan cuando ingresan o llevan poco tiempo premilitando en la organización, sino en el desarrollo consciente de una lucha ideológica por la superación de dichas posiciones que traen de partida.

Esto se concreta en una vigilancia revolucionaria y una lucha activa para confrontar las ideas burguesas para que las camaradas avancen cada vez más en su conciencia proletaria. Nos oponemos firmemente a dicha «barra libre de principios» de la que nos acusan.

Para empezar a militar no se exige tener unos mínimos de formación, sino tener predisposición a formarse en el socialismo científico. Es en el desarrollo de la militancia donde se concreta la lucha de dos líneas, cuyo fin es lograr la unidad ideológica y política (unidad-lucha-unidad). Lo que se pide es compromiso con la revolución, tanto para formarse teóricamente como para hacer trabajo político, de manera que la militante pueda aportar a la organización y, a la vez, la organización al militante.

Por esto, nos oponemos totalmente a diversas organizaciones que sí utilizan esta barra libre de ideología. Organizaciones que congregan diversas luchas parciales y espontáneas sin tratarlas desde una auténtica perspectiva revolucionaria, demostrando así la verdadera barra libre de principios (que en la crítica se señala) y denotando en su práctica política un claro oportunismo. Esta práctica demuestra una clara intención de hacer avanzar unas siglas, pero no la de hacer avanzar al movimiento revolucionario.

Nos resulta llamativo cuanto menos que se nos acuse de «barra libre de principios» al mismo tiempo que se nos critica que «la vieja guardia» imponga su línea supuestamente reaccionaria a la totalidad de la organización. Se afirman cosas, incluso contradictorias, según convenga.

Concretando en el ejemplo que se pone, en nuestra organización han existido y existirán camaradas que puedan sentir mayor o menor atracción por dichas corrientes teóricas, que adoptan un enfoque no proletario de la cuestión de la mujer. Sin embargo, esto más allá de ser negativo, ha permitido la generación de una lucha ideológica en torno a una cuestión crucial que todo destacamento comunista debe abordar.

Sin embargo, consideramos del todo inaceptable que se forme la impresión general de que en nuestra organización posee un carácter ecléctico frente a esta y otras cuestiones. Creemos que quien formula esta crítica no conoce o directamente tergiversa esta imagen para justificar estas acusaciones. Precisamente la etapa de premilitancia trata de establecer un desarrollo tanto en lo tocante a cuestiones teóricas como en el hábito de formar relaciones de camaradería, forjando así una cosmovisión revolucionaria.

Por otra parte, si el feminismo no ha sido abordado con la importancia que le corresponde no ha sido, entre otros elementos, sino por el pasotismo de varias camaradas encargadas de ello, como Deliaida, firmantes de la propia crítica. Es verdad, y somos conscientes, que este tipo de deficiencias debieron ser criticadas en su momento con mayor contundencia. Otra de las camaradas que componía la Comisión Feminista reconoció precisamente la falta de implicación y dirección de la propia Comisión por parte de Deliaida. Precisamente sobre la base de este balance y en función de las nuevas perspectivas de trabajo, la Comisión volvió a reestructurarse y ahora está en funcionamiento. Es fundamental la implicación para con las responsabilidades que cada una tiene. Sin esto, las palabras son letra muerta. Y precisamente aquellas que hoy alzan la bandera de lo revolucionario y se atreven a criticarnos por no abordar la cuestión de la mujer, son quienes menos legitimidad tienen para decir esto, pues ha sido en gran parte responsabilidad suya el que no hayamos estado a la altura de estas tareas. Evidentemente, nosotras como organización también tenemos responsabilidad en este sentido. Sería iluso no reconocerlo o negarlo. Pero a nuestro parecer, aquellas que menos han aportado, realmente son las primeras en criticarnos los errores a los que ellas mismas han contribuido. Lo que no hace inexistentes estos mismos errores.

Una vez hemos desarrollado la manera en que confrontamos con las diferentes concepciones burguesas que las camaradas pueden tener en el seno de nuestro destacamento, hemos de concretar algunas prácticas propias de la camarada Jiang con respecto a esta cuestión. Lejos de pujar por el desarrollo de una lucha ideológica revolucionaria para la superación de dichas posiciones, gozan de un total liberalismo que hemos de reflejar.

Por una parte, en el Anexo 3, se adjunta una conversación «privada» entre Jiang y Juanjo, en la que ella califica a la camarada Laura de feminista (burguesa, entendemos) y a Teresa de no haber practicado lucha ideológica con ella. Esta lucha de líneas debería haberse dado por parte de la camarada contra Laura, pero no menos contra Jiang. Mientras que Laura podría considerarse feminista, lo hacía desde una perspectiva de clase, comprendiendo que si una es comunista necesariamente ha de luchar contra la opresión de la mujer. Sin embargo, Jiang, de forma idealista, consideraba el hecho de no denominarse «feminista» como factor principal, y no la consideración sobre la concepción del desarrollo histórico correspondiente. Nosotras no entendemos que sea el hecho de autodenominarse de una u otra forma lo que lleve una práctica política correcta. Marx se repite sobre este asunto:

«Así como en la vida privada se distingue entre lo que un hombre piensa y dice de sí mismo y lo que realmente es y hace, en las luchas históricas hay que distinguir todavía más entre las frases y las figuraciones de los partidos y su organismo efectivo y sus intereses efectivos, entre lo que se imaginan ser y lo que en realidad son.» (Marx, El dieciocho Brumario de Louis Bonaparte).

En otro lugar, «no podemos juzgar a un individuo por lo que él piensa de sí» (Marx, Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política).

Lo determinante, lo principal, es, en oposición, la concepción del mundo y la praxis colectiva que a esta acompaña como respuesta a las exigencias de la lucha de clases en cada etapa de su desarrollo. La nominación de éstas o bajo qué título se integran en procesos políticos es en ciertas ocasiones secundaria, lo que no implica que irrelevante. Esto es visible en el hecho de que, aunque a sí mismos siempre se considerasen comunistas (8), Marx y Engels no se rasgaron las vestiduras por luchar en las filas de la «socialdemocracia» internacional. Asimismo, cuando Lenin pone sobre la mesa el cambio de nominación del Partido a Partido Comunista, y lo hace como parte de una ruptura mayor con los supuestos ideológicos y políticos de la socialdemocracia de entonces, esta cuestión tiene un carácter inapelable.

Por otra parte, su práctica, lejos de ser comunista o feminista de clase, hemos visto cómo se acerca a la del «feminismo» más reaccionario. O, para ser más exactos, a posiciones de utilización de elementos del feminismo para el interés individual. Ejemplos de esto es cuando pretende utilizar argumentos como el «no es no» (Anexo 4) para imponer sus posiciones políticas liberales en situaciones que nada tienen que ver con el acoso sexual y eludiendo así su obligación como comunista de denunciar actitudes supuestamente machistas (lo que ya fue refutado).

Jiang, como indica Juanjo en el Anexo 3, podría haber criticado directamente a Teresa, y no hacerlo de forma privada a otra camarada. Pero entendemos que no lo hiciese así, puesto que ella misma reconoce, refiriéndose a las críticas: «Sólo te las digo. Sin pretender nada». Tanto esto como la conversación del Anexo 4 evidencian la perspectiva de la ex-camarada en cuanto a la crítica. Si se lanzan las críticas sin pretender nada, ¿por qué y para qué se realizan? Seguro que, desde una perspectiva revolucionaria, no se hacen.

Finalmente, refiriéndonos al caso de Riurik y no precisamente por su parte, ¡se llega incluso a la instrumentalización e invención de una violación con el fin de obtener rédito político! Pues dichos rumores fueron difundidos por diferentes sectores del movimiento. Y nosotras nos preguntamos: ¿Qué tiene que decir el propio Riurik sobre esto? ¿Lo han usado sin más o ha sido cómplice en toda esta farsa? ¿Qué tienen que decir las propias difusoras de esta mentira? ¿Y son estas mismas las que ahora sacan la bandera de «la verdad sobre el FRML»?

Desde luego, para nosotras no merecen ningún tipo de respeto aquellas que son capaces de llegar a este punto tan rastrero y especialmente insultante con las víctimas de violaciones o agresiones con tal de hacerse un hueco en la política.

Otra cuestión es el debate nulo en torno a la reconstitución (algo irónico pues el FRML aboga por la reconstitución del comunismo): se trataron como mucho dos textos relativos al tema y se mencionó de pasada, sin especificar qué prácticas concretas se estaban realizando al respecto.

Tratar la reconstitución no es algo que se centre sólo en un ámbito teórico-libresco. Es decir, no basta con estudiar textos que desarrollen la cuestión. Estas personas asumen que no se trata la reconstitución por el hecho de que no se traten textos que de manera explícita versen sobre el tema. Los textos, si bien son muy útiles y es imprescindible tratarlos para extraer sus lecciones universales, son a su vez limitados. Estos plasman una concreción histórica y de una práctica política concreta que no se puede calcar a nuestra realidad, pues las condiciones materiales no se mantienen inalterables. No podemos desarrollar ningún culto a los libros. No podemos pensar que en ellos vamos a encontrar las soluciones a todos nuestros problemas. Pues la única manera de superar limitaciones es en la práctica. Sólo podemos asimilar la teoría si sabemos llevarla al plano de lo concreto (plano no excluye la teoría, sino que la vincula a sí). Aun comprendiendo la importancia de los textos que aborden profundamente la reconstitución, también debemos tener en cuenta las limitaciones y necesidades de cada premilitante. Es necesario haber asimilado primero los principios ideológicos fundamentales y las cuestiones básicas de la militancia -centralismo democrático, colectividad, etc.- para poder comprender plenamente la reconstitución, para dar lugar a su traducción política. La asimilación de estos principios básicos es vital para sentar las bases sobre las que se forje la vanguardia obrera. No pretendemos formar seguidoras ciegas, sino forjar militantes de vanguardia.

Toda nuestra práctica política se orienta en todo momento hacia la reconstitución del Partido Comunista. Por tanto, como destacamento, toda nuestra actividad política, tanto individual como colectiva, está subordinada a este fin. Aunque no se mencione explícitamente en toda reunión es el eje vertebrador de nuestra praxis. La concepción sesgada de que la reconstitución solo se aborda en el plano teórico conforma una visión parcial de esta, pues es esencialmente una tarea política. Debemos comprender que cuando llevamos a cabo una práctica revolucionaria, nos estamos guiando por una teoría revolucionaria. Y la teoría realmente se asimila cuando se lleva al plano de la práctica comunista, de su fusión. Afirmamos pues, que la política es un ejercicio donde la teoría se manifiesta de forma concreta, y está siempre presente en nuestro obrar. Sobre esto, citamos un extracto de un documento previamente publicado:

«Igualmente, si cada vez que hablamos no hablamos sino esencialmente de reconstitución, ¿de qué hablamos pues? Cada vez que criticamos algo al MCEe, cada vez que nos criticamos algo a nosotras mismas como organización y como individuos que forman parte de la misma, cada vez que planteamos un trabajo teórico o político determinado, ¿de qué hablamos sino de reconstitución?» (Respuesta a Guardia Revolucionaria Parte II. Precedentes críticos) (9).

Es este espíritu de reconstitución presente en cada una de las facetas de nuestra línea política el que al parecer no hemos sabido transmitir de la mejor manera a las premilitantes. Sin duda hemos de hacer autocrítica al respecto. En base a esto, se está abordando la formación de la premilitancia con un nuevo enfoque: enfatizando en la vinculación a la reconstitución de cada aspecto de la vida militante, y fomentando una comprensión de la problemática más completa, gracias a la elaboración de materiales concretos de la cuestión y de la explicación exhaustiva de los mismos.

Tras largas y duras luchas ideológicas por estas simpatías, se pudo conseguir que algún militante cambiase su visión y dejase de apoyar reivindicaciones burguesas. Pero estos militantes se contentaban con haber aprendido algo nuevo, no se molestaban en seguir la lucha ideológica con sus demás camaradas, dejándoles así bañados en ideología reaccionaria.

Lo que aquí se menciona quedó expuesto en la crítica que presenta la ex-camarada Jiang tras su salida de la organización. Dicha crítica fue analizada en la Parte II, por lo que nos reiteramos en lo que se concluyó en su momento:

«Se habla de que gracias a la lucha de Jiang comenzamos a variar nuestras posturas acerca del feminismo. Estaría bien que hablara con las camaradas que tuvieron el placer de presenciar, en la II Conferencia, la lucha ideológica que se realizó contra determinadas posiciones propias del feminismo burgués con respecto a los Espacios No-Mixtos dentro de la organización. Estaría bien que hablara con determinadas camaradas que entraron con posiciones muy arraigadas propias del transfeminismo cuál es su postura con respecto a la cuestión de género ahora mismo. ¿Que no hay lucha ideológica? La lucha ideológica se da. Otra cosa bien distinta es que tanto los tiempos como las formas no hayan sido marcadas por ella.

Critica que haya camaradas que se definan feministas en la organización, probablemente las haya, y entrarán muchos así. Si realmente comprendiera lo que es la L2L sabría que la transformación en las posiciones de una camarada no se dan de la noche a la mañana, sino que se dan a través de un largo proceso de lucha ideológica y política y sobre todo a través de la propia praxis militante de la camarada. Claro que se combaten todos los aspectos de la ideología burguesa dentro de la organización, y de forma consciente. Y respecto a que no se trata el feminismo en las reuniones de premilitancia, nos difama, pues precisamente cuando ella nos criticó eso (que consideramos justo) la semana siguiente se trató el texto de Los fundamentos sociales de la cuestión femenina, de Kollontai». (Respuesta a Guardia Revolucionaria Parte II. Precedentes críticos) (10).

Siempre se hablaba de autocrítica, se les llenaba la boca de reivindicar que la crítica y la autocrítica son cien por cien necesarias para el avance. Pero, como bien se dice: hablan de marxismo y practican liberalismo (sic!). Tal fue el caso que se dio cuando la célula de Madrid se rompió (sic!). Éramos seis y nada más que quedó uno. El proceso comenzó con un primer camarada que se fue por dar por hundida la organización en el centrismo (sic!). Alrededor de un mes más tarde, salió la segunda camarada exponiendo una crítica.

Poco podemos decir salvo que se trata de una reconstrucción falsa y completamente oportunista de los hechos. ¿A quién se refieren como el primer camarada que abre el proceso, el cual se va por “dar a la organización hundida en el centrismo”? Las ex-camaradas entre los firmantes que salen antes que Jiang son Delia (entonces premilitante), Pavka (militante), Raptzich (militante) y Riurik (premilitante), ninguno de los cuales abandona alegando motivos ideológicos, únicamente personales. Remitimos al comunicado (11), en el que se detalla con más profundidad la salida de ambos.

La siguiente premilitante en salir fue Jiang, exponiendo una crítica a su salida que, si bien señalaba algunos errores cometidos por nuestra parte, la mayoría de los argumentos carecían de carácter superador. Buscaba únicamente una excusa para esconder las verdaderas razones de su salida. De ser esto de otra manera, la crítica debería haber sido expuesta por cauces adecuados, tras un análisis justo y con un objetivo de avance y superación. Se profundiza en esta cuestión en (12).

Las siguientes en abandonar la organización fueron, simultáneamente, tres premilitantes del colectivo de Madrid. Todas ellas siguieron el mismo proceso, expresando su disconformidad con la organización de manera ambigua y sin referirse a ningún aspecto concreto, casi sin dar motivo alguno. De la misma forma, tuvieron en común el no haber criticado ninguna de esas cuestiones mientras premilitaban. Aquí las últimas conversaciones con cada una de ellas (Anexo 5).

Crítica a la que acusaron de tener un contenido inventado. Después se reclamó la crítica afirmando que fue hecha para (palabras literales del secretario) “echar pestes a la organización”. A la semana de salir ella, salieron otros tres camaradas. ¿Hizo, pues, el FRML autocrítica tras perder cinco miembros por su fatal política? Para nada, les pareció más fácil y cómodo culpar a la segunda camarada de que se disolviera la célula. (sic!) Sus razones fueron que esta camarada les comió el cerebro a los demás para que abandonaran la organización. ¡Pues vaya con la crítica y la autocrítica! Algunos entramos sin saber lo que era el centrismo, y ahora todos lo señalamos.

El «contenido inventado» se ha probado como tal. Además respaldaba intereses ajenos a los ideológicos o políticos. La crítica no se despachó a priori por «tener un contenido inventado». Dicha crítica se estudió. Los aspectos que hemos considerado justos y los que hemos criticado están expuestos en el documento «precedentes críticos», donde se muestra el proceso de crítica y autocrítica colectivo que desarrollamos. Se nos acusa de que «hablan de marxismo y practican liberalismo», porque no desarrollamos crítica ni autocrítica cuando se fueron las camaradas mencionadas, cosa que se demostró falsa (13). Tampoco entendemos cómo pueden saber los procesos que se han llevado o no a cabo sobre esta cuestión estando fuera de la organización. De nuevo recordemos cómo fue realizada la crítica de Jiang (la única que se nos remitió): al momento de marcharse y sin posibilidad de discutir los puntos con ella, pues cortó toda vía de comunicación. Bien podrían aplicarse el «hablan de marxismo y practican liberalismo», ya que vemos cómo -de palabra- defienden totalmente la crítica y le dan una importancia suprema, pero ninguna de ellas llevó a cabo el proceso adecuado, o directamente no lo realizaron.

La crítica que hacemos no es sólo al contenido, o en menor medida a éste, sino a la forma en la que se está intentado hacer política, pretendiendo usar instrumentos revolucionarios, como la crítica, con fines oportunistas. Aclarar que no toda crítica que se haga contra posiciones erróneas implica que dicha crítica sea revolucionaria. Nuestra crítica en este sentido va no sólo contra las difamaciones sino contra el que se pretende valer de este estilo para hacer política, denunciándolo ante el movimiento.

Vemos necesario referenciar la autocrítica de Jiang en su crítica »Contra la reacción» (14): «Me encontraba más pendiente de otros asuntos que de pararme a pensar en lo que me había dicho. Reconocí mi error y califico mi actitud como liberalismo por no haber querido analizar lo que me había contado». Esta crítica se responderá más extensamente en otro documento.

En la crítica por su parte se nos acusa de hacer un ejercicio de «confesión religiosa» del estilo de reconocer nuestros pecados en el momento y volver a cometerlos posteriormente sin ningún reparo. Ante una crítica justa, las comunistas debemos realizar una autocrítica, que no es más que un proceso de superación de limitaciones en la práctica. Sin embargo, en el momento justo en el que se nos señala, lo único que podemos hacer es iniciar este proceso de autocrítica mediante un reconocimiento, verbal o escrito, de esta actitud y su intención de superación. Por lo tanto, Jiang nos acusa de reconocer los pecados de palabra y volver a cometerlos de facto. Es curioso que afirme esto cuando ella misma necesariamente ha de pasar por el mismo proceso en su autocrítica. Y no solo eso, sino que se excusa en estar «más pendiente de otros asuntos que de pararme a pensar en lo que me había dicho». No tenemos que buscar excusas a nuestras críticas, sino asumir los errores y luchar para superarlos.

Respecto a lo que se comenta de que el secretario acusó a Jiang de que se había ido de la organización «echando pestes», es cierto que el camarada expresó esto en una conversación a otro premilitante (Anexo 6). Reconocemos que esta no es la manera correcta de expresar una problemática tan seria. También es cierto que el secretario le dice a este que cualquier crítica que tenga se la puede hacer llegar a él. Por lo tanto, los cauces para que el ex-camarada comunicase sus críticas nunca estuvieron cerrados.

Se afirma que la salida de estas cinco premilitantes supuso la ruptura y disolución de la célula de Madrid. Esta es una afirmación totalmente arbitraria, pues estas premilitantes ni siquiera tenían conocimiento de la existencia de la mayoría de nosotras -y así debía de ser en base al centralismo democrático-. Se califican estas salidas como triunfos cuando la realidad es que se fueron por sucumbir ante posiciones totalmente liberales. La autocrítica no debe ir enfocada a mantener a estas camaradas sino a por qué no se pudo evitar que surgieran estas posiciones reaccionarias.

Por lo tanto, quienes han demostrado activa y pasivamente, teórica y prácticamente profesar el liberalismo son todas y cada una de las firmantes del documento, demostrándose en cada uno de los casos, no en la misma medida, es cierto, que no son capaces de integrarse a la vida militante de manera no individualista.

De acuerdo a esto, la minoría debe estar subordinada a la mayoría, es decir, el comité a los militantes y premilitantes, y todos deben estar abiertos necesariamente a criticar y a ser criticados. Lo mínimo que debe cumplir una persona para entrar en una organización es estar de acuerdo con la línea política de dicha organización (requisito que obviamente exige que dicha organización siga alguna línea política).

De nuevo se repiten las mismas acusaciones, no tenemos nada más que añadir respecto a este tema que lo que ya se comentó en la Parte III:

»En primer lugar, hemos de empezar puntualizando que la concepción acerca de las minorías y las mayorías, y su relación entre sí, que exponen al principio del anterior párrafo, es incorrecta. Es un error contraponer, como si de realidades antagónicas se tratara, la existencia de diferentes instancias en la organización, algo que ejemplifican en una contradicción entre Comité Central, militancia y premilitancia. Esta subordinación de cada militante individual y de cada instancia de la organización al resto de la colectividad se da por la existencia de unos principios que son hegemónicos en nuestro destacamento. Si bien la minoría se subordina a la mayoría, esto es debido a que puede existir una contradicción entre los principios ideológicos, políticos y, en último término, organizativos, de distintos grupos e individualidades; y no entre una instancia de la organización y quienes no se encuentran en la misma. Plantear esto significa, sin duda, no comprender ni lo más mínimo el centralismo democrático.

Consideramos oportuno añadir que el Comité Central es una expresión de la mayoría y de su línea, al haber sido votado por las delegadas y representantes de esa mayoría en Conferencia. Por lo tanto es absurdo y totalmente erróneo presentar al Comité Central como una minoría supeditada al resto de militantes: es parte integral de la colectividad revolucionaria.

Por otra parte, entender el desarrollo o la existencia de una línea política únicamente como su materialización escrita es una concepción errada contra la cual hemos de luchar. Tener una línea política no es algo tan simplista ni reduccionista como escribir un documento (¡como si eso fuera suficiente!), sino que debe tener génesis y a la vez aplicarse en la realidad existente, transformándola. Además, es esencialmente necesario atravesar un periodo de análisis, de desarrollo y de lucha de líneas en torno a todas las problemáticas que se dan en el Movimiento Comunista y en el conjunto de nuestra realidad social para poder forjar una línea justa. Este proceso se torna tarea principal para que su materialización devenga y refleje unas concepciones asumidas e interiorizadas en nuestra praxis colectiva como destacamento revolucionario.

Es por ello que antes de plasmar en algún tipo de documento público nuestra línea política, ha sido y sigue siendo necesario impulsar y desarrollar un proceso de análisis y de lucha de líneas interno para poder seguir constituyéndola. La constitución de esa línea política es algo que se da de manera continua a partir de unos principios básicos que tratamos de llevar a la práctica; y es solo a través de su aplicación como puede devenir en el desarrollo de una línea claramente definida». (Respuesta a Guardia Revolucionaria Parte III. Centralismo democrático) (15).

Para concluir: es propio de camaradas que, aberrando la realidad social moderna y su situación en ella, idealizan la moral y organización comunista en su realidad actual, encontrando ahí su salvación definitiva, su huida a las penurias actuales, en vez de la única política que es capaz de hacerles frente. No podemos justificar esta perspectiva en ningún caso, pues consecuencia de ella es la desmoralización y vacilaciones ante la mínima embestida y exigencia política. Nos curtimos en la lucha, como las espadas en el fuego, y no tememos encontrarnos entre martillo y yunque.

