Títetes y titiriteros

Estamos siendo testigos estos últimos meses de la incesante propaganda desatada por parte del imperialismo occidental, representado por EEUU y la UE, contra el Estado Islámico y sus acciones brutales tales como las ejecuciones, decapitaciones de periodistas… que, según nos dicen, se deben a motivos exclusivamente religiosos, a un salvajismo fruto del fanatismo del fundamentalismo islámico. Sin embargo, si dejamos a un lado el sensacionalismo y las películas de héroes y malvados en las que se sintetiza la información transmitida por los medios de comunicación, y analizamos el conflicto de forma científica y revolucionaria, nos daremos cuenta de la verdadera esencia del conflicto y del objetivo de aquellos que pretenden sacar beneficio, como siempre, del mismo.

La burguesía no es ingenua, constantemente aprende de sus errores. Ha aprendido que bombardear e invadir un país con sus macabros intereses al descubierto genera reacción hasta en su propio suelo. Por ello ahora utiliza técnicas mas sofisticadas para conseguir sus objetivos. Maquillar el Imperialismo, vestirlo de rosa, es la última de sus tácticas. Durante la Guerra Fría, las acciones militares internacionales de EE.UU. se justificaban con la bandera de la lucha contra el comunismo. Hoy el peligro del ‘comunismo’, o mejor dicho, el social-imperialismo soviético ha desaparecido. Entonces es cuando nace el imperialismo rosa, los bombardeos humanitarios y la lucha contra el terrorismo.

El imperialismo rosa o imperialismo socialdemócrata se basa en maquillar el imperialismo convencional bajo la bandera de luchas humanitarias: la liberación de la mujer, la lucha contra regímenes “dictatoriales” y un sinfín de excusas más. El Día de la Mujer de 2004, un año después de la invasión de Irak, Bush dijo que las mujeres iraquíes ya podían disfrutar de la libertad.

En un bando del conflicto encontramos a la burguesía nacional que lucha por sus propios intereses, enemiga del imperialismo occidental y representada principalmente por Irán, Siria, las milicias de Irak (principalmente los chiítas) y Hezbolá. Enfrentados a estos principalmente y por otra parte están los Estados Unidos y sus aliados o burguesía compradora, vendida a los intereses del imperialismo y títeres, tanto los europeos como los regionales involucrados directamente en el conflicto: los Estados árabes del Golfo, Israel y Turquía, entre otros. El conflicto desatado por el ISIS tiene como principales enemigos a los chiítas, mayoría en el norte de Siria e Irak (regiones de principal actividad del ISIS), y otras formaciones no sunitas, además de diversos grupos que luchan por la liberación nacional tales como los kurdos. El Estado Islámico es una herramienta, un títere, de los imperialistas y enemigos de Irán que pretenden parar su avance materializado en el desarrollo de armas nucleares, principal elemento que causa el temor del imperialismo. ¿Quién sale beneficiado de que el Estado Islámico controle las regiones petrolíferas de Irak? ¿Tal vez sea Israel, que compra el petróleo a un precio de amigos? A nadie sorprendería el hecho de que el Estado Islámico esté siendo financiado y armado por Arabia Saudí, entre otros, a través