«El Partido Comunista, se preguntarán entonces, ¿no defiende él todo lo que es justo? ¿No son los comunistas los hombres mejores? ¿Por qué existen todavía en el Partido Comunista personas tan miserables y cosas tan feas? ¿No es esto extraño?». Antes de adherirse al Partido, ciertos jóvenes camaradas estaban profundamente descontentos con la sociedad tal como es, veían bien que no encontrarían solución en ninguna parte y que solamente el Partido Comunista les ofrecía una esperanza luminosa. Pensaban que todo iría a su gusto, que todo marcharía según los deseos, desde que se hubieran adherido al Partido. Pero, después de haberlo hecho o de haber llegado a las bases revolucionarias, han constatado que en el Partido también había insuficiencias y errores, y que no todo podía satisfacerles en la vida práctica (pues muchas cosas de las que les hubieran satisfecho no están conformes con el interés del Partido y de la revolución). Así, han encontrado que la realidad no se correspondía exactamente con lo que se habían figurado y algunos de ellos han comenzado a dudar y a extrañarse. Se han preguntado: «¿Por qué ocurren también tales cosas en el Partido Comunista?» Hay personas que, antes de venir a Yenan y entrar en la Escuela militar y política anti-japonesa, pensaban que todo era allí tan perfecto como se lo habían imaginado. Pero, después de su llegada a Yenan y de su entrada en la Escuela, han descubierto que todo no marchaba a su satisfacción. Entonces, se han admirado a su vez: «¿Por qué ocurren cosas decepcionantes en Yenan y en la Escuela?», y al no encontrar respuesta a su cuestión, algunos incluso se han entregado al pesimismo y a la desesperación.» (Liu Shaoqi, Para ser un buen comunista).

Y añadimos nosotras: en su caso, a la reacción.

***

(1) Audio adjunto en la Parte III, reunión de premilitancia con Jiang y Riurik. http://blog.frml.es/wp-content/uploads/2016/07/Parte-1.mp3
(2) http://blog.frml.es/index.php/respuesta-a-guardia-revolucionaria-parte-ii-precedentes-criticos/
(3) Ibídem
(4) http://blog.frml.es/index.php/respuesta-a-guardia-revolucionaria-parte-i-contexto-general/
(5) http://blog.frml.es/index.php/respuesta-a-guardia-revolucionaria-parte-ii-precedentes-criticos/
(6) http://blog.frml.es/index.php/respuesta-a-guardia-revolucionaria-parte-iii-centralismo-democratico/
(7) «La producción de capitalistas y trabajadores asalariados es entonces un producto fundamental del proceso de valorización del capital. La economía usual, que sólo tiene en cuenta las cosas producidas, se olvida de esto por completo» (Karl Marx, Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Borrador) 1857-1858, Siglo XXI Editores, p. 475)
(8) «‘Marx y yo’, dijo Engels, ‘nunca quisimos llamarnos socialdemócratas, puesto que preferíamos la denominación de comunistas'» (Charles Rappoport, citado en Conversaciones con Marx y Engels, H. M. Enzensberger, Anagrama, 2009, p. 492).
(9) http://blog.frml.es/index.php/respuesta-a-guardia-revolucionaria-parte-ii-precedentes-criticos/
(10) Ibídem
(11) http://blog.frml.es/index.php/respuesta-a-guardia-revolucionaria-parte-i-contexto-general/
(12) http://blog.frml.es/index.php/respuesta-a-guardia-revolucionaria-parte-ii-precedentes-criticos/
(13) Ibídem
(14) https://guardiarevolucionaria.wordpress.com/2016/07/11/contra-la-reaccion/
(15) http://blog.frml.es/index.php/respuesta-a-guardia-revolucionaria-parte-iii-centralismo-democratico/

Anexo 1: Conversación sobre feminismo Jiang-Miguel Ángel: http://blog.frml.es/wp-content/uploads/2016/07/Anexo1_ParteV.txt
Anexo 2: Conversación sobre las relaciones personales Jiang-Miguel Ángel: http://blog.frml.es/wp-content/uploads/2016/07/Anexo2_ParteV.txt
Anexo 3: Conversación sobre «feminismo burgués» con Juanjo: http://blog.frml.es/wp-content/uploads/2016/07/Anexo3_ParteV.txt
Anexo 4: Conversación sobre el secretismo de Jiang entre Juanjo y la misma Jiang: http://blog.frml.es/wp-content/uploads/2016/07/Conversaci%C3%B3n_Jiang_Juanjo.txt
Anexo 5: Conversaciones con los ex-premilitantes de Madrid: http://blog.frml.es/wp-content/uploads/2016/07/Anexo5_ParteV.txt
Anexo 6: Conversación sobre la salida de Jiang de la organización Willy-Miguel Ángel: http://blog.frml.es/wp-content/uploads/2016/07/Anexo5_ParteV.txt

Respuesta a “Guardia Revolucionaria”: Parte IV, clandestinidad

Lenin advirtió de la extraordinaria necesidad de la clandestinidad en el partido (en nuestro caso, organizaciones revolucionarias). Es necesaria la clandestinidad por el trabajo de la organización, que forma a los militantes para dirigir la revolución, formar el Partido Comunista y hacer tambalear lo que llamarán “el viejo mundo”. El hecho de que los comunistas nos preparemos para hacer perecer el orden existente requiere seguridad. Lo más característico de ello dentro de las organizaciones, es el uso de seudónimos y no andar paseando nuestra imagen física (por redes sociales, sobre todo) como ciertas organizaciones revisionistas.

De nuevo dejan en evidencia que no comprenden el funcionamiento del centralismo democrático, tildando -como nos ha remitido Jiang en su crítica (1)- de secretismo el hecho de que una premilitante tenga acceso restringido a cierta información de carácter interno.

En lo que respecta al uso de seudónimos y al «andar paseando nuestra imagen física» nos sorprende que se nos acuse de esto por parte de quienes precisamente incurren flagrantemente en estos mismos errores. Hacemos referencia en concreto a dos de las personas que firman la crítica de Guardia Revolucionaria. Una de ellas (Deliaida) tiene una red social con su nombre y apellidos de forma abierta. Y el problema no es que se use, pues puede estar justificado por determinadas circunstancias (laborales, por ejemplo), sino que se difunda entre diferentes miembros de la organización, como en este caso se hizo, sin ninguna motivación política (lo cual nuevamente se relaciona con el enfoque personal y no político de las relaciones que se establecían con otros militantes).

Confundiríamos clandestinidad con anonimato si nos limitásemos a desvincular formalmente nuestra vida política de lo que mostramos en la «personal», sin entender la relación de subordinación que ha de darse entre una y otra. Es decir, es perjudicial para la firmeza y la cohesión del trabajo político tener redes sociales «privadas» si se vincula lo que se comparte en ellas descuidadamente con la vida militante. No estamos libres de haber incurrido en dicho error, pero es llamativo que quien firma con esta severidad no lo comprenda en su forma más elemental.

La otra persona (Riurik), usa un canal de YouTube en el cual expone su cara -actividad que podría entenderse en caso de llevar a cabo un trabajo político revolucionario, que en la práctica desde luego no realiza-. El no mostrar la cara o dejarse ver no son de por sí desechables. Caeríamos en el conspirativismo. En determinadas condiciones, tanto cuando el trabajo político (o exigencias personales inapelables, como la laboral arriba señalada) lo impliquen, será obligatorio hacerlo.

Es significativo que precisamente nos adviertan, desde pretendidas posiciones revolucionarias, de cuál es la importancia central de los seudónimos. Jiang, por ejemplo, tras 5 meses de premilitancia, y tras haberle sido expuesta esta centralidad, no dudaba en preguntar a otro camarada, cuál era su nombre real, insistiendo varias veces y haciendo sugerencias, jugando a adivinarlo. Desde luego, la actitud del camarada también ha sido criticada y a día de hoy ha demostrado haber superado este tipo de errores.

Pues aceptamos entonces que cada cual tiene que saber lo necesario para realizar su función, no obstante, dicha premisa no excluye la rendición de cuenta y el secretismo (sic!): el FRML confunde clandestinidad con una ola de secretismo (sic!) dentro de la propia organización.

El secretismo es una actitud burocrática que se concreta en ocultar intencionalmente información a quien debería conocerla, para con ello lograr un fin político reaccionario. El secretismo implica precisamente lo opuesto a la clandestinidad. Mientras la clandestinidad limita la información para asegurar el desarrollo revolucionario, el secretismo limita la información para mantener una posición reaccionaria o para lograrla.

Entendemos que secretismo es conocer críticas a camaradas que únicamente se socializan cuando se puede dar una rentabilidad personal a ellas.

Entendemos que secretismo es reprochar a camaradas que transmitan a los órganos adecuados de la organización la información que se tiene al respecto de esas mismas críticas.

Entendemos que secretismo es que se difundan rumores calumniando a camaradas de la organización como violadores, pero que no se hable ni con el acusado ni con la organización para denunciar claramente si el caso es cierto.

Entendemos que secretismo es que se le dé más importancia a la privacidad de las conversaciones en el marco de una confrontación política, que al contenido de esas conversaciones y lo que ello aclara en dicha confrontación.

Si con secretismo hacen referencia a que una premilitante no conozca a todas las militantes de una célula (en vez de a las que tiene que conocer); si con secretismo hacen referencia a no conocer todo lo que se hace o se deja de hacer, todo lo que se decide o deja de decidir en la organización (en vez de aquello que le compete por razón de su función); si con secretismo hacen referencia a no conocer quién milita o deja de militar en la organización, quién está o deja de estar en un cargo (en vez de conocer esa información en la medida en que se precisa por razón de su trabajo), desde luego, se está confundiendo el secretismo con la clandestinidad.

La clandestinidad es precisamente lo contrario, pues se trata de no desvelar información a quienes no tienen motivos políticos para conocerla.

Por otra parte, consideraremos varias de las cuestiones relativas no solo a cómo se aborda la clandestinidad a nivel técnico, sino a la información que puede ser relevante de cara al Estado y que se ha hecho pública por cada una de las partes en litigio. Son comentadas en este texto, así como en sectores del movimiento que han leído y aportado positivamente sus dudas a las respuestas publicadas con anterioridad, y merecen una contestación aparte, que ampliaremos en el futuro.

Con respecto a la cuestión anteriormente mencionada sobre los seudónimos, varios miembros fueron regañados por usar su nombre real, ¡cuando no sabían que debían usar seudónimos porque nadie se lo dijo! Incluso varios militantes fueron regañados por no decirle a un premilitante que usara seudónimo. Con la excusa de clandestinidad, excluían a miembros (sic!) que llegaban a tener la sensación de no ser nada en la organización, de no ser útiles en nada. De hecho, la actitud de ciertos individuos era tan hostil que hacía que otros miembros del colectivo se encontraran mal con el simple hecho de pensar en que tenían que coincidir con ellos.

Se nos acusa de «regañar» a las camaradas, lo cual expresa y generaliza injustamente un claro carácter paternalista. Las comunistas no «regañan» a las camaradas, les señalan errores y limitaciones con ánimo de superarlos colectivamente. Si se refieren al error que las militantes encargadas de la premilitancia de Madrid cometieron al no comentar a X camaradas en concreto este asunto, asumimos el error por completo. Pero nos parece absurdo intentar utilizar este argumento para criticar a una organización in toto. Más aún cuando la cuestión de los seudónimos es algo que se aplica con carácter general en toda la organización y que esto que se señalan no constituye sino una excepción a la regla.

Creemos que se debe aclarar el caso concreto que se plantea, en el que un premilitante se presentó con su nombre real por desconocer la mecánica que se estaba llevando en torno al uso de seudónimos. La relevancia de dicho error, independientemente de quién fuera la responsable, es bastante relativa. En el contexto actual los seudónimos están planteados simplemente como herramienta que permita desarrollar un mejor trabajo político.

En el futuro también supondrán un elemento imprescindible de cara a la seguridad y es por ello por lo que es necesario comenzar a interiorizar estas dinámicas. Aunque en el momento histórico en el que nos encontramos el hecho de conocer el nombre real de una camarada no es decisivo, pues no llega a implicar el peor de los peligros a los que ahora mismo nos enfrentamos, siempre y cuando se tienda a lo contrario.

Con respecto a la afirmación de que «se excluían a miembros que llegaban a tener la sensación de no ser nada en la organización», de nuevo no se aporta ningún ejemplo concreto. Se deja una vez más en evidencia la incomprensión del centralismo democrático, pues esperaban ser incluidas en todas las tareas que ellas consideraran sin tener en cuenta las necesidades de la organización en su totalidad, confundiendo esto con el hecho de no tener ellas dicha responsabilidad. Confusión cuya responsabilidad recae en la dirección de Madrid y en las encargadas de la premilitancia, quienes no fueron capaces de transmitir correctamente dichas necesidades a las premilitantes.

Sobre la cuestión de actitudes hostiles: en ningún momento se transmite esa sensación de las premilitantes a las responsables. De hecho, la información que llega a través de estas a la dirección de Madrid es que se respira un espíritu de camaradería y de buen ambiente a la hora de trabajar. Este es el caso, por ejemplo, de Jiang, quien en una conversación con la camarada Laura, una de las encargadas de la premilitancia, sostiene todo lo contrario de la sensación que aquí se transmite.

Este contraste entre los hechos transmitidos por las encargadas de la premilitancia y la crítica ahora presentada pilló por sorpresa totalmente a las camaradas, y por esto, sería de agradecer que se aportaran ejemplos de estas actitudes para poder corregirlas.

Se usaba un servicio de mensajería móvil que no muestra el teléfono; sin embargo, si alto cargo del FRML pedía tu número, otros tenían que dárselo o se lo tenías que dar, sin recibir ninguna explicación. Tal fue la sorpresa de dos de los autores presentes: llegaban continuas llamadas (sic?!) al móvil de militantes tras salir de la organización, militantes a los que nunca dieron su número. Tal era el nivel que tuvimos que bloquear sus números (sic!) para no recibir más llamadas.

Debemos hacer autocrítica, pues asumíamos que cualquier premilitante podría comprender, sin dar mayores explicaciones, que el teléfono se le solicitaba para poder contactar con ella en caso de que otras vías no estuvieran disponibles o la situación de urgencia fuera tal como para preferir esta vía.

Entendemos que es posible no comprender que uno milita en una organización dando su vida por una causa, y que aportar un número de teléfono en este proceso es un evento menor sin importancia. Insistiremos más en explicar esta cuestión con futuros premilitantes de la misma forma que agradecemos la apreciación por parte de estos premilitantes, puesto que nunca con anterioridad nos había sucedido tal cuestión por incomprensión de los premilitantes.

Por otra parte, al respecto del señalamiento de «alto cargo» no comprendemos a qué se refieren, si a la dirección de colectivo, de la organización o alguna deidad confabulada con nuestra organización. Entendemos que la información necesaria para el trabajo político es la que se comparte, con quien de la organización la precise independientemente de las responsabilidades que ostente.

Respecto a las llamadas telefónicas comentadas, estas se enmarcan en la imposibilidad de contactar con algunos premilitantes, que se van de la organización, por otros medios. La dramatización que se expone es de todo punto desorbitada, al premilitante que más llamadas se le realizaron fue a Riurik, llamándole una vez con motivo de las críticas que no había hecho al salirse pero ahora hacía en redes sociales (ante el bloqueo en Telegram al secretario de colectivo de Madrid) y en dos ocasiones otro camarada de la organización con motivo de la investigación al respecto de la supuesta violación que había sufrido.

Entendemos que cuando camaradas (militantes de nuestra organización o no) toman la determinación de emitir una crítica con el objetivo de que el movimiento en su conjunto avance, lo último que les va a suponer un problema es exponer y defender dicha crítica en cualquiera de los ámbitos. No conseguimos comprender el motivo por el cual nuestros intentos para abordar de la manera más directa la crítica (cuando intentamos hablar con Jiang) o una salida de la organización sin motivo aparente por parte de otros premilitantes, suponen un acoso para nadie. (2)

Si hay una crítica justa, tendrá defensa más allá del escudo de un escrito. Si hay motivos para dejar la organización, exactamente lo mismo. La única explicación que se nos ocurre para que nuestras intenciones constructivas se rechazasen de pleno, es que tales intenciones no existían por parte de Jiang (inicialmente) y por parte de quienes se le suman posteriormente. Aún a día de hoy, ninguna de estas personas se ha prestado a confrontar abiertamente las acusaciones que aquí se vierten, determinación que para nosotros es significativa, pues por un lado no es actitud comunista y por otro hace brillar la debilidad de la crítica redactada.

Además, el FRML cuenta con una práctica que supera lo turbio: nos grababan a escondidas. Sí, es cierto que en las reuniones que hacíamos las grabábamos con la aplicación del móvil y todos disponíamos de este conocimiento (sic!). Pero no sabíamos ni a dónde iban esos audios ni cómo se iban a utilizar. A una de las personas que escribe esta carta se le confesó (sic!) por un militante que, en ocasiones, se grababa a escondida fuera de la reunión o de otras actividades.

Es cierto que se ha grabado. Pero nunca con la intención de manipular o tergiversar, sino más bien todo lo contrario, para evitarlo. Grabando se tiene acceso permanente a conversaciones antiguas de las que se puede extraer información cuando la situación la requiera, como es el caso de nuestra publicación reciente de una de esas reuniones en aras de mostrar al conjunto del movimiento la seriedad con la que se abordaban y abordarán las diversas problemáticas.

En definitiva, grabar las conversaciones no solo no perjudica, sino que ayuda precisamente a conocer en profundidad lo que se dijo, lo que no se dijo y cómo se dijo, no dejando lugar a dudas. El ejemplo más claro es la crítica que hoy nos atañe, en la que todas las conversaciones grabadas que guarden relación podrán ser usadas como prueba para llegar al fondo del asunto. ¿Qué problema se tiene con todo esto? ¿Acaso se teme que se destapen las mentiras y calumnias?

Nosotras no tememos a la verdad, pues como dijo Lenin «la verdad siempre es revolucionaria». Pero nos oponemos a la concepción teológica de la verdad: si es verdad, tarde o temprano triunfará, relegando así el papel consciente a algo secundario y superfluo. Para un marxista, la verdad, por ser tal, no se impone en el curso del mundo, es necesario imponerla activamente, materializarla históricamente (3).

Debemos tener claro que todas tenemos una responsabilidad sobre nuestras palabras, y debemos responder sobre las mismas fuera cual fuera el momento en el que se desarrollaran los acontecimientos. Es norma en la sociedad en general, y en el movimiento en particular como expresión de la misma y sus tendencias, el pretender que las palabras son algo efímero, las cuales se pueden usar en cualquier momento para exponer situaciones que no son verdad y así extraer un rédito político o un beneficio personal de un conflicto. Precisamente grabar nuestras reuniones es la mejor forma que tenemos de hacer que la lengua oral, forma de comunicación que priorizamos sobre lo escrito, sobreviva de la misma forma.

Dicho esto, y acorde a lo ya mencionado anteriormente, ¿a quién realmente está perjudicando el hecho de que se graben conversaciones de interés político? Puede que a quien usa la palabra para difamar y para distorsionar la realidad con ánimo oportunista, haciendo uso de la escasa memoria a largo plazo de quien se desinteresa por el análisis profundo de los acontecimientos.

Por poner ejemplos concretos, usaban la grabadora del móvil con las personas que quedaban con ellos para hablar de que estaban interesadas en premilitar. O cuando se debatía con alguien, de la organización o ajeno a ella, de algo de interés, también se le grababa. En algún caso se subieron audios de personas ajenas a la organización a un servidor al que solo pueden acceder los miembros. No podíamos saber lo mencionado antes, “por clandestinidad”. No podíamos hablar con alguien sin pensar que nos grababan. Un alto cargo llegó a confesar en cierto momento que estas grabaciones podían usarse como “chivatazos”. (sic!) Debíamos aceptar que nos grabasen sin saberlo y sin saber el uso que se les daba a los audios por ser órdenes de arriba. Tampoco sabíamos dónde iban nuestras cuotas. “Dar el dinero y ya”. (sic!!!!) Hasta donde llegaba nuestro conocimiento, el dinero bien podría ser usado para cosas no relativas al FRML.

En referencia a las grabaciones que implican a personas ajenas a la organización, creemos que es totalmente legítimo si se considera que estas pueden servir para el aprendizaje de otras camaradas (por ejemplo, tratando colectivamente lo que en ellas se desarrolla). En todo caso, no es una práctica que se realice a la ligera, sino con un fin determinado y si se considera previamente necesaria por parte de quienes las hacen.

Además, queremos dejar patente que tales grabaciones pueden servir para clarificar posturas de ciertas organizaciones que, de puertas a fuera, defienden unos postulados y, en conversaciones privadas, los contrarios. En este caso no nos referimos a cuestiones organizativas de carácter interno, que entendemos que deben ser privadas, sino a contradicciones flagrantes de carácter ideológico o político. De la misma manera que el trato cercano con algunas organizaciones, o el intento de establecer relaciones con ellas, nos ha mostrado la política real que se encuentra detrás de las declaraciones de «unidad comunista» o la pretendida diligencia militante. Si el estado del movimiento fuera otro, no tendríamos que ocupar el papel en ocasiones más de periodistas de investigación a cámara oculta que de militantes comunistas que intentan hacer lo posible para que el movimiento avance.

No se trata de «grabar por grabar», sino de hacerlo precisamente para socializar las conclusiones de un trabajo político más allá de las propias valoraciones de aquellas camaradas que han asistido a tal evento, participado de tal reunión, generado determinado debate, etc…

El tema de las grabaciones internas ya se ha explicado. Su empleo es para fines políticos, para poder avanzar en el tratamiento de los problemas, para socializar la forma en la cual se desarrolla el trabajo de los militantes de una forma que aporte información suficiente como para extraer lecciones y depurar errores, precisamente para poder hacer autocrítica. Porque con información veraz, contrastable y que no de lugar a múltiples y radicalmente dispares interpretaciones es como únicamente se puede potenciar la autocrítica. Esa es nuestra posición al respecto, en contra de quienes de facto llevan la autocrítica a los absurdos de jardín de infancia, donde la autoridad de la profesora te imponía «pedir perdón» (sin necesidad de comprensión ni superación de ningún error) como forma blanda de escarnio público.

Sobre el tema de los «chivatazos» no sabemos a qué se refieren, a quién se refieren ni qué pruebas ofrecen al respecto de esto. Aunque ya no nos sorprenden acusaciones tan airadas sin prueba alguna, es la dinámica general de su escrito.

En cuanto a las cuotas partimos de la base de que no se ha mencionado ni un solo indicio de la insinuada malversación de fondos y por lo tanto entendemos que estamos ante una calumnia arbitraria, sin prueba alguna y únicamente alegando el desconocimiento del destino de las cuotas. Vuelven a poner su limitación subjetiva como límite de la realidad que no llegan a conocer. Nuevamente se tiene que mencionar el tema de las cuotas, del que ya hablamos anteriormente en otra parte de nuestra respuesta. De la cual citamos lo siguiente:

“Sobre las cuotas ya se ha hablado muchas veces, no hay una cuota fija que pague de facto cada camarada (pues no todas las camaradas tienen la misma capacidad económica ni las mismas necesidades). De hecho, parte de las cuotas es destinada a aquellas camaradas con dificultades económicas para que puedan desarrollar su actividad política. Cada camarada aporta lo que cree que puede aportar a la organización, y no nos confundamos, más dinero no implica necesariamente más compromiso. Además, si tenía inquietudes al respecto del destino del dinero, podría haberlo socializado sin problemas”. (4)

A lo cual añadimos, a riesgo de repetirnos, que el desconocimiento de los gastos de la organización se relaciona más con las limitaciones de la premilitancia que con una ocultación de información. Con anterioridad en la misma crítica que se nos hace, se intenta marcar un punto de inflexión entre el manejo de las finanzas por parte de Pavka y el manejo posterior de las finanzas, desde el punto de vista de la premilitancia. Nos parece que aquí hay algo sonoramente errado, puesto que las finanzas son recaudadas a nivel de colectivo y no a nivel de un encargado que contacta individualmente con los militantes y premilitantes.

Incluso suponiendo que Pavka hubiera gestionado esas cuotas directamente en Madrid (por ser militante del colectivo) nuevamente debemos destacar que si a la premilitancia informaba del empleo de las cuotas de manera concisa, esto responde más a un ejercicio de liberalismo (otro más) que de justeza con su responsabilidad. Hay gastos económicos que son evidentes y a vista de todos, como el empleo de fondos para material agitativo (pegatinas, carteles, etc…) pero hay otros que ni lo son ni lo deben ser.

Parece que aquí, más que un punto justo al respecto de una información que fuera necesaria para la labor de quienes reclaman que no se daba, se está haciendo un ejercicio de demagogia al estilo de las reclamas de «transparencia» entre los partidos políticos de la burguesía.

Igualmente, el objetivo de cualquier gasto de la organización tiene estricto carácter político, no solo para sufragar los gastos propios de toda actividad militante en los momentos actuales, sino también para ayudar a otras camaradas que no disponen de medios económicos suficientes para desarrollar trabajo político, tanto cubriéndoles el gasto en la medida que se precise (total o parcialmente) como no exigiéndole el pago de las cuotas, como era el caso de esto último, por ejemplo, y precisamente, de uno de los firmantes de la crítica.

Lo más contradictorio de todo es que mientras por un lado el Comité Central vierte todos sus esfuerzos en conocer cada una de las conversaciones que se mantienen dentro y fuera de la organización (sic!), a la hora de enfrentarse a situaciones que realmente necesitarían la puesta en común de toda la información que poseen, se niega de ellas o se les hace caso omiso. Por ejemplo, cuando un camarada abandonaba o era expulsado de la organización, no se nos daba ningún tipo de explicación exponiéndonos así a que las actitudes condenables (siempre según el criterio del Comité Central (sic!)) siguieran reproduciéndose.

Tanto el Comité Central como los órganos de dirección de los diferentes colectivos y la Comisión Organizativa, tienen el deber de estar al tanto e informarse de las cuestiones personales (estrictamente hablando, que influyeran en la vida militante) y políticas a las que se enfrentan todas las camaradas. Este es un principio básico del funcionamiento de una organización comunista, pues para tomar decisiones coherentes se requiere un análisis exhaustivo de cada problemática y la situación global que la rodea. La información se requiere para el correcto funcionamiento de la organización en su conjunto, y en ningún caso se trata de un control burocrático por parte del Comité Central.

Por ejemplo, al principio de que la organización empezase a caminar se daban bastantes casos de desconocimiento del resto de la vida de las camaradas, precisamente porque desconocíamos hasta qué punto nos correspondía conocerlo como camaradas. Y precisamente por ello no podíamos hacer análisis justos de la aportación de tal o cual camarada.

Por regla general, no puede aportar lo mismo una persona que está en una situación socio-económica especialmente grave que alguien que tiene una comodidad mucho mayor en ese sentido. Como es el caso de uno de los firmantes de esta crítica: Raptzich, a cuya situación personal se hace referencia en uno de los materiales ya publicados (5). Tampoco es lo mismo una camarada que está estudiando y a la vez está trabajando, que una camarada que solamente está estudiando.

La situación de cada camarada en particular hay que tenerla siempre en cuenta. De lo contrario el trato no sería el adecuado a su situación real. No se exige un mínimo igual para todo el mundo, pues su máximo tampoco es el mismo. Esto quiere decir que la aportación de una camarada determinada puede parecernos mayor o menor, pero lo determinante es en qué medida esa camarada se está entregando a su clase en función de sus propias condiciones y evolución.

Cada vez que una camarada abandona la organización se hace un balance de los motivos. Este balance nace de un análisis de su contexto. Su contexto, a su vez, se compone de su vida burguesa y de su vida militante, así como de su perspectiva de estas, que no son sino los dos polos de una misma unidad. Esta se valora en su desarrollo, su evolución, unido íntimamente al papel que la organización ha tenido en el desarrollo de la misma. De esta manera podemos conocer tanto sus errores como sus aciertos y de qué manera nosotras hemos incidido o dejado de incidir en el desarrollo de los mismos.

Una vez se ha realizado el balance pertinente y se han llegado a unas conclusiones, se pone a disposición de las camaradas que se considera necesario. Este ha sido el caso de todas y cada una de las camaradas que firman la crítica de Guardia Revolucionaria, pues acerca de todas se ha hecho balance y se ha compartido con todas aquellas que debían conocer tal información. Con Pavka especialmente, debido a la relevancia de su de sus errores y de su cargo en la organización (hasta entonces miembro del CC), se generalizó la información a toda militante y premilitante (6).

El criterio para que una camarada tenga que conocer esto no es el de si pertenece o no a su colectivo, pues en caso de que hubiera pertenecido, es evidente que necesitaría tanto conocerlo como haber aportado en el balance. El criterio es si en el desarrollo de su trabajo precisa de la información y las conclusiones de validez general que aporta el balance o hasta qué punto la necesita. De nuevo, cada cual tiene que saber lo que tiene que saber para hacer lo que tiene que hacer.

Y aquí, no nos conformamos con afirmar contundentemente que esto es así. Vamos un paso más allá y aportamos las pruebas que tenemos. Prestándolas al conjunto del movimiento (como el audio al que hemos hecho referencia más arriba), De hecho, de no ser esto así, no habríamos podido contestar con la rapidez y contundencia que hemos demostrado en estos materiales. Pues sería materialmente imposible contestar con tanta celeridad si tales balances no se hubieran abordado en gran medida con la profundidad y activamente por parte de la gran mayoría de la organización que aquí se pone de manifiesto, actuando como un puño unitario.

Aprovechando la cuestión de la trata de la información expropiada de forma oculta (sic!), nos gustaría resaltar el caso de la camarada Jiang. Esta camarada ha denunciado en diferentes ocasiones, tanto públicamente como a miembros de la organización, la actitud reaccionaria y la agresión sexual que sufrió por parte de su camarada Samuel (@TaukSein y @Csudanderes para quienes le conozcan de Twitter). Altos cargos de la organización no se creían la denuncia de Jiang y en un claro intento de humillar a la camarada (sic!) exigían pruebas y daban falso apoyo, pues lo único que hacían era proteger al agresor. (sic!) Aunque todos los componentes de la célula de Madrid del FRML y cada uno de los componentes del Comité Central tuvieran desde el principio absolutamente toda la información que necesitaban para tomar medidas, hicieron caso omiso de ellas, no compartieron esta información con los camaradas del resto de provincias y, para colmo y en un insultante intento de lavar su imagen (que tenemos claro, es insalvable), llaman a la colaboración de cualquier tipo de información externa para investigar actitudes como la que comentamos que tuvo Samuel (que por supuesto, no es la única investigación que tiene por delante el FRML), ¡cuando tienen toda la información de mano de la agredida desde el principio! (sic!)

La problemática que aquí se manifiesta no nos parece de poca importancia, y al respecto se está trabajando en un informe específico. Pero consideramos apropiado hacer unas aclaraciones preliminares en torno a ello.

La crítica que Jiang socializa en la organización al respecto de Samuel, aunque ciertamente señalaba aspectos reaccionarios del comportamiento de este en la relación tóxica que mantenían ambos, no exponía el caso de agresión sexual que ahora señala (que como se amplían en la otra crítica que se le hace a la organización, entendemos que hace referencia al sexo oral que mantienen). Esta crítica se socializó con posterioridad a la ruptura de la relación que ambos mantenían y que comentaremos en profundidad en un material específico.

No es hasta que ella sale de la organización y un tercero nos lo transmite cuando obtenemos la información de que ambos llegan a mantener alguna forma de relación sexual. Ni ella ni Samuel transmiten esto en el curso de la investigación al respecto de esta problemática. Nuevamente nos encontramos con el mismo problema, ante la falta de información, la organización es ciega. Nuevamente, el secretismo que se mantiene por parte de algunos expremilitantes y exmilitantes es la raíz del problema que le pretenden imputar a la organización.

***

(1) Aquí aparece por primera vez la acusación de secretismo: http://blog.frml.es/index.php/respuesta-a-guardia-revolucionaria-parte-ii-precedentes-criticos/

(2) http://blog.frml.es/index.php/354/

(3) Brecht, La vida de Galileo: 

«EL PEQUEÑO MONJE. -¿Y no cree que la verdad, cuando es la verdad, se impone también sin nosotros? GALILEO.- No, no, no. Sólo se impone tanta verdad como nosotros imponemos; la victoria de la Razón sólo puede ser la victoria de los que razonan.»

(4) http://blog.frml.es/index.php/respuesta-a-guardia-revolucionaria-parte-ii-precedentes-criticos/

(5) http://blog.frml.es/index.php/respuesta-a-guardia-revolucionaria-parte-i-contexto-general/

(6) http://blog.frml.es/wp-content/uploads/2016/07/Parte-3.mp3

Respuesta a «Guardia Revolucionaria»: Parte III, centralismo democrático.

«Si insisto en esta distorsión entre los conceptos y su aplicación, es porque compruebo con inquietud en los jóvenes un fetichismo del texto, una creencia de que si las cosas han sido escritas, han sido hechas. Pero eso ocurre muy rara vez; aún en la actualidad se escribe algo de una manera y luego se lo realiza a la inversa.» Victor Fay

El centralismo democrático es el principio organizativo fundamental que debe tener como base toda organización revolucionaria y marxista-leninista. Es fundamental y un criterio irrenunciable en toda organización que se considere comunista. El centralismo exige una firme disciplina que realiza una perfecta simbiosis entre la crítica y la autocrítica. Por supuesto, este principio de crítica y autocrítica constante es exigido en todos los miembros de la organización, desde la premilitancia de base hasta los componentes del comité central, dando lugar por tanto a una resolución final acordada por todos.

Desde luego que el principio del centralismo democrático tiene una aplicación general a cualquier instancia organizativa de la colectividad. Pero al mismo tiempo que es un eje vertebrador de esta relación colectiva, es un elemento que se concreta en las condiciones de militancia de cada camarada individualmente. Esto significa que la forma en la que se expresan los derechos y obligaciones de cada uno no es unívoca, sino que es múltiple. No es esperable por ejemplo que a nivel de Comité Central se acepten determinados errores, como la incomprensión de lo prioritario de la militancia frente a las relaciones de pareja; mientras que en esto mismo sí sería comprensible que se errase cuando tratamos con premilitantes. No es una mera división burocrática, se trata de ser justos con el nivel de conciencia que cada camarada demuestra en su práctica diaria. Se trata de hacer que cada camarada pueda aportar lo máximo posible sin comprometer el trabajo del resto de camaradas, de dar trabajo a todo el mundo en sus condiciones de conciencia al mismo tiempo que se lucha por elevar esas condiciones en todos los casos particulares.

De acuerdo a esto, la minoría debe estar subordinada a la mayoría, es decir, el comité a los militantes y premilitantes, y todos deben estar abiertos necesariamente a criticar y a ser criticados. Lo mínimo que debe cumplir una persona para entrar en una organización es estar de acuerdo con la línea política de dicha organización (requisito que obviamente exige que dicha organización siga alguna línea política).

En primer lugar, hemos de empezar puntualizando que la concepción acerca de las minorías y las mayorías, y su relación entre sí, que exponen al principio del anterior párrafo, es incorrecta. Es un error contraponer, como si de realidades antagónicas se tratara, la existencia de diferentes instancias en la organización, algo que ejemplifican en una contradicción entre Comité Central y militancia y premilitancia. Esta subordinación de cada militante individual y de cada instancia de la organización al resto de la colectividad se da por la existencia de unos principios que son hegemónicos en nuestro destacamento. Si bien la minoría se subordina a la mayoría, esto es debido a que puede existir una contradicción entre los principios ideológicos, políticos y, en último término, organizativos, de distintos grupos e individualidades; y no entre una instancia de la organización y quienes no se encuentran en la misma. Plantear esto significa, sin duda, no comprender ni lo más mínimo el centralismo democrático.

Consideramos oportuno añadir que el Comité Central es una expresión de la mayoría y de su línea, al haber sido votado por las delegadas y representantes de esa mayoría en Conferencia. Por lo tanto es absurdo y totalmente erróneo presentar al Comité Central como una minoría supeditada al resto de militantes: es parte integral de la colectividad revolucionaria.

Por otra parte, entender el desarrollo o la existencia de una línea política únicamente como su materialización escrita es una concepción errada contra la cual hemos de luchar. Tener una línea política no es algo tan simplista ni reduccionista como escribir un documento (¡como si eso fuera suficiente!), sino que debe tener génesis y a la vez aplicarse en la realidad existente, transformándola. Además, es esencialmente necesario atravesar un periodo de análisis, de desarrollo y de lucha de líneas en torno a todas las problemáticas que se dan en el Movimiento Comunista y en el conjunto de nuestra realidad social para poder forjar una línea justa. Este proceso se torna tarea principal para que su materialización devenga y refleje unas concepciones asumidas e interiorizadas en nuestra praxis colectiva como destacamento revolucionario.

Es por ello que antes de plasmar en algún tipo de documento público nuestra línea política, ha sido y sigue siendo necesario impulsar y desarrollar un proceso de análisis y de lucha de líneas interno para poder seguir constituyéndola. La constitución de esa línea política es algo que se da de manera continua a partir de unos principios básicos que tratamos de llevar a la práctica; y es solo a través de su aplicación como puede devenir en el desarrollo de una línea claramente definida.

Reproducimos aquí un fragmento redactado anteriormente que explica esta cuestión:

«Quien solo es capaz de “ver” la línea cuando la misma está escrita es porque no le da importancia a su desarrollo real. Lo principal no es “escribir sobre algo” si no desarrollarlo sobre la materia y en la medida en que devenga necesario (y hoy lo es) plasmarlo. Pero si no se ve el desarrollo real y se pretende sustituir éste, dejando de lado lo esencial (su desarrollo sobre la materia) es porque realmente la pretensión de esta persona no es la transformación de la realidad, sino su mera observación “crítica”.»(1)

Dado el estado actual en que nos encontramos como destacamento, y el período de desarrollo que hemos estado experimentando en los últimos tiempos, consideramos que hoy sí hemos alcanzado una constitución colectiva de nuestra línea política que es necesario plasmar de manera escrita. Algo que haremos próximamente sin falta.

Todos los miembros trabajan de forma constante a través de los principios expuestos por anterioridad, que supongan el exilio del liberalismo e individualismo—la organización es una fábrica y los miembros son sus máquinas—. En resumen, nadie puede ser irrelevante en la organización y todos influyen en el funcionamiento de esta. La organización se constituye de forma democrática y todos los militantes son responsables de que esto se cumpla. Lo cual quiere decir —haciendo de nuevo referencia a lo dicho antes de las máquinas— que todos los militantes actúan como organización y no como individuos. Cada militante puede exponer sus propuestas o ideas en el debate y estas propuestas/ideas han de ser debatidas en la correspondiente reunión en la que se dará una resolución final. La organización tiene y debe que exigir (sic!) y esperar una gran responsabilidad por parte del comité, de los altos cuadros, dada la posición que ocupan ellos. Estos deben ser ejemplos de marxistas-leninistas, que practican sin cuartel el centralismo.

Estamos totalmente de acuerdo. Por supuesto que cada camarada debe exponer sus propuestas o ideas en el debate (2). Pero esto choca con la forma en que estas camaradas están ejerciendo la crítica. En ningún momento cuando estaban dentro de la organización (que es el momento en el que, como bien dicen, debían aportar al debate colectivo) se manifiestan estas críticas, existiendo espacios y canales abiertos para ello. No es sino hasta que estas camaradas salen de la organización (algunas llevan meses fuera y se fueron por razones no precisamente ideológicas) que estas nos han llegado.

Como decía el Partido Comunista de Perú, “alzamos las banderas para defenderlas, y las defendemos para aplicarlas”. Comprobemos pues si el Frente Revolucionario Marxista Leninista ha aplicado lo que tanto afirmar practicar.

Desde luego, lo que la organización afirma debe estar siempre en consonancia con lo que hace, de lo contrario sería justo que se nos tachase de oportunistas. Pero no nos parece demasiado honesto hablar de que se va a proceder a «comprobar» si la organización aplica sin precisamente aportar el elemento esencial en dicho proceso. Un elemento que permita constatar el nexo entre lo que se dice y lo que realmente se puede demostrar, más allá de la confianza que pueda transmitir el testimonio de nadie, sencillamente aportar pruebas.

El FRML sostiene cumplir los principios del centralismo democrático, pues al fin y al cabo se trata de una organización “marxista-leninista”, por ser una organización supuestamente revolucionaria. Pero tras esta mendacidad orgullosa se esconde la realidad; el colectivo denomina ‘centralismo democrático’ a su centralismo burocrático. Los altos cargos revisionistas de esta organización afirman henchidos de falsa modestia superar contradicciones y practicar la lucha de dos líneas. Si realmente existe esta lucha de dos líneas, desde luego la línea burguesa está ganando con sobrada ventaja.

El centralismo aplicado se tacha de burocrático. Aquí hacen lo mismo que en relación a cada paso de la organización, absolutizan uno de sus momentos, el centralismo, como lo único existente. Pero en cambio, se trata este de un elemento más en una realidad multilateral en el proceso de aplicación del centralismo democrático. Existen momentos en la militancia en los cuales impera la aplicación de las decisiones que bajan desde los órganos de dirección. Existen momentos en los cuales se comentan esas decisiones y lo acertado o errado de las mismas en cada condición concreta. Existen momentos en los cuales se critica a los órganos de dirección y a sus miembros. Existen momentos en los que mismamente se vota quién pertenece a esos órganos. Como venimos siendo acostumbrados por parte de estas personas, se acusa de revisionistas sin apoyarlo en evidencias. Es más, las acusaciones además de brillar por la sonoridad de sus calumnias, brillan sobre todo por la ausencia de los datos que aportan para sostenerlas.

Todo funciona de arriba abajo. Los de abajo, los militantes y premilitantes —estos últimos los más despreciados en la organización— deben aceptar sin discutir las órdenes de arriba.

Entendemos, por su posición dentro de la organización y por su estado de conciencia, que sea especialmente complicado para una premilitante comprender en profundidad el funcionamiento del centralismo democrático y conocer otras materializaciones de este a otras instancias. Podemos conceder a las premilitantes el beneficio de la duda, de que estas palabras se basan en el desconocimiento de la realidad de la organización y aplican aquí algún ejercicio de suposición del funcionamiento de la organización. Pero desde luego lo que no podemos admitir como error por desconocimiento, es que una persona que ha estado en el Comité Central de la organización, y que en su paso por él ha violado repetidas veces el centralismo democrático y la subordinación de sus intereses personales a los de la colectividad, firme este documento y pretenda dar lecciones sobre centralismo democrático. Con más razón, esta persona debería ser la que aporte pruebas y defienda estas graves acusaciones hacia la organización, en lugar de agachar la cabeza y funcionar como «tiro la piedra y escondo la mano». Precisamente por este tipo de cuestiones consideramos oportuno exponer un balance acerca de cuáles fueron las actitudes que desarrollaron los responsables de esta crítica. En el caso concreto del ex-miembro del CC, hacemos referencia a Pavka, sobre cuya trayectoria comentamos diversos elementos que resultaba necesario poner en contexto (3)

En primera instancia, el Comité Central funciona al unísono, si bien cierto (sic!) que los desacuerdos se discuten, bajo una falsa arrogancia de “tenemos que estar todos de acuerdo” siempre se acaba optando por las decisiones defendidas por las mismas personas, dos individuos en particular.

En el FRML el poder de hacer y deshacer no lo disponen individuos, menos aún dos, sino órganos legislativos y ejecutivos compuestos por individuos. Confunden alegremente ambas dimensiones, en el marco general de la caricatura que construyen. Parecen lamentar que, a pesar de que se desarrolle la lucha ideológica con la máxima crudeza, el CC funcione al unísono. Su desprecio por el centralismo se camufla como pasión por la democracia. Es manifiesto que, bajo estos postulados, no encabezarán nunca la acción unitaria del proletariado.

En aras de la no democracia interna, al elevar cargos, siempre se elegían gente (sic!) afín a la línea cantante del central, lo que parece lo más “lógico” pero, no obstante, se concretaba en elevar a gente que simplemente defendía órdenes superiores sin rechistar.

Esto es muestra del desconocimiento de la situación real por parte de quienes enarbolan las ideas precedentes. En el CC se han dado discrepancias y se ha discutido tenazmente, pero como órgano unitario está obligado a actuar unívocamente y sin fracturas. Fenómeno que se interpreta como «siempre mandan los mismos», haciendo más ridícula su incomprensión de la materialización del centralismo democrático, aunque se defiende en términos teórico-generales, no como praxis. Es de especial relevancia observar cómo en todo el material que comentamos la teoría en torno a lo que debería ser el centralismo democrático no se desarrolla como parte de una praxis colectiva, sino como elemento de una crítica contemplativa.

Igualmente, en lo que literalmente se expone, se acepta como «lógico» (asumimos que se refieren a que es correcto, o cuanto menos no criticado por ellas) que se eleven cargos, aceptando pues la cooptación a órganos de dirección. Pero al mismo tiempo se critica a quien se eleva a dichos órganos. Se califica a dichas militantes como «defensoras de órdenes sin rechistar», a la vez que algo más arriba se admitía que los desacuerdos se discuten (según ellas, bajo una falsa arrogancia, que no terminamos de entender ni de encontrar su existencia). Entendemos que si ciertamente se elevaba a militantes premiando que estos no tuvieran una actitud crítica, los mismos desacuerdos de los que se habla no existirían, y la misma necesidad de discutirlos sería inexistente. Se escuchan campanas y no se sabe dónde.

Nuevamente, ninguna información se aporta al respecto, y nuevamente nos parece surrealista que una persona que ha pasado por el Comité Central de la organización pueda defender esto. Pues existe constancia de diversas formas de las discusiones pasadas y presentes en el Comité Central y de otros órganos. También existe constancia de que los miembros de Comité Central (entre ellos Pavka) fueron votados en nuestra 2ª Conferencia. ¿Se incluye él entre las sumisas que aceptaban sin rechistar las órdenes? ¿No era capaz él de defender las posiciones que tenía en esas discusiones que se dicen por «falsa arrogancia»? ¿Qué le impedía exponer sus críticas y cuándo estas fueron ignoradas? ¿Nos puede hacer referencia a la reunión concreta del Comité Central para que busquemos en la grabación de la misma y/o en el acta de ésta?.

Igualmente, nos parece oportuno comentar, que en una conversación que Pavka mantiene con Deliaida reconoce no haber siquiera escuchado los audios de la II Conferencia. Pero lo peor de todo no es que habiendo sido delegado en la misma tuviera la responsabilidad de hacerlo, ¡sino que con más razón aún cuando de la misma sale elegido miembro del CC! Pavka no pudo aceptar ordenes sin rechistar, pues ni siquiera se hizo eco de las principales ordenes y directrices: las del conjunto de la organización reunida en Conferencia y a la cual tenía la responsabilidad de representar. Camarada, ni tan si quiera te dignaste a escuchar lo que el conjunto de la organización había decidido que debía orientar nuestra línea política. Tú mismo, camarada, eres el mejor ejemplo para referenciar aquello que ahora nos criticas.

Transcribimos, a continuación, lo que Pavka dice en dicha conversación a este respecto:

“(…) Entiendo, yo es que lo que me estás contando ahora lo desconocía bastante, como no estuve en la Conferencia y tampoco escuché los audios… (…)”

Cuando se intentaba criticar dichas elevaciones, en aras de afianzar la democracia interna y que los militantes más novatos asumiesen cargos era la mejor forma de que tomasen dinámicas de trabajo colectivo, se hacía mofa de la crítica alegando que en puestos importantes tiene que estar “gente de confianza”, dejando de lado la validez político-ideológica de muchos camaradas en aras del burocratismo.

Nos gustaría aquí hacer referencia al audio último, entre los minutos 8:55 al 11:55, en donde se refleja cómo en una reunión de premilitancia se abordó el tema del amiguismo y la necesidad de la crítica colectiva en la organización. (4)

Además, nos parece adecuado que se revise una conversación entre el camarada Juanjo y Jiang, donde esta última le recrimina el que Juanjo transmita al secretario de colectivo lo que ella le comenta. (5)

Es aquí adecuado recuperar lo que ya escribimos con anterioridad al respecto de una crítica similar:

«La simplificación de la bidireccionalidad del centralismo democrático solo puede llevar a confusión si no se explica lo que sube y lo que baja. No es lo mismo lo que se espera de una instancia superior de la organización, que de una premilitante. Mientras la toma de decisiones generales es menester de las instancias superiores, el trabajo diario y la remisión de todas las consideraciones al respecto de lo aplicado (en su forma concreta) es tarea de cada una de las camaradas que lo ponen en práctica. Si cualquier cosa subiera y cualquier cosa bajase la diferencia entre una organización en base al centralismo democrático y una asamblea sería un matiz burocrático. Sería variar los intermediarios para que al final todo el mundo hablase con todo el mundo acerca de todo y todo el mundo supiese todo de todos. Esto no es solo imposible, sino además innecesario e inoperativo. El centralismo democrático no es una cuestión de fetiche, sino de operatividad en base a las necesidades que se han de afrontar en todo proceso revolucionario».(6)

También se señala que en los puestos de dirección tiene que haber gente de confianza, y dentro de esto se encierra parte de verdad, aunque en el comunicado se plantea como una justificación del centralismo burocrático. Las decisiones acerca de quién asume qué cargos de dirección se toman en colectivo y en base a la praxis diaria que muestra cada camarada, no en base únicamente a la confianza hacia esa persona (lo que significaría caer en el puro amiguismo). La composición del CC se vota en Conferencia por delegadas de cada colectivo.

Es el avance teórico, político y organizativo lo que permite a una premilitante pasar a militar, y a una militante pasar a formar parte de los órganos de dirección de la organización. Suponiendo cada una de estas transiciones un aumento de las responsabilidades y de la carga de trabajo del camarada. En estos términos, la validez político-ideológica de una persona y la confianza hacia ella convergen progresivamente. No se trata de un privilegio, y es por ello por lo que tampoco se espera lo mismo de una premilitante que de una militante, y por lo que tampoco tienen acceso al mismo tipo de información. Un cargo debe implicar siempre la asunción de nuevas responsabilidades para con la organización, nunca medallas que colgarse en el traje.

Se afirma que los desacuerdos serán discutidos “en futuras reuniones” (cosa que nunca sucede). Su disciplina burguesa llegaba a tales puntos de abroncar a camaradas por cometer errores, por no entender alguna cuestión, o por desconocer algo de lo que no han sido informados por los mismos que los abroncan. La clásica receta elitista de menospreciar y hacer sentir mal a los camaradas menos formados.

De nuevo, nos gustaría volver a hacer referencia a dos audios que publicamos al final de este documento, en donde podemos observar; por una parte, un caso práctico de apertura colectiva de un espacio de crítica – autocrítica, previa explicación de la significación que tienen, para nosotras, esos espacios, esta vez del minuto 11:55 en adelante (7); y por otra parte, la materialización con la premilitancia de las condiciones que exigimos para formar parte de nuestra organización: únicamente compromiso y ganas de transformar la sociedad. (8)

No se echan broncas, se hacen críticas. De ninguna manera se tolera que se abronque a camaradas por cometer uno u otro error. Sin embargo, un camarada sí cayó en estas actitudes. Automáticamente se le criticó de manera directa y el camarada pidió disculpas. Más adelante, en este documento, nos detendremos más extensamente en esta cuestión.

Entendemos que nadie nace formado. La formación es un proceso continuo que en ningún momento puede darse enteramente por finalizado, en ninguno de sus planos. Como seres humanos, formados en y por relaciones sociales determinadas, cometemos errores. Por ello, abroncar a una camarada por una limitación propia de esta sociedad sería una actitud burocrática y reaccionaria, algo que reconocemos y contra lo que luchamos de manera consciente. La crítica y la autocrítica, como bien se dice en el comunicado «es fundamental y un criterio irrenunciable en toda organización que se considere comunista», mas esta no es realmente útil si no se lleva por los cauces adecuados, de tal manera que sirva para ser conscientes de una serie de errores o limitaciones, y así poder superarlos. Cuando un problema requiere de la acción consciente para ser superado, se vuelve imposible de superar si este permanece inconsciente. Debe mostrarse como condición de su superación. En caso contrario, la crítica se torna destructiva, eclipsando y restándole relevancia a la propia herramienta de la crítica.

Las decisiones descendían de Dios sabe dónde, (sic?!) y así debían ser acatadas. En ningún momento se dio ninguna pincelada de cómo se originaban estas decisiones, de cómo se seleccionaban los textos para el trabajo teórico. El camarada Pavka, que era el que se ocupaba de recaudar fondos, siempre nos informaba sobre cómo se invertía la cuota bimensual. Pero cuando salió de la organización, no estaba permitido informar sobre esto a los premilitantes.

Para responder a esta cuestión, de nuevo remitimos a lo ya dicho en un documento anterior:

«Sobre las cuotas ya se ha hablado muchas veces, no hay una cuota fija que pague de facto cada camarada (pues no todas las camaradas tienen la misma capacidad económica ni las mismas necesidades). De hecho, parte de las cuotas es destinada a aquellas camaradas con dificultades económicas para que puedan desarrollar su actividad política. Cada camarada aporta lo que cree que puede aportar a la organización, y no nos confundamos, más dinero no implica más compromiso. Además, si tenía inquietudes al respecto del destino del dinero, podría haberlo socializado sin problemas». (9)

Se dice que las decisiones debían ser acatadas directamente. Sin embargo, en ningún momento se corta la vía para hacer críticas, tal como se plantea en el comunicado. De hecho, la dirección de Madrid acudía periódicamente (no muchas veces por la carga de trabajo que tiene) a las reuniones de premilitancia para comentar esta serie de cuestiones. Y de hecho las propias reuniones se tomaban positivamente. Incluso en una de ellas, varias camaradas que ahora materializan este documento, expresaron limitaciones que estaban superando.

Por otra parte, nos gustaría desarrollar cómo elegimos los textos para la premilitancia, algo que dicen desconocer y que nos gustaría aclarar. La formación de la premilitancia como futuros cuadros comunistas es un proceso progresivo, en el cual se debe profundizar tanto en aspectos teóricos como prácticos. La formación teórica es de vital importancia, siendo del todo necesaria la adquisición de nociones básicas acerca del marxismo-leninismo, para así ir interiorizando progresivamente una cosmovisión comunista cada vez más elevada. Esta es una cuestión de suma importancia, pues para lograr una elevación teórica, es necesario saber qué textos debe tratar cada premilitante. Por tanto, en la elección concreta de materiales para la formación teórica, procuramos tener siempre en cuenta tanto la propia formación previa de cada camarada como la coyuntura política en la que nos encontramos. En definitiva, se trata de buscar el punto de encuentro entre las necesidades formativas individuales y colectivas. Es este el punto de apoyo y de referencia para poder avanzar como individualidad que sirve a la colectividad.

Un texto no sólo es destacable por cómo se vaya a conceptualizar su contenido, extrayendo conclusiones de validez general o vinculándolo a condiciones históricas, pasadas o actuales; sino que su propia elección determina ya un objetivo en base a una necesidad, lejos de toda aleatoriedad. Debemos señalar que no es fácil elegir los textos para la formación teórica, y además es una tarea que no compete a las premilitantes, sino a las camaradas encargadas de su formación y a la dirección en base al desarrollo de las propias premilitantes.

Aún así, incidir de nuevo en que desde la dirección de Madrid y desde las camaradas encargadas de la formación de las premilitantes se instó hasta la saciedad a que cualquier duda, crítica o valoración del trabajo que se estaba llevando a cabo fuera puesto en colectivo mediante los cauces adecuados para ello. Como ocurrió con la crítica de Jiang al escaso tratamiento de textos feministas en las reuniones formación, crítica que consideramos justa pues no se estaba abordando esta cuestión de la manera deseable, la cuál sería trabajada formalmente en la siguiente reunión. También es necesario mencionar que, aunque apenas se trataron materiales de la cuestión de la mujer, sí se hablaba muy a menudo de este tema en las reuniones.

En el audio que adjuntamos al final del documento se refleja con toda claridad cuál era la importancia y el tratamiento que desde el colectivo de Madrid se otorgaba a la premilitancia. En todo momento se les animó a que expresaran activamente las críticas y las dudas que tuvieran.

Para que el lector pueda comprender mejor la cuestión, a continuación se presenta un ejemplo práctico de como el FRML “trataba” las decisiones y los desacuerdos. En una determinada ocasión se nos comunicó que los miembros de la organización ya no podrían crear blogs ni espacios para publicar contenido individual, pues el trabajo comunista es un trabajo colectivo. Hubo una cierta discusión al respecto con un camarada más experimentado, que afirmó que el tema sería discutido en reuniones posteriores. No hace falta adivinar mucho para ver que el tema no fue discutido en ningún momento. Una decisión de nuevo arbitraria que no admitía ningún tipo de debate al respecto (o el que admitía era extremadamente superficial, contrario a la autocrítica que debería presentar un colectivo revolucionario).

En este caso no podían haber puesto mejor ejemplo, pues un camarada del FRML recuerda haber tenido una conversación con Jiang y con Riurik en la que les preguntaba por qué Riurik no podía seguir con el blog que había abierto. Ambas camaradas le explicaron los motivos, que suscribieron. Por lo tanto, si eran capaces de explicar a otra persona los motivos por los que no se permitía proseguir con el blog, ¿cómo es posible que digan ahora no haberlos entendido nunca? Por otra parte, aún quedándole dudas al camarada en cuestión, decidió preguntar al secretario de su colectivo para aclarar sus ideas con respecto a este tema. Las dudas se resolvieron ese mismo día y sin ningún intento de escaqueo, como se denuncia en el párrafo anterior.

Entrando a concretar esta situación, el problema realmente residía en que el camarada Riurik no desarrollaba correctamente su trabajo político. Él comunicaba en todo momento encontrarse muy limitado por diferentes responsabilidades burguesas, tanto las directamente académicas como la obligación familiar de estar la mayoría de los fines de semana fuera del lugar de trabajo de su colectivo.

Por ello, se entró a valorar colectivamente el hecho de que empezara con el desarrollo de un blog político, ya que entendemos por una parte que esto mostraba una tendencia liberal a hacer lo que uno mismo considera y/o disfruta antes que lo que colectivamente se precise y/o sufra; además de que buscamos constantemente que la emulación de cada camarada, su iniciativa, se desarrolle encuadrada en el torrente de la labor colectiva.

Es necesario aclarar que nosotras no consideramos reaccionario que nuestras militantes desarrollen sus propios blogs o canales de youtube por iniciativa propia, así como su presencia en determinadas redes sociales. Sin embargo, esto en ningún momento puede ni debe perjudicar a nuestras responsabilidades colectivas como militantes revolucionarias.

Si alguien considera que es necesario abordar una actividad de este tipo y además se considera capacitado para ello, lo que tiene que hacer es poner en conocimiento de la colectividad tal cuestión. Y es ella, la colectividad, la que ha de tomar la decisión sobre si es o no necesario, o hasta qué punto lo es, y a quiénes ha de implicar. De lo contrario, se cae en hacer lo que a cada cual le apetezca, cuando le apetezca y como le apetezca. Entendemos que este tipo de actitudes solo son comprensibles cuando uno no forma parte de colectividad alguna, pero jamás cuando está inserto en ella. Pues si no, ¿cuál es la diferencia entre actuar por cuenta propia y actuar como parte de una colectividad?.

Integrarse en una colectividad es un reto para el que muchos no están ni quieren estar preparados. Pertenecer a una colectividad es reconocer una autoridad por encima de uno mismo y esa potestad no la tiene sino la colectividad misma.

En otra ocasión, se prohibió a dos camaradas de diferentes provincias mantener contacto tras conocer que mantenían debates y comentaban dudas sobre lecturas que estuvieran realizando. Por supuesto, sin opción a debatir la decisión tomada desde arriba. Desde ese momento se estableció en la organización la norma de que estaba prohibido mantener relaciones interpersonales con camaradas con los que no estuviéramos llevando a cabo un trabajo conjunto del que estuviese al tanto el Comité Central. A esto nos gustaría añadirle que, hasta ese momento, miembros del Comité Central habían impulsado lecturas conjuntas aparte de lo establecido en el plan de trabajo de la organización. Entendemos a la perfección que las relaciones deban subordinarse al trabajo político, pero, ¿cómo se pretende llevar a cabo una vigilancia revolucionaria y evitar actitudes reaccionarias por parte de nuestros camaradas si se nos prohibía conocernos?

Como bien indican las ex-camaradas, las relaciones deben subordinarse al trabajo político y no al amiguismo. De ninguna forma se prohíbe conocernos entre nosotras. Es necesario que las camaradas que comparten actividad política desarrollen una buena relación de camaradería para facilitar el propio desarrollo del trabajo político. Pero la relación que se daba entre las dos personas que mencionan no tenía base en la política, sino en la amistad burguesa. Y esto es algo que la propia Deliaida reconoce, precisamente, en la conversación que más arriba mencionábamos entre ella y Pavka. Y, desde luego, al otro camarada implicado se le criticó lo mismo, habiendo demostrado hasta el día de hoy, haber interiorizado tal crítica. Transcribimos directamente del audio de la conversación (de finales de octubre de 2015) lo que ella misma señala a este respecto:

«(…) es verdad que hablamos más por colegueo que por temas de la Comisión (feminista)»

Igualmente, conviene señalar que las relaciones deben estar más restringidas si precisamente una de las partes es premilitante, periodo en el cual se da un proceso de conocimiento mutuo que marca la relación individuo-colectividad.

Si bien es cierto que las relaciones entre camaradas dentro de una organización son algo que los cuadros altos pueden entender, no se entendió por ciertos sectores de la militancia de base y premilitancia. En ningún momento se prohíbe a las camaradas tener contacto entre ellas o con gente de fuera de la organización. ¡Eso sería absurdo! Pero sí es cierto que como comunistas debemos entender que las relaciones personales deben estar supeditadas a la política, si esta es abordada desde la perspectiva del jefe político, del militante de vanguardia que aspiramos a ser, que el individuo debe quedar supeditado a la organización, a la clase y a la revolución. Esto es algo difícil de explicar y, en el caso de Jiang, el camarada Miguel Ángel no supo abordarlo con la mayor diligencia posible. Fue muy rudo en sus palabras hacia ella y es comprensible que se pudiera sentir como describe, pues un militante no debería hablar en ese tono a una persona con menor formación política. Lo que también es cierto es que esta conversación se compartió con la organización y se criticó la posición de Miguel Ángel al respecto. El primer paso de la superación de esta actitud fue la disculpa del camarada hacia Jiang, y para continuar, como todo proceso de autocrítica, la vigilancia revolucionaria para no volver a incurrir en este tipo de conductas burocráticas.
***

(1) http://blog.frml.es/index.php/respuesta-a-guardia-revolucionaria-parte-ii-precedentes-criticos/
(2) Aquí se encuentra un extracto de audio de una reunión con la premilitancia de Madrid (entre los premilitantes se encuentran Jiang y Riurik) http://blog.frml.es/wp-content/uploads/2016/07/Parte-1.mp3
(3) http://blog.frml.es/index.php/respuesta-a-guardia-revolucionaria-parte-i-contexto-general/
(4) Fragmento de la reunión con la premilitancia: http://blog.frml.es/wp-content/uploads/2016/07/Parte-3.mp3
(5) http://blog.frml.es/wp-content/uploads/2016/07/Conversación_Jiang_Juanjo.txt
(6) http://blog.frml.es/index.php/respuesta-a-guardia-revolucionaria-parte-ii-precedentes-criticos/
(7) Fragmento de la reunión con la premilitancia: http://blog.frml.es/wp-content/uploads/2016/07/Parte-3.mp3
(8) Audio de reunión con la premilitancia: http://blog.frml.es/wp-content/uploads/2016/07/Parte-2.mp3
(9) http://blog.frml.es/index.php/respuesta-a-guardia-revolucionaria-parte-ii-precedentes-criticos/

 

Sumario crítico

 

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Ponemos aquí, a disposición de todos el conjunto de contenidos del intercambio que se sigue desarrollando, de críticas entre nuestra organización y algunos expremilitantes y exmilitantes. Conjunto de contenidos que creemos necesario abordar para esclarecer la realidad del papel de los revolucionarios y el de los reaccionarios.

 

Jiang:

Juanjo:

FRML:

  • Declaración Pública de la organización expresando su actitud al respecto de este tipo de casos, buscando ayuda para mejorar en su tratamiento y expresando la autocrítica colectiva por los posibles errores cometidos: http://blog.frml.es/index.php/declaracion-publica/

FRML:

  • Crónica de la investigación de una violación, material donde se desarrolla el proceso que la organización ha seguido investigando acusaciones recientes a un camarada de ser un violador (a pesar de que algunas de las implicadas prefieran señalar su «derecho a la privacidad» de las conversaciones frente al investigar casos de violación) y la conclusión del mismo sobre el uso político rastrero de las agresiones de género para sacar beneficio: http://blog.frml.es/index.php/354/

Guardia Revolucionaria:

Jiang: 

FRML:

  • Explicación de los motivos para dar determinada información, ante el interés oportunista de la pretendida clandestinidad junto al triunfo de la falsedad y contra la oportunidad de desarrollar una investigación justa de la realidad: http://blog.frml.es/index.php/por-que-aportamos-pruebas/

Reboiras: 

FRML: 

FRML: 

FRML:

FRML:

Jiang: 

FRML: 

FRML:

[Actualizado a las 21:45 del 10/10/16]

Respuesta a «Guardia Revolucionaria»: Parte II, precedentes críticos

El texto que presentamos a continuación se ha elaborado en base a un documento de carácter interno que nos sirvió para informar a las militantes de la organización acerca de la crítica de Jiang (Inés). Sobre esta crítica, las camaradas que más conocíamos la experiencia de premilitancia de Inés, fuimos analizando párrafo por párrafo las palabras de la camarada. Se pidió opinión y críticas al propio análisis a todas las camaradas de la organización, y se trató en diversas escuelas de cuadros, desarrollándolo en un proceso totalmente colectivo. Hoy, dadas las nuevas críticas, hemos actualizado el documento base que ponemos enteramente a su disposición:

Introducción

Nos sorprende positivamente que, luego de tiempos en los cuales la crítica se expresaba como poco más que cuchicheos entre camaradas cuya relación estaba más cerca de la amistad que de la militancia, podamos disfrutar de la ocasión de discutir colectivamente las consideraciones que a la organización y a sus militantes se le hacen.

Es una situación cualitativamente superior a nuestro entender como comunistas, aunque algunas personas entiendan desde luego que esto nos perjudica. Al contrario, lo celebramos. Es necesario que se hagan las críticas de manera abierta para poder avanzar. Esto no es algo que digamos ahora, es algo que ya dijimos hace tiempo con nuestra declaración pública (1) reciente. Si somos comunistas, estamos dispuestas a aceptar la crítica, pero aceptar la crítica significa no solo recibirla sino abordarla, trabajarla, analizar todos sus elementos y contrastarlos con la constatación real de la concatenación de sucesos. Asumir justamente la crítica no es hacer un ejercicio de penitencia, es tomarla con la seriedad oportuna para un análisis justo.

Ya hemos iniciado la valoración de la última crítica que se nos remite por parte del blog Guardia Revolucionaria, y continuaremos con su análisis y la transmisión pública de las conclusiones. Pero nos parece oportuno abordar antes que esta última crítica, la que Jiang presenta como «carta de dimisión» a la organización, que además remite a quien considera en la organización que podría tener cercanía personal como para que se pudiera poner por encima la amistad a la actitud comunista en la militancia.

Pensamos que tiene además más elementos justos que el panfleto que ahora se presenta de cara a la opinión pública, que no comprendemos cómo es posible que tenga aparentemente semanas de redacción (consideración que se nos transmite por parte de un tercero que ya lo había leído) un material que prefiere entrar en todo tipo de nimiedades, banalidades cuando no en pura fantasía o ciencia ficción, antes que en una crítica justa -aunque fuera en apariencia- a nuestra organización.

Creemos que esta situación es algo frente a lo cual debemos tomar la iniciativa todas, tanto para depurar y superar nuestros errores, como para combatir las acusaciones infundadas de quienes intentan justificar su claudicación hacia formas de militancia compatibles con la vida burguesa que quieren desarrollar.

Pero además creemos que la crítica debe ser justa, no a nuestro juicio sino a juicio de cualquiera que pretenda hacer una valoración científica de lo sucedido, una valoración revolucionaria, que como en todo caso tiene que pasar la prueba de demostración de su materialidad en la práctica.

«Hacer críticas irresponsables en privado en vez de plantear activamente sugerencias a la organización. No decir nada a los demás en su presencia, sino andar con chismes a sus espaldas; o callarse en las reuniones, pero murmurar después. No considerar para nada los principios de la vida colectiva, sino dejarse llevar por las inclinaciones personales. Este es el segundo tipo [de liberalismo].»

Contra el liberalismo, Mao Tse-tung.

Así pues, a continuación comentamos punto por punto la crítica que Inés le remitió al secretario de Madrid en la que comunica su abandono de la organización.

Hola (secretario). Te escribo todo esto porque quiero dejar la organización. Tengo varias razones para ello. Para empezar, el centralismo democrático es un tanto inexistente.

En las navidades de 2015 se hizo una reunión con parte de las camaradas de Madrid para comentar, entre otras cosas, la actitud y labor que estaba desarrollando esta premilitante. Es normal en nuestras filas hacer balance de todo lo que hacemos y decimos. De nuestra actividad, tanto como individuos como colectividad. Dicho balance, en este caso en concreto, tuvo como objetivo discutir colectivamente cómo valorábamos el trabajo de la camarada, su evolución, para así poder sentar las bases que nos permitieran ayudarla a superar tales limitaciones. Una de las valoraciones que se hicieron fue que estaba haciendo de la organización un lugar de socialización al margen de ninguna tarea política concreta que se le hubiese asignado. Esto es, tomar la socialización con los camaradas al estilo de la burguesía. Se tomaba la libertad de hablar de lo que considerase con quien considerase, de preguntar información arbitrariamente a camaradas con quien no debería tener ningún trato.

Pero el error no radica tanto en incurrir en este tipo de actitudes, pues es algo normal en cualquier individuo que conforma esta sociedad vertebrada por el individualismo.El problema reside, efectivamente, en no asumir que dicho comportamiento es incompatible con la militancia revolucionaria, no ya en nuestra organización, sino en cualquiera que pretenda desarrollar un trabajo revolucionario. Y si no le hubiéramos criticado esta actitud, el error sería esencialmente nuestro, pues es responsabilidad de la colectividad ayudar a cada individuo que la compone a superar sus limitaciones burguesas. Pero no es el caso, pues no fueron pocas las veces en las que tanto individualmente como en las reuniones de la premilitancia, se comentaron este tipo de actitudes como erradas. No creemos que quien primero no ha militado seriamente como comunista con anterioridad y que aquí demuestra que aún no ha comprendido la forma de trabajar colectiva, tenga demasiada potestad para hablar o juzgar el centralismo democrático de la organización.

Si bien el centralismo democrático funciona de arriba a abajo y de abajo a arriba, en la organización todo es de arriba a abajo y los de abajo han de aceptarlo. Como mucho se pueden discutir ciertas órdenes o debatirlas, pero no se cambian por ser orden de arriba. Además, todos entramos a premilitar -incluso a militar en el caso de algunos- sin conocer la línea política del FRML.

Aquí se muestra el desconocimiento de lo que significa centralismo democrático, y del trabajo general de la organización. La simplificación de la bidireccionalidad del centralismo democrático solo puede llevar a confusión si no se explica lo que sube y lo que baja. No es lo mismo lo que se espera de una instancia superior de la organización, que de una premilitante. Mientras la toma de decisiones generales es menester de las instancias superiores, el trabajo diario y la remisión de todas las consideraciones al respecto de lo aplicado (en su forma concreta) es tarea de cada una de las camaradas que lo ponen en práctica. Si cualquier cosa subiera y cualquier cosa bajase, la diferencia entre una organización en base al centralismo democrático y una asamblea sería un matiz burocrático. Sería variar los intermediarios para que al final todo el mundo hablase con todo el mundo acerca de todo y todo el mundo supiese todo de todos. Esto no es solo imposible, sino además innecesario e inoperativo. El centralismo democrático no es una cuestión de fetiche, sino de operatividad en base a las necesidades que se han de afrontar en todo proceso revolucionario.

Sobre “sin conocer la línea”, creemos que ya hemos hablado muchas veces de lo que es o no es la línea de la organización, y nunca dejaremos de hacerlo. Desde luego que uno entra sin conocerla realmente, porque la línea se manifiesta de manera concreta y una expresión general no está condensada aún ni es pública. Es algo que estamos desarrollando y que próximamente saldrá a la luz. ¡Precisamente esa es la misión de la premilitancia! Poner a las camaradas a la altura de la situación, poner a las camaradas a la altura de ser militantes, e instruirlas en una cosmovisión determinada. Sería sorprendente que fuera posible conocer a la perfección la línea de la organización antes de tener un contacto profundo con la misma. La línea de la organización no es algo que se asuma solamente mediante la lectura de los documentos realizados al respecto, es algo que se va asimilando mediante la práctica militante diaria y que debe estar en constante evolución. Igualmente, la línea de una organización ni empieza ni termina en uno, diez o cincuenta documentos. Pero nos sirve para asentar una base sobre la que apoyar nuestra praxis y avanzar en base a ella.

Tampoco es que tengáis una específica. En las reuniones no se tratan textos sobre la reconstitución ni se trata cómo trabajar en la org por la reconstitución, lo que causa que muchos camaradas no sepan responder a las preguntas «¿qué es la reconstitución?», «¿cómo trabajar por ella?», «¿qué tareas tenemos que realizar los comunistas?». Los premilitantes no aprendemos nada de eso y entramos sin tener ni idea, cada uno con su concepción de la línea política y de la reconstitución. Tampoco siento simpatía porque no se trabaje por la reconstitución ideológica, la cual es fundamental indiscutiblemente.

El “tampoco es que tengáis una específica” nos encantaría que lo defendiese, pues es algo que, previamente a este material, no se lo hemos escuchado nunca.

Sobre las reuniones, es curioso que con gente similar se repitan cuestiones comunes. Hace ya un tiempo, alguna gente que luego sería NDR también empezó a decir cosas así. Gente que no había asimilado (y en algunos casos leído siquiera) ni lo más básico pidiendo hablar de la reconstitución. Valoramos positivamente que las camaradas tengan inquietudes propias, sobre todo porque cada una viene de un contexto social determinado. Pero nosotras tenemos que hacerles entender que la formación no trata de las inquietudes que una tenga en cada momento, o de las pulsiones por informarse de A o B, sino de la labor consciente de preparación como cuadros revolucionarios en una organización de combate.

Consideramos absolutamente necesario que, previamente a abordar las tareas específicas del presente, deba adquirirse una formación básica fundamental del método de análisis y transformación marxista. Rebajar la formación a una actividad espontánea, dirigida por las inquietudes de cada una, nos lleva a militantes que actuarán sin conciencia en base a máximas leídas en algún texto. Nosotras no queremos formar seguidoras ciegas de nada ni nadie, queremos formarnos como cuadros de vanguardia.

Si bien es cierto que en las reuniones de premilitancia no se tratan en concreto textos del MAI o del PCREE (que por otra parte a ninguna camarada se prohíbe leer, y que bien se debaten a otras instancias de la organización), siempre se habla de reconstitución. Se procura que se liguen las enseñanzas de los textos que se tratan a la situación concreta del Estado español (tanto en la teoría como en la práctica). Es decir, a la necesidad de Partido Comunista.

También es cierto que si una premilitante no conoce una cuestión teórica, tiene total libertad para preguntar las cuestiones que considere necesarias. De esta manera las camaradas encargadas de la premilitancia podrán ir valorando el avance de cada premilitante. Esto es algo que se fomenta activamente y que, de hecho se hace de manera reiterada. Todas las camaradas tienen cientos de inquietudes que, no solo manifiestan, sino que se tratan en colectivo.

No obstante, no podemos conocer todas las inquietudes de las camaradas respecto a cuestiones tanto teóricas, como políticas u organizativas si no socializan sus dudas con las personas responsables de su premilitancia. Por ello, se les debe animar a que lo hagan de manera colectiva y de forma justa, con espíritu constructivo y superador.

Igualmente, si cada vez que hablamos no hablamos sino esencialmente de reconstitución, ¿de qué hablamos pues? Cada vez que criticamos algo al MCEe, cada vez que nos criticamos algo a nosotras mismas como organización y como individuos que forman parte de la misma, cada vez que planteamos un trabajo teórico o político determinado, ¿de qué hablamos sino de reconstitución? El problema es entender simplemente la reconstitución o cualquier etapa de la Revolución como una afirmación teórica mínima o extensamente desarrollada. Lo cual es necesario, pero no es ni el principio ni el final del desarrollo de una línea. Sino más bien es la expresión escrita del nivel de desarrollo de dicha etapa.

Quien solo es capaz de «ver» la línea cuando la misma está escrita es porque no le da importancia a su desarrollo real. Lo principal no es «escribir sobre algo» sino desarrollarlo sobre la materia y en la medida en que devenga necesario (y hoy lo es) plasmarlo. Pero si no se ve el desarrollo real y se pretende sustituir este, dejando de lado lo esencial (su desarrollo sobre la materia) es porque realmente la pretensión de esta persona no es la transformación de la realidad, sino su mera observación «crítica».

Y si bien es cierto que en una organización pasamos de ser individuos aislados a formar parte de una org y a funcionar como como tal, como una parte de ella, -como si la organización fuera una fábrica y nosotros las máquinas- algo está realmente mal si muchos no nos hemos sentido parte de la organización. Me he abierto a varios camaradas y me he encontrado con que también ellos se ven así mismos como si no fueran parte de la org. También, a raíz de esto, me he encontrado con elitismo que hace sentir mal a camaradas.

¿De quién habla? ¿Qué significa “sentirse parte de”? Nos gustaría mucho profundizar y ahondar en el problema que aquí está señalando. Pero sin concretar en cuál y con quién ocurre esta situación, por ahora es letra muerta. En lo que respecta a sí misma, ¿cómo casa que sostenga esto cuando tenemos conversaciones en las que ella misma reconoce lo contrario?.

19 marzo 2016

Jiang:
Agradezco estar hablando de esto contigo :blush: porque no lo he hecho con nadie aún jaja
Con vosotros no tengo miedo, y de hecho, cuando entré en la org recién me estaba deshaciendo de la fobia social que tenía, y en la org me habéis ayudado bastante con eso
Laura:
Pues puedes hablar lo que sea cuando quieras y con quién sea,de eso se trata,de colectivizar nuestros asuntos e inquietudes para tratar de solucionarlas mejor y me alegro de que si lo necesitabas lo hayas
hecho
no sabía nada de lo de la fobia social, mañana si quieres me cuentas un poco más y en este aspecto la org nos está ayudando bastante a todos yo creo :blush::blush:
Jiang:
Antes tampoco tenía con quién desahogarme hasta que entré 😀
Y en parte me fascina eso, porque yo antes no podía ni pronunciar palabra ante alguien, y a Juanjo por ejemplo, que le conozco desde hace un mes o así, le cuento de todo
Laura:
Pues veo que si que has tenido que cambiar mucho porque yo no veo que tengas ninguna dificultad comunicativa y ya sabes puedes hablar lo que sea por ejemplo conmigo cuando quieras
Y ya te digo mañana en persona si te apetece lo
hablamos un poco más
Jiang:
Vale :3

Respecto al elitismo no da ningún argumento para apoyarse en eso, y jamás ningún camarada ha criticado el elitismo de nadie. Pero si alguien es elitista, por supuesto se ha de señalar y corregir. Con respecto a que varios camaradas le decían que no se sentían cómodos, la información que nos llegaba a nosotras era precisamente la contraria, que estaban bastante a gusto en la organización. De nuevo, si hay cuestiones que preocupen a las premilitantes, estas las pueden comentar con total libertad, pero si no se nos dice nada, no podemos saber su situación personal respecto a la organización.

Sentirse parte de algo, pasa en primer lugar por confluir ideológica y políticamente con determinadas cuestiones. Esto es base para toda relación social habida y por haber. Si la confluencia de alguien con nosotras viene marcada por una concepción de mera amistad, es imposible que dicha persona se sienta parte de la organización, aunque formalmente esté en ella. Nos alegra saber que una persona que concibe las relaciones entre comunistas como mera amistad, no se sentía integrada en la organización, pues sería un fracaso por nuestra parte que eso fuera así. La camaradería es el grado máximo de amistad. Una amistad revolucionaria, para con tus camaradas y tu clase en general. Pero en esa relación el elemento que domina es la cosmovisión revolucionaria, a la cual se ha de subordinar cualquier grado de afinidad personal con tal o cual individuo.

En la organización han aparecido, aparecen y aparecerán elementos de este tipo. Estos no comprenden la colectividad sino como mero espacio de socialización burgués, en el que lo revolucionario no es más que un apéndice formal del tipo de relaciones que uno desarrolla, un «mal trago», o una excusa para engañar y autoengañarse sobre las verdaderas pretensiones de uno. El problema no es la socialización, sino la naturaleza de la misma, ya que si esta no es proletaria, será inevitablemente burguesa. Por eso tenemos que estar atentas a cómo cada cual concibe su militancia. A cuáles son las prioridades de uno: si ser un revolucionario o «pasar el rato con gente que me cae bien».

La desorganización es otro punto. Hablando de mí -por no hablar de cosas ajenas-, no me habéis enseñado cómo funciona el mail y he estado todos los meses desde que me lo hice, con el mail sin funcionar hasta que me di cuenta inspeccionándolo. Luego de esto me enteré de que nos mandabais mails para comunicarnos a que acudiéramos a actos. Al 1° de Mayo por ejemplo. Nadie me dijo de acudir y no pensé en el k9 mail porque nunca recibía nada (pues estaba roto), y le abrí a un camarada por el telegram enfadada, porque los premilitantes no habíamos ido a la manifestación.

Sobre el mail, asegurar que funcione es labor tanto de quien lo tiene instalado como de quien es responsable de esos camaradas, los cuales disponen de la información necesaria para ello. Nos encargamos de verificar que tanto el servidor de salida como el de entrada le funcionaban bien cuando se le creó el correo. Se le envió un mail de confirmación así como se recibió respuesta del mismo. Si, después de esto, de alguna manera, se le desconfiguró el cliente de mensajería o cambió de teléfono, era responsabilidad suya comentar que necesitaba ayuda para volver a tenerlo en funcionamiento.

Igualmente, a los premilitantes no se les avisaba por mail para acudir a actos, se les avisaba a través de los encargados de la premilitancia. El mail para el Primero de Mayo fue algo excepcional.

Antes de eso le pregunté a otro camarada premilitante si le llamaron para acudir y su respuesta fue que no. Mi cabreo se debía a que se nos ve siempre criticando fuertemente a los comunistas que se van al Viña Rock pero que sin embargo algunos nos tuvimos que quedar en casa. El camarada me dijo que no sabía por qué no se nos llamó para acudir, que sería por «motivos que desconoce». Y continuó justiciando por qué no tenía que sentirme mal por no acudir, cuando todo resultó ser un error. Mi mail no funcionaba y entonces no pude saber si se me llamó mediante un mail para ir al Primero de Mayo, y el camarada premilitante tenía un mail pidiéndole que acudiera. Entonces, si se nos llamó, que es lo suyo, ¿por qué justificar que supuestamente no nos dejarais ir? ¿Por qué aceptar órdenes sin discutirlas sólo por venír de arriba? ¿Esto es centralismo democrático? ¿Esto es l2l?

No sabe de lo que habla, pero asume que se le miente, que se “justifican cosas”, que se “aceptan órdenes sin discutirlas”, etcétera. En la línea del asamblearismo y la incomprensión del centralismo democrático habitual. Además, la posibilidad de crítica interna, siempre ha estado y está abierta. Si ella observa una situación o una decisión que le parece incorrecta, su deber como militante comunista es comunicarlo por los cauces adecuados y existentes para ello. Cosa que no hizo.

Cabe añadir que, además, el mail sí le funcionaba. A raíz de que no se la convocara para el Primero de Mayo y a otros premilitantes sí, ella debió suponer que estaba también convocada pero que no le había llegado dicho correo.

Sin embargo, la realidad era diametralmente opuesta. La valoración de la dirección convocó a varios camaradas premilitantes para hacer trabajo en este acto. No todas las camaradas son siempre convocadas, pues el criterio no es sino el hacer el mejor trabajo colectivo posible. Lo cual no siempre se ajusta a que la totalidad de la premilitancia o la militancia tome parte de tal o cual acto político. Queda aquí de manifiesto su concepción de una organización comunista. Parece que ella entiende que tenemos que ir todos juntos a cada acto político, obviando el obligado análisis de las capacidades y necesidades de cada uno y de la colectividad en cada momento.

Y la lucha ideológica también es otro punto. No he visto que haya lucha de dos líneas -si hablamos de esta como la ideología proletaria contra la burguesa-, a lo máximo se debaten opiniones y si eso se cambian. Es algo que ya vi desde el primer momento. Cuando hablando conmigo comenzasteis a tener otras visiones sobre el feminismo y a dejar de denominaros como tal, os contentasteis con cambiar vuestra perspectiva y no le hicisteis la lucha ideológica a los demás camaradas. Muchos de ellos siguen siendo feministas. Y el feminismo debe ser atacado por ser el movimiento burgués que es. Pero no se puede esperar nada respecto a eso si me dijisteis que hay cosas más importantes a tratar cuando critiqué que no lo dábamos en las reuniones. Por eso está la organización como está.

Habla de que se «debaten opiniones y si eso se cambian». Profundizando en el significado de ese «si eso»: si hace referencia a que si las críticas planteadas son justas, se asumirán como propias corrigiendo el error señalado y si no lo son, no se cambiarán los planteamientos iniciales, coincidimos plenamente en su visión de cómo se aborda la crítica y la lucha de dos líneas en la organización.

En cuanto a la inexistencia de lucha ideológica, la ejemplifica con la cuestión del feminismo. Mal ejemplo ha escogido la camarada, pues la lucha contra el feminismo burgués se realiza de manera consciente y a muchos niveles distintos dentro de la organización. Al igual que la formación en la emancipación de la mujer y del resto de oprimidos. Otra cosa es que ella, por su estatus de premilitante, no pudiera tener constancia de la misma a todos sus niveles.

Afirma, además, que gracias a su lucha comenzamos a variar nuestras posturas acerca del feminismo. Estaría bien que hablara con determinadas camaradas que entraron con posiciones muy arraigadas propias del feminismo burgués, y viera cuál es su postura con respecto a la cuestión de género ahora mismo. ¿Que no hay lucha ideológica? La lucha ideológica se da. Otra cosa bien distinta es que tanto los tiempos como las formas no hayan sido marcados por ella.

Critica que haya camaradas que se definan de determinada manera en la organización. Probablemente las haya, y entrarán muchas con multitud de concepciones burguesas interiorizadas. Si realmente comprendiera lo que es la L2L sabría que la transformación en las posiciones de una camarada no se da de la noche a la mañana, sino que se da a través de un largo proceso de lucha ideológica y política, y sobre todo a través de la propia praxis militante de dicha camarada. Claro que se combaten todos los aspectos de la ideología burguesa dentro de la organización, y de forma consciente.

Respecto a que no se trata el feminismo en las reuniones de premilitancia: si bien es cierto que no se habían trabajado demasiados materiales acerca de esta cuestión, también nos gustaría señalar que en gran parte, si no en todas las reuniones de formación, se habla de ello. A raíz de la crítica de la camarada en torno a esta cuestión, se decide empezar a darle mayor peso. Sobre esta idea, se busca un material adecuado para empezar a introducir nociones básicas sobre la cuestión de la mujer. Se decide tratar el texto de «Los fundamentos sociales de la cuestión femenina», de Kollontai. Se piensa en este texto, dada la cercanía y facilidad de comprensión, con el objetivo de seguir profundizando en la cuestión.

Cuando entré a premilitar coincidió con que sacara a la luz que me habían violado. La reacción de algunos fue buena, otros camaradas no me creyeron. La reacción buena desapareció al poco tiempo, el mínimo apoyo que tuve, desapareció. ¿Vida colectiva? La hay, pero con el nombre de amiguismo y con el seudónimo de camaradería. He llevado yo sola durante 7 u 8 meses mis secuelas de la violación, sin recibir ni siquiera un triste «¿qué tal vas?». Teniendo ataques de ansiedad, insomio, series de vómitos que se repetían cada noche acompañados del llanto, mareos, días seguidos sin comer, y un largo etc. El único apoyo que he tenido no vive en Madrid, y me entero de que no puedo hablar con él por ser, precisamente, de fuera de Madrid. Que solo he de hablar con los camaradas de mi colectivo. Pero claro, esto está pensado desde la buena comodidad, desde las buenas situaciones de vida donde a uno las preocupaciones no le ocupan toda la cabeza, donde uno puede adaptarse a hablar tan solo con los camaradas de su provincia porque goza de vida social burguesa y de una buena relación con su familia, donde uno no está enfermo y si lo está se le pasa rápido. Pero en mi situación, este tiempo sólo he hablado de normal con dos camaradas. Los demás nunca habéis preguntado ni un «¿qué tal?» (exceptuando a la camarada Laura que sí mostró interés en ayudarme cuando se enteró de todo). Si os hablaba, o tardabais horas en contestar cuando necesitaba estar hablando con alguien, me decíais «x día hablamos» o teníais otras razones. Además, sólo me encontraba con ellos el fin de semana. ¿Qué vida colectiva, si nunca estáis?

Esta situación personal concreta es muy difícil de abordar, y muchas de las camaradas nos enfrentábamos por primera vez a una problemática de esta índole. Todas las camaradas, repetimos, todas, desde el principio le demostramos nuestro apoyo. Creemos que, al expresar ella que no la creímos, hace referencia a una conversación (en la que no se hacía alusión a su caso) por un grupo de Telegram, de una fecha bastante posterior a que entrara a premilitar. No hemos podido encontrar la conversación exacta para dejarla por escrito aquí, pues el grupo ya no existe. La cuestión es que en todo momento, se pretendió expresarle que poco importaba si alguien, de manera personal, la creía o no, pues íbamos a poner todos nuestros medios a su disposición para abordar de manera colectiva la problemática a la que ella se enfrentaba.

Volcamos todos nuestros esfuerzos en resolver una problemática como esta de manera colectiva, pensando todo tipo de acciones encaminadas a ayudar y a apoyar a la camarada. Entre las acciones que se le propusieron, se encuentran las siguientes: se le ofreció un domicilio donde dormir para que no estuviera en su casa, se le ofrecieron abogados por si deseaba tomar acciones legales, y se le ofreció la posibilidad de denunciar el hecho y abordarlo de manera conjunta con la responsable de feminismo de Iniciativa Comunista (debido principalmente a que su violador militaba en un colectivo que se iba a integrar en IC). Entendemos completamente que se pudiera negar, pues su situación emocional concreta era muy delicada, pero lo que no entendemos es que diga que no nos preocupamos por su situación.

Además, cualquier propuesta que ella nos hubiera hecho se habría valorado, y así se le hizo constar. Sin embargo, ella no propuso soluciones, y rechazó varias veces las diferentes posibilidades que la organización le proporcionó. Desde el colectivo de Madrid nos hemos preocupado siempre por su situación emocional. No han sido pocas las horas que el secretario y el conjunto de la militancia han estado con ella hablando de este tema y de cualquiera que ella necesitara abordar. Y han sido varias las veces que se ha quedado con ella para tratar sus diferentes problemas personales.

Habla, además, de que seguir el centralismo democrático está pensado desde la buena comodidad. Nos gustaría que reflejara cuántas camaradas del colectivo de Madrid gozan de una relación excelente con su familia, cuántas camaradas están sacando sus estudios burgueses adelante con facilidad, cuántas camaradas tienen una excelente relación con las que fueron sus amigas, o cuántas de nosotras no hemos pasado por momentos emocionales muy complicados.

Por otra parte, el hecho de que la camarada Laura se preocupara por ella tampoco es casual. Era una de sus responsables directas, y se pensó en que sería la adecuada para intentar conectar con ella y abordar la situación de la mejor manera.

El domingo por fin me reconcilie con Heilner, y me dio la sorpresa de que rectificó hace meses. ¡Hace meses! ¡Y vosotros que lo sabíais, me lo dijisteis hace menos de uno cuando quedamos para hablar sobre lo de Samuel! ¿Por qué hicisteis eso? !He estado meses innecesarios con ataques, vómitos, y todo lo mencionado antes, porque seguía pensando que Heilner aún mantenía sus posiciones reaccionarias! !Cuando vosotros me podríais haber salvado de ese sufrimiento tan sólo diciéndome que él había rectificado! ¿Qué camaradería es esta, si me habéis dejado pudrirme en el dolor?

Cuando ella fue consciente de que Samuel y Heilner estaban en contacto, pidió que se le explicara la situación. Las tres mantenían una amistad que se rompió a raíz de esta cuestión. La camarada Inés nunca manifestó lo que le estaba afectando la posición reaccionaria de Heilner, pues de ser así, se le hubiera comunicado antes. Al tratarse de una cuestión que se realizaba con una persona externa a la organización, y al no tener constancia del problema emocional que le causaba, no se consideró que hubiera motivos para transmitirselo.

Cuestiones aparte y volviendo a la desorganización. Por no hablar de todo sólo hablaré de un tema. El tema de mandarme hacer pegatinas. Las hice encantada porque tenía muchas ganas de trabajar, pero me encontré ante un pasotismo inaceptable. Primero que si se las tengo que mandar a un camarada, luego que muy mal porque no le tengo hablar, después el mismo camarada me vuelve a decir que se las mandé a él, luego de nuevo que no se lo tengo que mandar a él, y por último que vale, que se lo mande a él. ¿Pero para qué? Se las mando y no recibo respuesta. La primeras respuestas fueron borderías por «equivocarme», ya que no se las tenía que mandar a él, ni hablarle para nada. Luego, de nuevo cuando tuve que mandárselas, no podía saber si estaban bien o mal o si tenía que arreglar algo porque el camarada no quería contestar. Después de insistir por fin me decía lo que tenía que rehacer en las pegatinas.

Confunde cuestiones. En primer lugar no es cierto que la labor de las pegatinas estuviese en el pasotismo de nadie, precisamente lo que se intentaba era encontrar la forma de que pudiese aportar más a la organización. Es más, sorprende que hable de pasotismo cuando se hizo una reunión con ella específicamente en persona para hablar de las pegatinas y de otras cuestiones de agitación en las que podía participar. Lo que confunde es la actividad en una labor, con la dedicación única de las camaradas en tratar con ella.

Acerca de cuestiones de confusiones sobre a quién tenía que mandarle qué, resulta un tanto absurdo que le dé trascendencia. Si esto ha sido realmente así, es un error organizativo por nuestra parte, que debemos asumir y abordar. Pero no entendemos que un error concreto de este tipo deba elevarse al nivel de toda la organización.

Centrándome en el pasotimo, me encuentro con que desde que llevo premilitando, 7 u 8 meses, un camarada tenía en telegram como foto de perfil, a una personaje sexualizada de un videojuego. ¿Por qué? ¿Por qué tuve que decirle yo que se la quitara? ¿Por qué los militantes que habláis seguidamente con él no le decíais nada? Intento no dar por hecho que os dé igual el machismo, o mejor dicho, la clara actitud burguesa.

Precisamente, parte de su responsabilidad como comunista es señalar este tipo de actitudes. Las vías de crítica de abajo a arriba están siempre abiertas, y al tratarse aquello de una actitud burguesa, celebramos que lo señalara, aportando, en este caso, algo positivo a la colectividad.

Otro camarada que sí sabía que tenía que ir al Primero de Mayo, se fue al Viña Rock y ninguno le dijisteis nada, más que yo nada más enterarme. Se lo critiqué y le recomendé que hiciera una autocrítica. ¿Pero por qué tuve que decírselo yo, una premilitante que no tiene que hacer nada, y no los militantes o el secretario? No me extraña nada que llamen centrista al FRML si se dejan pasan actitudes burguesas que podemos captar todos. No son actitudes que se nos pasen o que no sepamos ver, no creo que os lo tengan que dar masticado para combatirlas o que las combatan por vosotros.

Con la expresión «una premilitante que no tiene que hacer nada» pone de manifiesto, una vez más, su incomprensión de lo que debe ser un premilitante, de la actitud que ha de adoptar. Pues es precisamente cuando tiene que demostrar su implicación, su papel activo. De hecho, esta actitud es la que habilita a un camarada para pasar a militar.

El fin de semana del Primero de Mayo, como bien saben los camaradas que estuvieron presentes en Madrid, fue muy ajetreado. La carga de trabajo que las camaradas de la organización tenían encima era muy elevada, acostándose muchas de ellas a las 6 de la mañana. Cuando el secretario se enteró de que el camarada no estaba en Madrid, se decidió aplazar el tema para concertar una reunión con él más adelante y expresarle la crítica por los cauces adecuados (el cual no es Telegram, por supuesto), ya que había cuestiones de trabajo prioritarias. La lucha consciente contra las actitudes liberales en el colectivo de Madrid se manifiesta de diferentes formas (reuniones individuales, críticas colectivas, praxis diaria, etcétera).

Cada caso concreto se aborda con las formas necesarias y en los tiempos que se consideren adecuados. Una vez más, la camarada, desde el desconocimiento absoluto, presupone que no se van a tomar las medidas adecuadas y decide hablar con el militante en cuestión, empujándole a realizar una autocrítica que llegaría al día siguiente. En vez de socializar el problema con quien debía hacerlo, decide actuar por voto propio, demostrando una absoluta falta de comprensión del funcionamiento del colectivo y del centralismo democrático.

Aquí se manifiesta de nuevo su concepción de una organización comunista. Parece que entiende que si algo pasa, ella debe estar enterada y, si no, es que no está pasando.

De nuevo a la desorganización, el tema de los seudónimos. Debiste decirle a (nuevo premilitante) que tenía que traer un seudónimo y no su nombre real, los demás dan por hecho que cuando alguien se presenta, da su seudónimo, con toda la razón del mundo y toda la lógica. Y por supuesto explicarnos antes el tema de la clandestinidad y la importancia de los seudónimos. Que dais por hecho que todo el que llega nuevo ya viene con esos conocimientos. Con este caso quiero hacer de nuevo referencia al destacable pasotismo.

La crítica con respecto a la cuestión del seudónimo es justa. En el caso concreto del camarada se cometió un error, asumido por sus responsables, el cual se superó en la práctica con la siguiente premilitante que llegó al colectivo.

La cuota que pagamos los premilitantes y que no sabemos a dónde va. No sé si por clandestinidad o secretismo. A las pegatinas desde luego que no. ¿Quizás a los viajes del sur a los que no pueden ir los premilitantes? Pequeña pausa para decir algo sobre el viaje a Marinaleda… ¿De verdad hace falta que os vayáis de excursión a Marinaleda para hablar con trabajadores? Trabajadores hay en todas partes. Será que allí es más divertido. Siguiendo con las cuotas, ¿a materiales para la agitación que los premilitantes no realizan (pintura por ejemplo) y que los premilitante no usan? Y me refiero especialmente a los premilitantes porque son los que menos pueden saber a dónde van sus aportes y los que menos trabajan. Ni cuando les graban pueden saber a dónde van sus audios.

En cuanto a las cuotas, ya se ha hablado muchas veces, no hay una cuota fija que deba pagar cada camarada (pues no todas las camaradas tienen la misma capacidad económica ni las mismas necesidades). De hecho, buena parte de las cuotas es destinada a aquellas camaradas con dificultades económicas para que puedan desarrollar su actividad política. Cada camarada aporta lo que cree que puede aportar a la organización, y no nos confundamos, más dinero no implica necesariamente más compromiso. Además, si tenía inquietudes al respecto del destino del dinero, podía haberlo puesto de manifiesto sin problemas.

Sobre lo de Marinaleda, huelga decir las razones por las que se escogió dicho lugar como el definitivo. Por imprevistos, no se pudo realizar el encuentro donde se consensuó, y en Marinaleda teníamos una alternativa totalmente gratuita, y con estancias a nuestra plena disposición. Habla de excursión, habla de diversión… ¿Es así como ella concebía la vida militante? ¿El verdadero problema fue que fuimos a Marinaleda o que, precisamente, ella no pudo venir con nosotras? ¡Ni siquiera toda la militancia estaba convocada! Muchas camaradas hicieron un esfuerzo personal enorme, en materia de tiempo y dinero, para poder acudir a dicha escuela de formación, y es absolutamente injusto que hable especialmente en esta ocasión de la manera en que habla.

Respecto a la cuestión de los audios. Las reuniones de premilitancia se grababan con el móvil encima de la mesa, de tal manera que todas los premilitantes podían ver el móvil grabar. Y esto se hacía para que si algún camarada no podía acudir ese día a la reunión de formación, se le pasara luego el audio con el debate desarrollado y las conclusiones a las que habían llegado. Cabe también destacar que aun siendo tarea del camarada encargado de la formación el hacer llegar estos audios a las camaradas que lo requirieran, es en última instancia responsabilidad del premilitante el reclamarlos, en caso de ser necesitados.

También me parece inaceptable que yo, teniendo una visión errónea sobre la ldr, nadie me lo criticara. Y no sé si no quisisteis criticarlo o si lo dejasteis pasar por vuestra manía a la ldr. Que si eran unos machistas, unos elitistas, gente que desprecia a las masas… ¡Vaya, pues todo lo que me he encontrado en el FRML! También he de decir que la visión que yo tenía la adopté en gran parte por la vuestra. No quiero dar a entender que dejo la organización para irme a la ldr. Simplemente me parece totalmente necesario criticar que se me permitiera estar equivocada. La crítica debe ser honesta, criticando el verdadero objeto de la crítica y no a hombres de paja.

Habla de que las críticas han de ser honestas, “criticando el verdadero objeto de la crítica”. Y, tres líneas antes, lanza unas acusaciones sobre machismo, elitismo, y desprecio a las masas al aire. Si no concreta unas acusaciones tan absolutamente graves (y que, naturalmente, tendrían su repercusión directa) como estas, no son otra cosa que papel mojado. Por tanto, agradecemos que a fecha de 11 de julio, el blog Guardia Revolucionaria concretara las acusaciones acerca de las actitudes machistas y reaccionarias a las que en esta crítica, que realiza al irse de la organización, Jiang hacía referencia. En los próximos días abordaremos en profundidad dichas acusaciones, y daremos respuesta a las actitudes que se nos han señalado por estas ex-camaradas.

Sobre su errada opinión acerca de la LdR, ¿en base a qué ha adquirido la experiencia suficiente para modificar sus posturas? Además, si su visión «errada» se debía a la nuestra, también supuestamente errada, ¿qué se supone que debíamos criticarle ahí a la camarada?

En resumen, durante mi estancia en el FRML he pasado por una etapa en espiral de maduración política y personal que me lleva a romper con la organización. Esta organización no tiene una línea política concreta, en la lucha de dos líneas la proletaria agoniza cada vez más, lo que llamáis camaradería se llama amiguismo, vuestra clandestinidad es secretismo, es una organización desorganizada, repetís discursos burgueses, defendéis movimientos burgueses (hasta firmáis en una manifestación con UJCE) como el feminismo, dejáis pasar actitudes burguesas, tenéis barra libre de principios… Y representando todo esto: centrista.

Creemos que no se ha de entrar a contextualizar cada una de las acusaciones aquí vertidas, pues muchas de ellas han sido desmontadas ya a lo largo de la crítica, y otras de ellas serán puntualizadas en materiales posteriores en los que se hace referencia al mismo tipo de cuestiones.

Viendo como tratáis a varios (los que he tenido el placer de conocer) camaradas y experimento como me habéis tratado a mí, ¿pensáis de verdad que vais a ser la vanguardia del proletariado?

Como conclusión, hay determinados aspectos que debemos señalar al respecto de la crítica:

El primero de ellos es el relacionado al momento en que ella plantea la crítica. La gran mayoría de las críticas que la camarada expone, es la primera vez que las socializa con la organización. Sin embargo, ella nunca planteó colectivamente las cuestiones que ahora señala, de manera que no pudimos abordarlas como organización en su justo momento.

El segundo aspecto es que, además de no plantearlas cuando era debido, bloqueó al secretario una vez le envió el texto, y se ha negado en repetidas ocasiones a quedar con nosotras para debatir las cuestiones justas e injustas que aquí se comentan. Aquí se demuestra que no es una crítica que llegue del afán de superación colectiva de errores, sino una crítica-excusa para salir de la organización. Lo que queda reflejado aquí es que parece haber decidido primero dejar la organización y buscado los motivos después, y no al revés.

El tercer aspecto a señalar es que, pese a la forma y la manera en que se nos ha planteado esta crítica, podemos extraer lecciones justas que nos ayuden a superar algunas de las limitaciones que aquí se nos señalan. Como organización aún joven, tenemos mucho que elevarnos y que mejorar si pretendemos constituirnos como organización de vanguardia que sea capaz de abordar una de las tareas primordiales del Movimiento Comunista: la reconstitución del Partido Comunista. Y precisamente, podemos aprender mucho de lo que aquí se nos señala. Bien por el contenido concreto del texto, o bien por las razones que pueden haber llevado a la camarada a expresar lo que aquí dice.

Respuesta a «Guardia Revolucionaria»: Parte I, contexto general

Una introducción necesaria

No evaluamos el valor de la crítica simplemente por quién la emite, sino por la veracidad de su contenido. Sin embargo, para comprender en toda su profundidad la misma, es preciso puntualizar la trayectoria real de quienes la formulan. Debemos matizar que la experiencia de cada una de estas ex-militantes fue particular, tanto temporalmente como por su papel, su situación en la organización y su salida, y por ello las consideraremos separadamente.

Precisamos exponer los rasgos generales de la historia militante de estas personas, pues es significativa tanto de sus concepciones políticas y organizativas como de su reciente salida a la opinión pública. A pesar de compartir rasgos comunes entre sí (estilo de trabajo decadente, descuidado y pasivo), sus divergencias e incompatibilidades con la práctica de la organización se manifestaron como resultado de problemáticas que se presentaban como personales, y que solo post festum, tras los hechos, han sido relatadas como narrativa de una inexistente lucha ideológica activa. Detallaremos en adelante la situación concreta de cada firmante de la crítica en nuestra colectividad. Queremos matizar que, si bien el contenido de este último escrito público distorsiona significativamente la realidad, hay elementos justos en la crítica que Jiang puso de manifiesto al abandonar la organización -que entonces recibimos de brazos abiertos- lamentando empero que no hubiesen sido realizados internamente, en beneficio de la unidad ideológica y combatiente del FRML.

Además de ello, responderemos exhaustivamente a la crítica, párrafo por párrafo, frase por frase, palabra por palabra, pues no merece menos. El Movimiento Comunista tiene derecho a conocer en toda su extensión los hechos reales, tal como sucedieron, en relación a todos los elementos críticos y a aquellos que los portan, que se han puesto encima de la mesa.

Así pues ofrecemos aquí un resumen de la trayectoria militante de las firmantes de esta crítica, como ya hemos dicho, como un elemento introductorio a nuestra valoración de la misma, partiendo de cómo ellos mismos se presentan en su material:

«Deliaida, Secretaria durante un corto período de tiempo, miembro de la Comisión de Género.»

Si bien es cierto lo que aquí se señala al respecto de la camarada Deliaida, nos parece que la información es interesadamente incompleta.

Sería falso sostener que la camarada no fue secretaria en ningún momento, pero sería igualmente falso afirmar que llegó a ejercer como secretaria lo suficiente como para desempeñarse en esa labor.

Apenas estuvo un mes hasta que se demostró que realmente no estaba capacitada, a su juicio y al de la organización, como para ejercer dicha responsabilidad. No tenía apenas formación ni en el campo ideológico (en aquél entonces apenas había leído dos o tres obras de marxismo) ni en el campo político, en el que ella misma reconoció su inmadurez. La camarada abordó, además, esta decisión (la de revocarla del cargo) como un alivio, en tanto que las responsabilidades del cargo la habían desbordado por completo. Creemos necesario hacer esta apreciación porque no es lo mismo hablar de una camarada que ha sido secretaria y ha ejercido activamente como tal en la organización (independientemente de que lo haya hecho mejor o peor) que hablar de una camarada que ha sido poco más que secretaria de iure.

Pero lo que nos parece más grave de esta breve presentación de la camarada es la de señalar simplemente su condición de «miembro de la Comisión de Género» sin más, como si el hecho de pertenecer a tal o cual estructura u ostentar tal o cuál cargo fuese de por sí revelador de su papel real. En este caso en concreto, y más cuando la ausencia de consideración de la cuestión de la mujer es denunciada en la crítica, nos parece especialmente necesario comentar qué hizo realmente en el transcurso de su actividad como miembro de la Comisión de Género.

Desde que entró en tal Comisión hasta que dicha Comisión desapareció transcurrieron no pocos meses. En todo el tiempo de vida, la actividad de la Comisión se redujo a, básicamente, reuniones contadas con los dedos de una mano en las que si acaso se comentaba algún texto, pero sin ningún tipo de conexión política con la realidad. Y la responsabilidad de esto no puede, evidentemente, reducirse a ella, pues no era la única miembro de ese espacio, pero sí es justo señalar que siendo esto así, no se hizo nunca realmente nada por su parte para remediar tal situación.

A lo máximo que se llegó fue a sostener que los colectivos debían hacer pintadas feministas. Cosa que nos parece del todo insuficiente en una Comisión que abordaba una cuestión tan importante como la de la mujer. Frente a esta situación de inactividad, desde la organización nos vimos obligados a intentar hacer que dicha Comisión se reestructurase, pues su papel era y es esencial en el proceso revolucionario. Así, en la 2ª Conferencia, se hizo, al igual que con el resto de Comisiones, balance de la misma, con todas las Delegadas presentes.

Dicho balance se saldó con una serie de acuerdos que fueron obviados sistemática y especialmente por parte de la camarada Deliaida, comportamiento que, por otra parte, fue señalado por otra camarada que también componía la Comisión. Es decir, que cuando efectivamente tuvo la oportunidad de demostrar su compromiso para con la cuestión de la mujer, no demostró sino un desinterés total por la misma. Y lo más señalable de todo es que ahora, en nombre de unas pretendidas posiciones revolucionarias que no pasan de meras afirmaciones teóricas de «marxismo de manual», se alce la bandera de la mujer proletaria.

Las palabras pueden ser muy bonitas y en ocasiones pueden llegar incluso a aparentar una seriedad real y total, una entrega completa y abnegada, pero lo cierto es que a la luz de los hechos, las palabras que en el material que comentaremos en sucesivas entregas se sostienen, estan lejos de representar la actividad real de aquellas que ahora dicen abanderarlas.

Para concluir, relataremos los últimos pasos de la camarada en la organización. En vistas al amiguismo que se le había criticado colectivamente, y cuya crítica entonces asumió positivamente, su militancia continuó en la linea de lo precedente. Tras reiteradas llamadas de atención (por parte del propio Pavka), se consideró que pasase a ser premilitante, para valorar si partiendo de ahí y trabajando detalladamente el desarrollo de posiciones proletarias sobre la organización, puediese evolucionar y pasar a la militancia. Algo que nunca ocurrió.

Tras esto, y en vistas de continuadas faltas de asistencia no justificadas y a un descuido total y absoluto del trabajo cotidiano, se decidió hablar con ella. Había una problemática que dificultaba desarrollar un trabajo militante regular, y para el que ella misma sostuvo no verse capacitada. Como no tenía disposición a socializar el porqué de su deriva (algo que, en sus propias palabras, no había llegado a contar a nadie), llegamos de mutuo acuerdo a la conclusión de que lo más adecuado era que abandonase la organización hasta que superase esas problemáticas. Sin haber dejado de ofrecer previamente todo lo que estuvise en nuestras manos para ayudarla.

Desde su salida de la organización -hace ya más de 6 meses- habiendo mantenido algunos militantes contacto esporádico con ella, no dejó de manifestarles que aún consideraba al FRML como la organización con la única política comunista justa. Lo cual choca con el hecho de que ahora se sume a la crítica que comentamos.

«Jiang, ex premilitante.»

Jiang conoció al FRML y se interesó por la militancia en la organización a raíz de un grupo de debate en Telegram. Grupo en el que tienen presencia varias militantes de la organización. En él, Jiang comenzó a tratar con militantes de la organización de una forma en la cual se entremezclaba la política con el divertimento como amigas. Esto posteriormente se traslada fuera del ámbito virtual con una primera quedada en persona que se realiza sobre septiembre del pasado año con ella, donde manifiesta claramente interés en premilitar en la organización. Extremo que se formaliza posteriormente.

Comienza de esta manera a premilitar en la organización. Etapa que para nosotros es el período en el cual se debe demostrar la preparación y formación adecuada como comunista. Etapa que entendemos que al mismo tiempo debe ser el proceso mediante el cual se eleva, a cualquier camarada con voluntad de avanzar en su instrucción, a la altura necesaria para afrontar los retos políticos a los que nos enfrentamos como revolucionarias.

La camarada Jiang nuncá llegó a comprender cómo ha de funcionar una organización revolucionaria. Demostró en varias ocasiones el pensamiento de que si algo no llegaba a su conocimiento es que no había sucedido. Si ella no estaba enterada de una crítica a una camarada es que no se había dado. Si ella no pasaba a ser militante y otras camaradas sí que lo hacían se mostraba celosa y ofendida. Preguntaba constantemente cuánto le faltaba para pasar a militar, como si de un proceso mecánico se tratase.

Dentro de la organización Jiang tuvo escasa actitud crítica. Se insistía a todos los miembros de la organización en la necesidad de la crítica. Sobre todo en la necesidad de la crítica de abajo a arriba. Reiteramos en numerosas ocasiones que la dirección requiere de las aportaciones de cada camarada para poder entender la profundidad de las diversas situaciones de los militantes. Por tanto, pedíamos se criticase cualquier instancia o comportamiento que se estuviese desarrollando de una manera que no fuera la revolucionaria. Nadie pierde en la lucha de líneas, si esta es consecuente y justa. Si alguien critica algo de manera errada, aprenderá en el proceso. Así como aprenderá la colectividad de una crítica acertada.

Contrariamente a lo que públicamente ahora pretende mostrar, manifestó frente a más de una camarada internamente el sentirse a gusto en la organización, el haber encontrado su lugar e incluso llegar a agradecer que le ayudásemos a superar sus limitaciones personales. En realidad este sentimiento no se asentaba sobre la asunción de los principios revolucionarios más basicos, sino sobre el desarrollo desmedido de las relaciones personales con camaradas de la organización según su propio criterio personal.

Ahora, se intenta vender la idea de que la limitación de las mismas es un acto sectario. Todo lo contrario, como revolucionarias ni rechazamos las relaciones personales ni rechazamos el trato entre camaradas. Lo que rechazamos es que existan personas que pretendan hacer de la colectividad un mero lugar para hacer amigos según el criterio que consideren. Rechazamos que en lugar de establecer las relaciones necesarias para desarrollar el trabajo revolucionario que procede, se desarrollen las relaciones que buenamente apetezcan para reproducir una dinámica de cuadrilla de amigos más que de colectividad revolucionaria.

Ahora se critica este punto, deformándolo y sacándolo del contexto en el cual se reclama ese ajuste de las relaciones al trabajo político. En su momento, cuando se planteó esta problemática no se respondió a ella con crítica alguna u otra valoración de la misma. Insistentemente se repiten las dinámicas derivadas de la incomprensión de lo que es el centralismo democrático. Visión del mundo que ahora se refleja magnificada en la crítica que se nos remite, transformado el error liberal en perspectiva política presentada como justa.

Este enfoque general de la crítica, vuelta más un cuchicheo a abordar con todos menos con las implicadas, se extendió también a medida que el confort inicial en su premilitancia se transformaba en frustración al no pasar a militante (cosa justa, al no haber comprendido ni los más básicos elementos del obrar comunista, demostrándose en múltiples ocasiones). Su inconformidad con las decisiones tomadas respecto a su trabajo político, eran transmitidas, de llegar a ser transmitidas, a otros premilitantes con los que podía tratar pero no con los responsables de su instrucción.

Cuando el ambiente inicial de amiguismo deriva en un ambiente militante en vías de normalización, definitivamente deja de interesarse por la premilitancia (o una futura militancia) en la organización. La idea de una organización donde lo esencial es el trato arbitrario entre «gente que se cae bien» es incompatible con nuestra concepción del centralismo democrático. Esto a la camarada, a pesar de que pretenda insinuar que no tenemos línea política, se le explicó en más de una ocasión.

Es aquí cuando aparece el resentimiento y la rabia contra la organización que ahora esta persona profesa. Aquí no estamos haciendo una valoración propia, nos limitamos a reproducir lo que quien se ha presentado como casi portavoz oficial de ella nos transmitió. Manifestándose tanto en persona cuando nos reunimos con él, como en privado a un camarada de la organización con el cual estaba trabajando (o creía) para materializar una escisión de una «línea de izquierda» (sic!).

Debemos comprender también, que un componente esencial de esa rabia es la impotencia. Manifiesta en la necesidad constante de apoyos para desarrollar su política, apoyos a los que utiliza según le son últiles y descarta según dejan de serlo. Impotencia que se manifiesta cuando se niega a tratar la crítica que presenta cuando se va colectivamente, tanto para responder a lo que consideramos errores como para asumir los elementos que justamente se señalan.

Cuando una crítica es justa, su contenido se puede defender en cualquier espacio y en cualquier circunstancia. Al margen de que puedan existir mejores espacios para abordar una crítica o un debate, desde luego. De la misma forma, cuando una crítica tiene una base sólida, existen una multiplicidad de formas de defender su contenido, un extenso abanico de pruebas sólidas para demostrarla. No llega con la buena palabra de alguien a quien se le debe depositar la confianza, las cosas se deben demostrar, especialmente cuando tienen una profunda gravedad las críticas vertidas.

Sabemos que hay camaradas que pretenden ir mucho más allá de lo superficial, que les interesa como a nosotros siempre llegar al fondo de las cuestiones y trascender la comodidad de la ingenuidad política. Por todas ellas, dedicamos nuestro tiempo a responder y poner en su adecuado contexto lo que contra nosotros se lanza, por ellas seguimos luchando aunque existan personas trabajando por destruirnos y esperando que nos disolvamos.

«Pavka, ex miembro del Comité Central, Comité organizativo y responsable de finanzas.»

Como valoración de la necesidad de una dirección renovada en la organización, luego del trabajo desarrollado en la 2ª Conferencia del FRML, se decidió colectivamente conformar un Comité Central compuesto por 6 militantes. Estos miembros que pasarían a conformarlo fueron votados por las delegadas que participaron de esta 2ª Conferencia, ya fuera presencialmente o por vía telemática.

Pavka, aunque se ausentó de la participación mayormente a lo largo de los días que duraron los debates de esta 2ª Conferencia por motivos familiares (cuidar de su hermana pequeña y organizar cumpleaños a familiares), fue elegido por votación de los camaradas para conformar ese Comité Central.

Él ya era en ese momento un miembro de la Comisión Organizativa, órgano encargado de la dinamización de las relaciones entre las diferentes instancias de la organización y de la resolución de la logística necesaria para el desarrollo normal de las labores de la misma. Él, hasta el momento, había demostrado un compromiso notable con la organización y con la causa obrera. Con razón se le votó justamente para formar parte del Comité Central, esto es algo que los camaradas que participaron de esa 2ª Conferencia constatan.

Respecto a su responsabilidad en lo concerniente a las finanzas de la organización, su papel consistía en poco más que recordar a los colectivos la existencia de unas cuotas que se debían abonar. Papel que luego de que dejase la organización se vio que no llegaba a cumplir con la diligencia oportuna. Faltando considerable cantidad de información al respecto de las cuotas recaudadas, los colectivos de dónde procedían y el balance necesario de ingresos y gastos.

Se habla de que el camarada proporcionaba información sobre el empleo de los recursos económicos de la organización, y se compara esto con la política de finanzas que aparentemente se aplica posteriormente a su ausencia en la organización. Por lo visto, el camarada se tomaba la libertad individual de hacer tal cosa, y desde luego si lo hacía no era parte de sus obligaciones y derechos fijados colectivamente. Cuando se ha empleado dinero en alguna labor en concreto que se ha considerado oportuno comentar explicitamente con las camaradas, se ha comentado.

Por lo demás, las militantes de la organización son mayormente conscientes de la forma en la cual se emplean los aportes económicos que se hacen a la misma, especialmente cuando esto está directamente ligado al trabajo diario de estas militantes. Aquí, se nos presenta una manifestación del desconocimiento -por otra parte comprensible- del desarrollo de la labor de la organización que puede tener un premilitante. Se lamenta que «cuando salió de la organización, no estaba permitido informar sobre esto (en qué se empleaban las cuotas) a los premilitantes», dando a entender que la premilitancia de una organización revolucionaria, en espera a la validación de su compromiso en los hechos, debería conocer esta información. Otro elemento que nos pone de manifiesto su democratismo burgués y descuidado. Cualquiera con mínima conciencia sobre la seguridad de la que se tiene que mantener una organización revolucionaria no puede dejar pasar este tipo de consideraciones, cuyas consecuencias serían idénticas a hacer públicas las cuentas. Igualmente, nos regimos por la máxima de que «cada cual tiene que saber lo que necesite saber para hacer lo que tiene que hacer». Esto es, subordinar los conocimientos y el trabajo de uno a las necesidades e intereses de la colectividad a la que pertenece.

Volviendo a la problemática de la labor de Pavka como militante de la organización y tomando justamente la consigna de que «lo personal es político», nos parece adecuado hacer un balance de su labor una vez empieza a trabajar como miembro del Comité Central de la organización unido a la relación de pareja que refuerza ese mismo verano. Momento en el cual es votado al Comité Central.

Si la valoración de la labor del camarada era justa en unas condiciones dadas, de forma que se le eleva a trabajar en el Comité Central, la valoración debería haber cambiado una vez habían variado estos elementos. Pavka nunca comentó en el ámbito de la 2ª Conferencia, ni en momentos previos, su problemática personal con quien aún hoy es su pareja. Pavka nunca puso de manifiesto la forma en la cual tener esa pareja lo condicionaba a la hora de desarrollar un trabajo político, que era su responsabilidad al más alto nivel, luego de haber depositado sus camaradas en él toda su confianza.

No fue, hasta que las manifestaciones de su incapacidad para establecer prioridades entre su vida burguesa y su vida como militante revolucionario estallaron, cuando él comienza a hablar de la realidad que está detrás de su inoperancia. Muestra de ello es un suceso respecto a la organización de una reunión del Comité Central, cuando se llega al absurdo -desde el punto de vista de un militante de vanguardia- de tener que discutir con él la necesidad de que deje de asistir a un cumpleaños por estar convocada una reunión para ese mismo día.

No sobra decir, que nuestra organización requiere constantemente de estos esfuerzos en la vida personal a sus militantes, en mayor grado aún cuando estos tienen responsabilidades de importancia para la colectividad. Nuestro objetivo es la profesionalización de los militantes, aún cuando nuestras condiciones materiales (individuales y de nuestra fuerza colectiva) nos limitan en ello. Entendemos que hay una diferencia clara entre lo que nos imponen las condiciones materiales, esencialmente económico-laborales y/o académicas; y lo que de buena gana disfrutamos y priorizamos en nuestra llamaba «vida burguesa», donde en el caso de Pavka se centra en su pareja.

A raíz de su ausencia en esta reunión y de la crítica que se le hace en la misma, Pavka responde con una declaración de intenciones (porque de facto se ha demostrado que no ha llegado a ser ninguna autocrítica en nada) y una exposición de su problemática, de la que destacamos lo siguiente:

Respecto al «cumpleaños», el tema es más complejo que un simple cumpleaños. Toda esta historia empieza cuando yo me despierto a las 11 de la mañana y no hay reunión por un malentendido.

Para quien no lo sepa, mi compañera es Sidoh y está politizándose, le gusta mucho el feminismo. Sus padres estaban fuera y esta semana la he pasado con ella.

Ella, por lo que yo tenia entendido, sabe que milito en el FRML y que tengo X responsabilidades que son ineludibles.

La problemática de ayer empieza desde de la escuela de secretarios, cuando iba a estar con ella el fin de semana y derepente no podía (ella «lo entendía»).

Ayer la situación estalló, porque ella tenia muchísima ilusión en esta semana en general, y en concreto ella iba a preparar algo para la noche, que empezaba por yo irme con mis amigos. Ante el cambio de planes a ella se le cruzó el cable y si yo me quedaba no quería hacer nada y se jodía todo. Ahí en concreto es cuando estalló la situación y empezó una charla sobre mis prioridades y que ella notaba que la acabaría abandonando porque no podía llevar mi vida de militante y de pareja a la vez.

Ante esa situación no supe que hacer, sobe todo porque lo que más me chocó es qué quien más me decía que la política es lo primero y lo importante derepente me venga con estas cuestiones. No supe como abordarlo y acabé cediendo a ella.

En su misma declaración se comenta además otro suceso relacionado con su subordinación de la vida militante a su relación de pareja, en el cual él tenía por responsabilidad dirigir junto a otros camaradas una escuela formativa ad hoc. Su participación en esa escuela es nula, su preparación inexistente y el desarrollo de la misma tiene de fondo una cena con su pareja. Desde luego algo que no nos esperábamos de un militante que en otro momento había demostrado un gran compromiso y diligencia en sus responsabilidades.

Respecto a lo del reunión de formación, para eso sí que no tengo explicación. Que fué totalmente un desliz, ni tenia preparado el texto ni me acordaba de que era ese día el marcado. En esto, al igual que con lo otro, soy totalmente sincero y de esto ultimo se me cae la cara de vergüenza.

Esto es todo lo que quería comentar respecto a lo que habeis hablado de mí, lo expuesto han sido mis decisiones en base al momento en lo que me encontraba, y me ato a toda consecuencia y que pueda tener lo que hecho, no volverá a ocurrir.

Pero lo cierto es que no solo volvió a suceder, sino que la declaración que hace en ese momento, identificando un problema en la forma en la cual abordaba su relación de pareja y sus prioridades militantes, aparentemente las olvida. Es más, las olvida hasta tal punto que posteriormente, cuando se le presentan por parte de otros camaradas del Comité Central, las niega sorprendido de que podamos afirmar tal cosa.

Afirmamos tajantemente que el origen de la problemática con Pavka era la contradicción no resuelta entre su antiguo interés militante y las condiciones en las cuales se desarrolla su relación de pareja. Relación frente a la cual él mismo hace una valoración pusilánime, no llegando a arriesgar «lo mejor que ha conseguido» frente a sus obligaciones militantes.

Es en este marco de sucesos en el que él presenta como argumentos para dejar sus responsabilidades en la organización una problemática económica. Nos dice que ya no es posible que sus padres le paguen seguir estudiando en Madrid, y que va a tener que buscar trabajo. Nosotros valoramos esta situación de la manera que nos corresponde como comunistas, intentando adaptarnos a la problemática para que no exista ningún impedimento en el desarrollo del compromiso militante del camarada.

Aceptamos adaptar los horarios de las reuniones a su posible horario de trabajo, incluso el que él no asista a las reuniones de no ser posible y que se le informe de otra cosa y aporte de otra manera aún siendo miembro del Comité Central al cual había sido votado por sus camaradas. Pero mientras nosotros movemos cielo y tierra para sortear con él todas las problemáticas que se podrían presentar respecto a un posible trabajo que encontrase (cosa que nunca llegó a concretarse mientras estaba en la organización), por su parte aún sin trabajo alguno, se insistía una y otra vez en reducir al máximo sus responsabilidades. Además de buscar responsabilidades que pudiera desarrollar de manera poco controlada y con flexibilidad temporal.

No se trataba, como podría pensarse, de unas responsabilidades compatibles con un posible trabajo futuro, sino de responsabilidades compatibles con la flexibilidad que deseaba para poder visitar a su pareja cuantas veces considerase, o hablar con ella cuanto tiempo le apeteciese a las horas que mejor le vienieran.

Al mismo tiempo, de manera desesperada propuso incorporar a su pareja a labores en la organización o en sus ámbitos cercanos. Sin relacionar estas propuestas con capacidades de su pareja, sino intentando introducirla en sus responsabilidades militantes de manera liberal e interesada, no como elevación de un entorno inmediato a la categoría de miliante de vanguardia.

Es de esta manera, como Pavka deja la organización. Negando una problemática a la hora de afrontar su papel como militante comunista, subordinándolo a su vida de pareja e intentando en el proceso presentar a la organización como desconocedores de su realidad e incluso atacantes hacia su persona. Pavka confundía la crítica con el ataque personal, pensando que por tener por centro de atención su papel militante, ya no se trataba de una crítica válida y justa sino de una «represalia», un «ataque», etc…

Pero además, lleva el problema más allá del ámbito militante. Pavka traslada a su pareja toda la información de la organización que considera y toda la información de la crítica que se le está haciendo que considera (no sin añadir matices interesados). Tanto es así que su pareja se dirige, no sabemos si en representación de él o por cuenta propia, a varios miembros del Comité Central para pedir explicaciones sobre lo que le habíamos hecho (sic!). Naturalmente, nosotros nada teníamos que hablar con ella.

El problema lo tenía Pavka, como pretendido militante comunista, ella ni era comunista ni militante, era su pareja. La organización esperaba algo de Pavka, no de ella.

Pavka se va de la organización hace aproximadamente 8 meses, luego de los cuales hacia la organización lo único que ha hecho es bajar la cabeza cuando en la universidad se cruza con otros militantes de la organización en Madrid. Nada de lo que en la crítica se expone fue tratado por él durante su militancia como crítica.

«Riurik, ex premilitante.»

Riurik, al igual que Jiang, entra en contacto con la organización mediante una conjura de medios telemáticos y relaciones político-personales. En concreto, el especial trato cercano con el camarada Manolo lo lleva a iniciarse como premilitante de la organización en el colectivo de Madrid.

Merece la pena señalar, lo que ya denunciamos en una comunicación previa acerca de este premilitante y los rumores difundidos al respecto de que había sido violado por el camarada Manolo. Nos parece de una irresponsabilidad política monumental la maniobra táctica obrada en parte por quienes firman la crítica que se remite a la organización. No aceptamos que los rumores han salido de un lugar desconocido para los firmantes, podemos afirmar con un grado notable de solidez en lo que decimos, que han sido generados intencionalmente por parte de Jiang, utilizando (con consentimiento o no, cosa que desconocemos) a este otro premilitante como arma que poder lanzar y esconder automáticamente la mano.

Quien quiera profundizar en la táctica rastrera de parte de quienes firman este material que de manera preliminar estamos comentando, deberían leer nuestra anterior publicación (1).

Volviendo a la premilitancia de Riurik, este no manifestó de forma alguna ninguna de las críticas que se exponen en el material que estamos abordando, y en general tampoco manifestó nada hacia a la organización, respecto a casi ningún tema. Su actividad como premilitante era sumamente escasa, ligada a la ausencia casi permanente de las reuniones de premilitancia por preferir pasar los fines de semana en su pueblo.

Nos encontramos ante otro caso de subordinación de la militancia a las inclinaciones personales, esta vez ante una dudosa fachada de la obligatoriedad de pasar la mitad de los fines de semana como mínimo en su pueblo. Contrastando con la compejidad para responder ante las obligaciones revolucionarias, nos encontramos con una inmensa cantidad de tiempo para desarrollar todo tipo de actividades -políticas o no- al margen de la organización. Desde un uso abusivo de redes como Twitter o Telegram, esencialmente para exponer banalidades; hasta mantener un canal de YouTube donde hacer análisis de juegos, dar consejos sentimentales o tomar la estela de otros especímenes de YouTube «cocinando» asquerosidades para escupirlas delante de una cámara.

La premilitancia de Riurik no da para un comentario muy amplio, su relación con la organización ha sido bastante escueta y su labor militante brilla por su ausencia. Aunque conviene, de nuevo, aclarar que su salida de la organización no es algo que suceda ni a raíz de una crítica hacia la misma ni recientemente. Su salida se relaciona nuevamente con lo mismo que condicionaba su militancia, ahora reforzado: el elemento familiar.

Reproducimos aquí los mensajes que remite a la dirección del colectivo de Madrid a su salida, hace 4 meses:

Riurik: Verás es que el hecho es que en mi casa ya sea imposible justificar las salidas que hago según que findes (ya me resulta imposible decir el «he quedado con amigos») unido al hecho de que ya no me dan ningún tipo de dinero para la cuota. Y esto además desgraciadamente se junta a que mis padres se separaron hace algún tiempo y me produce gran malestar de conciencia marcharme algunos fines de semana dejando a mi madre sola. Esto unido a que mis oblgiaciones burguesas me tienen muy cansado me llevan a que cada vez me tome las reuniones como una obligacion escolar mas que como un trabajo comunista

Riurik: Me estoy notando que cada vez rindo menos en el trabajo que realizo, y me he tenido que detener a mí mismo intentando excusarme de no asistir a una reunion (cosa absurda)

Riurik: Creo que, al menos por un tiempo, necesito retirarme un tiempo del f. Se me hace extremadamente dfificil no solo seguir el ritmo si no algunas veces poner aunque sea un poco de mi parte

Riurik: Sentía que al menos tenía que contártelo

Riurik: Tenía la intención de esperarme al verano pero es que veo que cuanto mas lo posponga va a llegar un punto en que las discusiones con otros camaradas sean inevitables, y es lo último que quiero

Riurik: No quiero quedar a malas con nadie y mucho menos contigo

Riurik: Pero es que ahora mismo me temo que me superan las circunstancias

Riurik: Y de verdad me di cuenta de que te lo tenía que comentar por que desde hace un par de reuniones he ido desganado, trabajando para acabar con la reunion y ya y a regañadientes

Riurik: Y esto es absurdo

En ellos la ausencia de una crítica a la organización se hace patente, además de la centralidad del elemento personal-familiar en el discurso. Carece de legitimidad, para emitir una crítica en el tono que se emite, un premilitante que no ha dedicado un mínimo de interés al trabajo colectivo y que deja la organización por lo que podríamos llamar «motivos personales». Estamos abiertos a escuchar críticas justas de cualquier persona, incluso de nuestros enemigos de clase. Pero lo que no estamos dispuestos a aceptar es que se nos aleccione por parte de elementos individualistas que hacen del comunismo una moda.

«Raptzich, secretario, ex miembro de la Comisión de la Cuestión Nacional.»

Finalmente, queda por aclarar la situación real del último firmante de la crítica: Raptzich. En este caso, como en el de Deliaida, nos parece igualmente necesario señalar en qué se concretaba su función real como secretario. El camarada fue, a raíz de su mudanza a otra provincia, secretario de aquella zona aunque, de facto, no ejercía la función de secretario, la cual consiste en dirigir un colectivo, sino que era más bien un reconocimiento formal en tanto que representante del FRML en aquel lugar. Insistimos de nuevo en que no todo mismo cargo tiene de facto el mismo desarrollo real, pues no es lo mismo la función de secretario que llegó a ejercer Raptzich, que la función de un secretario de un colectivo que tiene, efectivamente, un conjunto de militantes y premilitantes a su cargo.

En este caso, sí que nos parece acertado considerar al camarada Raptzich como ex miembro de la CCN (Comisión de la Cuestión Nacional), pues era, dentro de las propias limitaciones de la Comisión, uno de los camaradas que más actividad tenía dentro de la misma.

También es necesario señalar que el conjunto de las relaciones que él establecía no estuvieron precisamente vertebradas por el principio del trabajo colectivo, por las necesidades de la organización, sino más bien por las propias inclinaciones personales del mismo, subordinando así lo que no debe ser subordinado en la vida de un comunista: el elemento colectivo revolucionario.

Al hilo precisamente de esto último, aparece otro problema y es el de su actitud contemplativa más que transformadora, actitud que reconoce en más de una ocasión y sobre la cual no se plantea perspectiva de cambio alguna. Hemos de entender todas las situaciones de los camaradas, pero el problema reside en que no se pretende superar tal actitud y en que, aún estando en posición de aportar en algún aspecto, decida canalizarlo fundamentalmente por una vía fuera de la colectividad, en este caso, las relaciones que fuera de este marco desarrollaba y que le llevaban a dejar de lado las aportaciones que, dentro de sus limitaciones, podría haber hecho.

Es menester aclarar que la situación personal del camarada Raptzich no ha sido, desde luego, algo envidiable, pues problemas no le han faltado. Precisamente por ello, se tuvo una conversación con el camarada el 21 de enero del presente año, esto es, hace casi medio año, en la que se concluyó que debido a la gravedad de su situación personal, su papel como militante se tornaba del todo problemático, pues no podía desarrollarlo en unos mínimos como para poder mantener tal condición. Esto mismo, es sostenido por el propio camarada en la 2ª Conferencia, llegando a sostener su dificultad para afrontar el ser comunista. Así pues, el acuerdo al que se llegó es que pasaría a ser colaborador de la organización, lo cual no se llegó a concretar nunca por su parte (pues quedó en su mano, en función de sus posibilidades de participación real) en una participación para con el FRML.

Conclusión

Con todos estos elementos señalados, creemos que se evidencia de manera tajante como aquellos que se presentan ahora casi como «de los pocos comunistas que ha habido en el FRML» no son sino de los elementos más burgueses que han formado parte de nuestra organización. Sin embargo, como hemos señalado al principio, el hecho de que esto sea así no significa que el contenido de su crítica no vaya a recibir respuesta, pues de hecho es lo que va a suceder en sucesivas entregas. Uno no es en la medida que dice, sino en la medida que hace. Ese es el único criterio de verdad.

Despersonalizar la crítica solo favorece a aquellos cuya trayectoria comunista brilla por su falta de principios y coherencia política. Es por ello que hemos considerado imprescindible aclarar los aspectos centrales de la actividad real de aquellos que hoy sacan orgullosos la bandera roja, mientras esconden una trayectoria militante digna de cualquier militante de la burguesía.

***
(1) Crónica de la investigación de una violación: http://blog.frml.es/index.php/354/

¿Por qué aportamos pruebas?

Debido a los últimos acontecimientos que hemos afrontado como organización, nos hemos visto obligadas a, primero, redactar y preparar un comunicado acerca de los rumores que circulaban en algunos sectores del movimiento en los que, a un camarada de la organización, se le acusaba sin ninguna prueba de violador (1). Partiendo de este punto, se ha considerado necesario el hecho de aportar información que pudiera esclarecer lo que realmente había sucedido, además de señalar desde dónde se estaban divulgando estos rumores y con qué intenciones se estaba haciendo, que no eran otras que las del oportunismo más rastrero.

Redactamos este material para explicar, por una parte, por qué se ha subido esta información, y por otra, porque no consideramos que sea justo y legítimo en este caso únicamente, sino que además afirmamos y sostenemos que es necesario el aportar pruebas a la hora de tratar problemáticas y acusaciones tan serias como esta. También aprovecharemos para comentar, brevemente, cómo concebimos nosotras la cuestión de la privacidad y lo personal, ya que consideramos necesario el trasladarlo al conjunto de la militancia comunista.

Tenemos que revolucionarlo todo: también las concepciones burguesas acerca de lo privado, lo personal, y lo político.

Nos parece muy importante, en primer término, recuperar una consigna que parece que muchos y muchas camaradas que la enarbolaban hayan olvidado, precisamente cuando se han visto inmersos en la propia contradicción que esta, al llevarla a sus últimas consecuencias, supone. Lo personal es político, camaradas. Del mismo modo que la política abarca todas las relaciones personales, todas nuestras relaciones personales, como comunistas, se tienen que abordar desde el punto de vista de la política revolucionaria.

En primera instancia, esto significa asumir que no existe un verdadero divorcio entre «vida personal» y «vida militante». Como comunistas, no podemos sostener que existe una separación entre el tiempo que dedicamos explícitamente a la militancia y el tiempo que dedicamos a nuestras relaciones más personales. Somos comunistas las veinticuatro horas del día, y hemos de tender a actuar como tales en todos los aspectos y momentos de nuestra vida. Por tanto, todo paso, todo movimiento, toda conversación y toda relación social que establezcamos tendrá, inevitablemente, un profundo carácter político.

Lo que queremos decir con esto no es que en nuestro trabajo, en las clases o en la vida familiar y de amistades, tengamos que imponer nuestra ideología como conditio sine qua non para establecer tales relaciones, pues esto no solo sería un suicidio político sino también vital, ya que en esta sociedad estamos condenados a llevar tales relaciones. Pero lo que no se puede dar bajo ningún concepto es una separación entre ambas facetas de la vida, pues una no es comunista en sus ratos libres: una solo es comunista en tanto que subordina las relaciones personales a las militantes, en tanto que su vida militante es la que dirije, o cuanto menos pretende dirigir o subordinar, su vida personal.

No existe lo verdaderamente privado en nuestro caminar, camaradas. Tenemos que revolucionar continuamente nuestra manera de concebir las relaciones sociales mientras transformamos toda la sociedad en su conjunto. Nosotras, como militantes de una organización revolucionaria, lo debemos ser en todos los ámbitos y aspectos de nuestras vidas. Todos nuestros pasos reflejan una determinada manera de comprender la militancia y la vida comunista bajo esta sociedad. Una concepción que está en constante cambio, y que está abierta en todo momento al conjunto del movimiento. Por ello no tememos a la crítica externa ni a la vigilancia revolucionaria, pues estas siempre nos ayudarán a progresar.

Las relaciones de pareja, por ejemplo, son un ámbito que la burguesía considera del todo privado. Sin embargo, para nosotras, incurrir en actitudes reaccionarias y opresoras en las mismas tiene unas implicaciones políticas claramente manifiestas. Y si alguien en nuestras filas comete ese tipo de comportamientos, las consecuencias, para dicha persona, también serán políticas.

Esto puede extrapolarse a la situación que ahora nos atañe. Cuando se está hablando de una problemática tan grave como esta, todas las conversaciones que se produzcan al respecto, no pueden quedarse en el ámbito de lo privado. Se trataba de una acusación de la máxima gravedad, y que por el contexto en que se enmarca, podría afectar al devenir del Movimiento Comunista en su conjunto. Y como tal, todas las conversaciones que al respecto se produzcan tienen un inevitable carácter político (y, por tanto, público) que no podemos negar.

En este documento al que hacíamos referencia se pretendía plasmar, con todo lujo de detalles, cuál había sido el curso de los acontecimientos, y cuáles eran las conclusiones que habíamos extraído tras todo este proceso de investigación. Por todo lo referenciado anteriormente, consideramos que es absolutamente fundamental poner a disposición del movimiento todos los datos e informaciones de los que disponíamos, para que se tornara un proceso del todo abierto y sujeto a la tan necesaria crítica colectiva, y que así se pudiera valorar en las mismas condiciones que nosotras los hechos ya descritos.

No comprendemos cómo es posible, que ante una problemática de la seriedad que nos compete, o cualquier otra problemática de igual calado, existan elementos más preocupados por la privacidad de las conversaciones que por el contenido de las mismas y lo que estas demuestran. Entendemos que si lo que realmente se pretende es llegar al fondo de la investigación de un problema, si lo que se pretende es ser radicalmente comunistas, anteponer a ello el deseo personal de mantener en secreto informaciones cruciales es oficio de liberales.

Consideramos, por lo tanto, que la publicación de determinadas informaciones se torna completamente legítima por nuestra parte. Es más, consideramos que teníamos y tenemos esa responsabilidad para con nuestra clase.

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 (1) Crónica de la investigación de una violación: http://blog.frml.es/index.php/354/

Crónica de la investigación de una violación

Introducción

A finales del mes de mayo llegó a nuestras manos información que señalaba a uno de nuestros camaradas como violador, concretamente de haber violado a un ex-premilitante. Frente a esta situación de máxima gravedad, se emprendió una investigación en torno a los hechos, la cual llevaríamos a término con todas sus consecuencias.

El acusado puso inmediatamente a disposición de la investigación, no sólo una narración exhaustiva de lo sucedido, sino todo el historial de conversaciones con el supuesto agredido, haciendo especial énfasis en aquellas que fueron previas y posteriores a los encuentros que tuvieron. Sin embargo, esto era un material limitado de cara a poder sacar conclusiones definitivas, pues no nos permitía más que una valoración unilateral de lo sucedido. Éramos conscientes de las acusaciones que circulaban en determinados sectores del movimiento, pero frente a la falta de información o de acusaciones formales, sobre esta y otras problemáticas, estábamos atadas de pies y manos para actuar como se exige de una organización revolucionaria. Ello nos impulsó a elaborar un material público (1) donde, además de evidenciar un proceso de autocrítica y de balance interno que ya habíamos iniciado, pedíamos al conjunto del movimiento que nos ayudara en este proceso de investigación. En las semanas próximas a la fecha en que se nos proporcionaron las primeras informaciones hubo un silencio en el movimiento con respecto a esta cuestión, y tras este comunicado, la respuesta fue la misma: silencio. La investigación se veía forzada a desarrollarse en solitario.

A pesar de encontrar las conversaciones claras al respecto de las acusaciones, consideramos imprescindible hablar con el supuesto agredido para que ofreciese su perspectiva. Valorando la especial delicadeza de estos asuntos, y las dificultades en las que se pueden encontrar personas agredidas, ofrecimos las máximas facilidades para el diálogo, como se verá en los mensajes adjuntos. Sin embargo, y confirmando la línea de nuestra investigación, esta persona nos negó rotundamente todas las acusaciones, no dejando lugar a dudas. Esto nos lleva a la conclusión de que toda esta campaña se aireó con intereses no especialmente honestos, que incluso se muestran explícitamente en varios de los adjuntos, encaminados a un intento de debilitamiento político de la organización y de deslegitimación de su crédito moral.

En el presente documento se adjuntan todos los materiales que, consideramos, ayudan a esclarecer enteramente la problemática. Entendemos que es absolutamente imprescindible que el conjunto del movimiento disponga de todos los elementos necesarios para valorar lo sucedido en su contexto. Asimismo, pedimos que si se tiene información sobre algo que hayamos podido pasar por alto, se ponga a nuestra disposición. Todas aquellas personas que conozcan directa o indirectamente esta problemática tienen la responsabilidad revolucionaria de contribuir a aclarar lo realmente sucedido.

Durante varias semanas hemos trabajado concienzudamente en esta labor investigadora. A continuación desarrollamos cuál ha sido el curso de los acontecimientos y cuáles son nuestras conclusiones al respecto:

Desarrollo cronológico

Rumor de Helio (se dirige a Adrián)

Como relatábamos al inicio de este documento, la primera información acerca de estos hechos es proporcionada a uno de nuestros camaradas a finales del mes de mayo, en un encuentro que mantiene con una camarada del movimiento, con Helio (@imhelium). Este encuentro está dotado de un importante carácter político, pues se produce en medio de una serie de acontecimientos relevantes para nuestra organización. En ese encuentro, se comunica a nuestro camarada el hecho de que el camarada Manolo (@UnionMarxista) habría forzado sexualmente a uno de los ex-premilitantes de la organización. Dicha persona le pide a nuestro camarada que no socialice aún con el conjunto de la organización esta acusación, y le asegura que puede disponer de pruebas que la respalden. Sin embargo, nuestro camarada, ante una problemática de tal gravedad como la descrita, decide comunicarlo inmediatamente para que se pueda actuar lo más rápida e implacablemente posible.

Conversaciones con Riurik

En el momento en el cual llegan a la organización los primeros rumores sobre un posible caso de agresión sexual se abrió una investigación al respecto. Esta investigación, en una fase inicial se centró en la recopilación de información en todos los ámbitos posibles relacionados con el motivo de la investigación.

Es en este momento inicial cuando el camarada, supuesto agresor, por iniciativa propia pone a disposición de la organización todo su historial de conversaciones con el supuesto agredido. Esto suma un total de cerca de 200 páginas de conversaciones que se pueden revisar en búsqueda de indicios del motivo de la investigación.

El camarada además aporta información referente a las ocasiones en que se vio con el supuesto agredido, sumando tres ocasiones, en dos de las cuales mantuvieron relaciones sexuales. Con esta información aportada, damos especial relevancia a la revisión de las conversaciones posteriores a esos encuentros (2).

La idea de partida era, que de haber sucedido una agresión, el agredido habría manifestado esto de manera textual. Ya fuera literalmente, de manera sutil, o manifestando de alguna otra forma una anormalidad en las conversaciones. Pero lo que se puede ver en las conversaciones porteriores es precisamente el extremo opuesto de lo esperado.

Quien esperábamos que manifestase una actitud de rechazo, hostilidad o frialdad hacia el supuesto agresor no conseguía transmitirnos eso en sus conversaciones. Esta no era una valoración suficiente por sí misma del caso que se estaba investigando, pero sí era algo que nos presentaba bastantes dudas de la idea que mediante rumores se nos transmitía. A falta de otra información, la investigación debía continuar por otras vías.

La rumorología a manos de Heilner y de Althusser llega de nuevo a nuestros oídos. Ausencia de pruebas y larga espera a las mismas

Este proceso de investigación y de esclarecimiento de los hechos, con las únicas pruebas que disponíamos, se torna continuo desde el mismo momento en que recibimos la primera información. Cada día se profundiza en aspectos y en fechas diferentes, en un proceso que es del todo colectivo. A partir de ese momento, se abre un periodo en el que el flujo de información en torno a esta cuestión hacia nosotros es inexistente y, desgraciadamente, la investigación tuvimos que continuar desarrollándola por nuestra cuenta. Ni siquiera las pruebas a las que la camarada hizo referencia en aquel primer encuentro llegaron a ponerse a nuestra disposición. Nos encontrábamos literalmente estancadas en el curso de este proceso.

Sin embargo, sí éramos conscientes de que por determinados sectores del movimiento se disponía de más información al respecto, y teníamos constancia de que existían personas que iban difundiendo estas acusaciones en los espacios políticos por donde se movían. Bien podrían haber comunicado esta información a alguno de nuestros camaradas, para que como destacamento revolucionario hubiéramos podido actuar en consecuencia. Bien podrían haber realizado una acusación formal de violación para que nosotras hubiéramos podido dar los pasos pertinentes y abrir líneas de investigación cualitativamente diferentes. Pero no lo hicieron. En vez de dar los pasos necesarios para caminar hacia un desenlace revolucionario de todo este proceso, decidieron dedicarse a difundir determinadas informaciones al conjunto del movimiento.

En este periodo de tiempo, hay algunas personas del movimiento que se acercan a determinadas camaradas para hablar acerca de esta problemática. Pero las intenciones con las que se acercaban a estas camaradas no era colaborar en el proceso de investigación que ya habíamos iniciado, ni pujar por que se alcanzara la verdad en torno a este asunto. Nosotras éramos las primeras que querían llevar esta investigación hasta sus últimas consecuencias, y en caso de tener a un reaccionario demostrado entre nuestras filas, seríamos las primeras en tomar medidas al respecto. Pero la intención era más bien la contraria. De hecho, a las camaradas a las que se dirigen, explícitamente les piden que no digan nada: «Te cuento esto porque tengo confianza. Vamos, espero qe no lo vayas contando por ahí (3).»

Las informaciones que llegan a través de estas vías no oficiales (y más enraizadas en el amiguismo que en la solución revolucionaria de la problemática) nos permiten tener una mejor visión de los hechos y, por suerte, dar los siguientes pasos en este proceso de investigación.

En ese primero de los contactos, en el que Althusser (@AlthusserRR) se dirige a Pedro, se llega a poner encima de la mesa parte de la problemática.

Althusser:

«Me han comentado bastantes cosas varias personas
Que parecen ciertas. Y que pronto parece que se harán públicas.
Maneras de actuar propia de una secta (en Madrid, te digo). UM violador. Seguir a una persona, ex militante, en una manifestación. Control de con quién hablan y dejan de hablar los militantes. Y más cosas que han salido porque parece que se han ido muchos militantes.
En Madrid, te digo.
Te cuento esto porque tengo confianza. Vamos, espero qe no lo vayas contando por ahí.» (3)

Con respecto a seguir a ex militantes en una manifestación, la realidad es que durante la manifestación del 21m, la camarada Teresa se encontró a los expremilitantes de Madrid. Se acercó a saludar e intentar conversar. Al rato se acercó Samuel a saludar a Jiang, la que le recibió con un abrazo, tras lo que ambas se quedaron bastante rato charlando abrazadas. De ninguna forma se les seguía ni se les agredió, como también se ha dicho.

En ese mensaje ya se explicita, aunque no de manera formal, la acusación que recaía sobre nuestro camarada Manolo: la de la violación. Estos mensajes se producen a fecha de 25 de mayo de 2016 y hoy, 17 días más tarde, aún no se ha hecho pública ninguna de estas informaciones.

En el segundo de los contactos que se produce entre Heilner y el camarada Adrián, también se socializan diversas informaciones acerca de los hechos acaecidos. Este material, que se encuentra en forma de audio, será adjuntado al final de este documento. Sin embargo, sí que consideramos necesario transcribir, para que conste en este documento, algunas de las frases que en ese audio se dicen:

Heilner:

«Ha habido rumores acerca del camarada Manolo. Efectivamente. El camarada Manolo no es solo un machista ultrarreaccionario, por actitudes que ha tenido no solo con ella [refiriéndose a Jiang] sino con otras militantes. Haciéndolas llorar, ignorando sus problemas, sino que, además, es un violador. Y es un violador porque ha forzado a militantes de tu misma organización a tener sexo con ellos presionándoles deliberadamente. Y lo han tenido con él, para precisamente acallarle y mantenerlo a raya.» (4)

Según las palabras de Heilner, hay más de una persona agredida. Por tanto, rogamos a toda persona que posea alguna información al respecto, nos la facilite para que podamos llevar a cabo una investigación exhaustiva. No podemos permitir este tipo de comportamientos en nuestras filas.

Entenderá el conjunto del movimiento, y también aquellas personas ajenas al mismo que puedan leer este documento, la actitud que han tenido nuestras militantes al respecto de estas informaciones. Pese a que las conversaciones tuvieran, por parte de las personas que se acercaron a nosotras, un carácter supuestamente privado, es imposible pensar que dada la gravedad de las acusaciones, ellas iban a quedarse de brazos cruzados ante las mismas. Sería una actitud profundamente reaccionaria y liberal que, siendo conscientes de que en nuestras filas podría haber un violador, no pusiéramos en marcha los mecanismos apropiados para solucionarlo de manera inmediata.

Quedada con Heilner

Esta reunión se produce tras las conversaciones previas del camarada Adrián con Heilner y por la intención de este por quedar con Samuel para criticarle algunas de sus actitudes. Asisitimos 5 de nosotras y estuvimos un par de horas hablando con él. Toda la charla gira en torno al contenido del audio de 15 minutos que recibe Adrián por parte de Heilner. (4, Audio de Heilner)

Heilner dice textualmente en el audio:

«Ha habido rumores acerca del camarada Manolo. Efectivamente. El camarada Manolo no es solo un machista ultrarreaccionario, por actitudes que ha tenido no solo con ella [refiriéndose a Jiang] sino con otras militantes. Haciéndolas llorar, ignorando sus problemas, sino que, además, es un violador. Y es un violador porque ha forzado a militantes de tu misma organización a tener sexo con ellos presionándoles deliberadamente. Y lo han tenido con él, para precisamente acallarle y mantenerlo a raya.

Me parece que vuestra credibilidad política ahora mismo es cero, vuestra credibilidad en el movimiento ahora mismo, bajo mínimos. Todo el mundo espera que os disolváis. Todo el mundo. Muchas personas están trabajando para que os hundáis. Y creo que la primera consecuencia es clara. Teniendo un secretario general que aglutina tanto poder en vuestra organización. Que decide casi todo, por lo que yo tengo entendido. Y sobre todo, que es la cara visible y su representación. Tanto en Twitter, aunque ahora ya no esté tan presente, sino como a nivel organizativo y externo… Pues mira, yo, en mi anterior organización lo que hacíamos con estas personas era aislarlas politicamente y hacer un trabajo político. Pero de inmediato ya, quitarle el mando y el trabajo político y que fuera delegado en el resto de militantes.

Al tener una persona tan reacionaria que, más que ayudar, es contraproducente. Que más que avanzar, se resiste al cambio porque se niega a admitir sus fallos. Y, que ahora mismo, se vea con el agua al cuello porque lo que se le viene encima es que la camarada Jiang no quiere morderse la lengua y quiere tirar completamente de la manta, todos estos siete meses de premilitancia que ha vivido en el FRML de auténtica pesadilla. Pues me parece creo que sintomático.

Yo, en mi opinión, primero que se le remueve del cargo, como se aplica en un partido leninista. Segundo, que se le tiene marginado, marginado en un sentido de al margen del timón político e ideológico, hasta que se demuestre con creces que está rehabilitado para volver a reasumir sus cargos. Y en tercer lugar, el proceso de lucha de líneas en el FRML va a tener que ser bastante agresivo para poder lograr una credibilidad. Y que, seguramente, se salde con una purga interna importante, porque la fuga de militantes ya es un hecho. Hay militantes que esto no lo van a dejar pasar por alto, y que se lo están tomando muy en serio porque no quieren ser cómplices de todo esto que ha pasado.»

En persona Heilner nos volvió a afirmar que Manolo era un violador y nos exigió que suprimiéramos de forma inmediata todos sus cargos en la organización.

Sobre el tema de Manolo no se profundizó mucho más de lo expuesto en el audio, y gran parte de la reunión se enfocó a la crítica que Jiang le iba a hacer al FRML tras su salida.

Falta de información y publicación de declaración de intenciones

Dada una serie de cavilaciones y rumores en algún que otro sector del movimiento, a los que anteriormente hacíamos referencia, nos vimos en la necesidad de iniciar una investigación para esclarecer los hechos. Uno de los puntos clave de esta investigación, debía ser la recogida de información acerca de dichos rumores por parte de las diferentes fuentes desde las que nos habían llegado.

Por una u otra razón, ningún comunicado salía a la luz para criticar de manera contundente los comportamientos que se denunciaban en los rumores de marras. Tampoco recibíamos información de aquellas personas que pudieran arrojar algo de luz al asunto. Por tanto, nuestro siguiente paso fue ofrecernos al movimiento. Nos ofrecimos abiertamente a recibir ayuda. Nos ofrecimos a ser el punto de mira para que cualquier camarada del movimiento que quisiese aportar algo para la superación de nuestros errores, pudiese dispararnos su crítica. Esta debía ser recogida, analizada y comprendida para, posteriormente, poner en marcha el inicio de lo que sería su proceso de superación.

No obstante, tras la publicación del comunicado donde explicábamos que estábamos abiertos al movimiento, dispuestos a recibir las críticas y, en el que además, solicitábamos esa ayuda por parte de todos, no recibimos respuesta. No recibimos respuesta por parte de Iniciativa Comunista (IC), que nos acusó de agresores. No recibimos respuesta por parte de todas aquellas personas que habían estado haciendo circular los rumores de los que antes hablábamos. No recibimos más respuesta que el silencio.

Conversación entre Jiang y Heilner

Nos llega por parte de un tercero un extracto de una conversación de Heilner con Jiang, del 29 de junio, en la cual acusan a Manolo de chantajear sexualmente a Riurik así como de violarle en repetidas ocasiones. Comentan que sólo algunas veces Riurik admite que se sintió forzado y que cuando lo niega, es porque no está dispuesto a asumir la realidad o porque no quiere verse alienado de su cuerpo.

Salta a la vista la presión que han estado ejerciendo Heilner y Jiang sobre Riurik durante meses para que declarase que había sufrido múltiples violaciones y chantajes sexuales, fueran verdad o no. Esto nos indica de nuevo que su objetivo nunca ha sido destapar la realidad ni analizar una situación desde una perspectiva justa, sino sacar el máximo rédito político de la situación mediante el uso de difamaciones y manipulación.

Conversacion:

Heilner: Joder pero cuantas veces ha forzado UM a *****?
Jiang: A mí sólo me ha contado las que te he contado yo a ti
Jiang: Temo que hayan pasado más cosas
Heilner: Crees que se.guarda que le hayan violado mas veces?
Jiang: No lo sé, a veces reconoce que se sintió forzado y otras, hablando de lo mismo, no lo acepta
Heilner: Ufff que chungo. Intenta negar la realidad.
Heilner: No quiere verse alienado de su cuerpo

Primer intento de contacto con Riurik (primer mensaje)

Con motivo de la investigación abierta para esclarecer los rumores al respecto de la mentada violación, desde la Comisión de Investigación se valoró lo más evidente: ¿qué es lo que el camarada Riurik sostiene que ocurrió realmente?, tanto más es así, por cuanto que los rumores que nos habían llegado no provenían de él, sino de terceras personas. Ante esto, intentamos ponernos en contacto con él por vía telefónica, puesto que la frialdad que puede transmitir lo escrito en un tema tan delicado como este nos parecia una vía a evitar, sin embargo, dichas llamadas no dieron resultados y no tuvimos más remedio que recurrir a la vía escrita. Los mensajes fueron los siguientes:

FRML, [04.07.16, 22:09]:

Buenas *******,

Te hablo en nombre del FRML para comunicarte que debido a unos rumores que nos han llegado hemos decidido abrir una investigación para esclarecerlos. Dichos rumores apuntan a que ha habido una violación por parte de un camarada de nuestra organización, Manolo, y que tú has sido su víctima. La investigación está abierta y de cara a poder esclarecer lo ocurrido necesitamos saber si esos rumores son ciertos, por lo que tanto ayer como hoy nos hemos intentado poner en contacto contigo por vía telefónica. Sin embargo, las llamadas no han obtenido respuesta, por lo que hemos decidido informarte por esta vía. Por nuestra parte, estamos dispuestos a desplazarnos a ******* para hablar del tema si lo consideras necesario, puesto que el asunto es de la máxima gravedad y sabemos que este tipo de problemáticas no son precisamente fáciles de llevar.

Igualmente, estaríamos dispuestos incluso a recurrir a la vía judicial si lo llegases a considerar necesario. No podemos permitir la impunidad de estos actos, ni en las filas revolucionarias ni en el seno de la propia sociedad.

Quedamos a tu entera disposición,

Un abrazo,

FRML

Riurik, [04.07.16, 23:04]:

Buenas,

De momento aclarar que los sucesos producidos no han llegado a la violación, y no considero que sea necesario hablar en mi pueblo ni emprender acciones legales. Una vez haya pasado algo (y se hayan aclarado las cosas) de tiempo gustoso discutiré la cuestión por este medio.

Un saludo

Este mensaje del camarada no terminaba de esclarecer las dudas al respecto de lo que realmente había sucedido, aunque ya podíamos descartar que se hubiera producido violación alguna. Por nuestra parte, la investigación siguió adelante, puesto que el asunto no terminaba aquí.

Contacto mediante un tercero

Por iniciativa propia de un tercero, cuando se le comenta la situación sobre este tema y conociendo al supuesto agredido, se pone en contacto con él intentando esclarecer lo sucedido.

Este intento es respondido de una forma muy similar a la respuesta que se le ofrece a la organización. Se descarta el extremo del cual hablan los rumores, no aclara nada al respecto de lo que realmente ha sucedido y comenta algo sobre una «contestación» en la cual se nos aclararán todas las cosas. Se pide paciencia porque no se sabe en qué tiempos se nos aportará más información (en forma de «contestación» o según «se hayan aclarado algunas cosas»).

Adjuntamos la respuesta del supuesto agredido, que se dio en forma de dos audios (5)

Segundo intento de contacto y audio de León (segundo mensaje)

Varios dias después decidimos volver a ponernos en contacto con el camarada Riurik, puesto que había información encima de la mesa que seguía apuntando al camarada Manolo como violador, en concreto, información facilitada por Heilner.

En dicha comunicación por audio (6) con el camarada Riurik, le comunicamos que teníamos la posibilidad de tener un encuentro para hablar del tema, pues los rumores no habían desaparecido. El camarada nos respondió lo siguiente:

Riurik, [09.07.16, 20:11]

Saludos,

No me reproduce el audio pero de nuevo como me habéis preguntado dos veces no sucedió tal cosa como acoso o violación, y no son más que eso, rumores. Aclarado esto agradecería que no se me contactara más, pues ya me he ido de la organización y no tengo más que aportar salvo decir que son habladurías. Por favor, dejad de hablarme o recurrir a terceros para hablar conmigo, mi contestación es que no sucedió y esto es testimonio suficiente. Que mi testimonio os valga como aportación en vuestra investigación para desmentir esos rumores. No me atosiguéis con mensajes investigando sobre un acoso sexual, pues ya no tengo más que añadir. Doy la cuestión por concluida.

Un abrazo,

Riurik.

Antes de nada nos gustaría disculparnos por si el camarada se ha podido sentir atosigado porque intentáramos hablar con él, no fue esa nuestra intención en ningún momento y entendemos que en un contexto tan complejo como éste las circunstancias puedan superar a uno mismo y verse desbordado por ellas.

Pero en definitiva, parece ser que los rumores no eran ciertos y que no eran más que, como dice el camarada, rumores.

Conclusión del problema de la violación: inexistente

Así pues, la conclusión de la investigación en lo que respecta a si ha sucedido o no una violación es clara y se basa en las propias declaraciones del supuesto violado: la violación no se había producido.

Conclusión política del problema: utilización interesada, persecución política

La investigación nació con el propósito de aclarar lo sucedido, fuera lo que fuese, y son estas las conclusiones que, además de la inexistencia de la violación, sacamos de la investigación:

Estamos hablando de cómo un círculo de personas han utilizado interesadamente a un camarada (Riurik) como elemento de persecución política a una organización, y lo que es aún peor, añadiendo a esto algo tan grave como es una violación. Estamos ante un ejercicio de manipulación, de tergiversación de la realidad y, en definitiva, de oportunismo político. Estamos ante un insulto a la libertad de cualquier camarada. Estamos ante una falta de respeto brutal a las personas que han sufrido y siguen sufriendo violaciones. Estamos ante personas cuyos intereses han demostrado no tener ningún tipo de consideración con las víctimas de una violación, llegando a utilizar su sufrimiento como arma arrojadiza para hacer política. Estamos ante la más repugnante de las actuaciones que en nuestra corta vida política como pretendida colectividad revolucionaria hayamos visto.

Desde aquí hacemos un llamamiento a todas las colectividades e individualidades revolucionarias para que investiguen siempre y con la mayor profundidad cualquier tema, pero especialmente todo caso de violación, que indaguen hasta las últimas consecuencias en los hechos, que no teman las conclusiones, que busquen la verdad. No podemos permitir que se tome a la ligera un asunto tan grave en nuestra sociedad y en nuestras filas. No podemos permitir que las víctimas de las violaciones sean vejadas y humilladas por personas sin escrúpulos, que no tienen ningún reparo ni consideración con las mismas, llegando a inventar una violación con el único objetivo de valerse de la política, presentada además como revolucionaria, y poder hacerse un hueco en ella de manera oportunista.

Antes de hablar sobre un tema, tenemos que estudiarlo. Antes de lanzar acusaciones, tenemos que comprobarlas. Antes de defender públicamente algo, tenemos la responsabilidad de investigar todo lo necesario como para sostenerlo con firmeza. Aquellos que no se preocupan por la verdad, es porque la desprecian, es porque sus intereses no tienen nada que ver con los revolucionarios, sino con los de uno mismo. El desprecio a la verdad es una de las bases del oportunismo. Un desprecio cuyos únicos límites parecen ser los intereses personales de unos cuantos elementos cuyas pretensiones no pasan por construir proceso revolucionario alguno, sino por “hacerse un hueco en el movimiento” independientemente de que para ello tengan que tergiversar la realidad. Pero el problema de estos elementos es que en la otra parte de la balanza se van a encontrar con aquellos que estan dispuestos a hacer justicia; la única posible, la revolucionaria.

Lamentamos profundamente tener que expresarnos en estos términos, pero lamentamos aún más que en el Movimiento Comunista existan personas dispuestas a cualquier cosa con tal utilizar la política revolucionaria para hacer carrera en ella.

***

(1) Declaración Pública: http://blog.frml.es/index.php/declaracion-publica/
(2) Extractos del historial de conversaciones entre Manolo y Riurik: http://blog.frml.es/wp-content/uploads/2016/07/Conversaciones_Riurik_Extractos.txt
(3) Conversaciones entre Althusser y Pedro: http://blog.frml.es/wp-content/uploads/2016/07/Conversaciones_Pedro_Althusser.txt
(4) Extracto del audio que Heilner remite al camarada Adrián: http://blog.frml.es/wp-content/uploads/2016/07/Audio_heilner_calumnias.mp3
(5) Transcripción de audios de Riurik: http://blog.frml.es/wp-content/uploads/2016/07/Audios_Riurik.txt
(6)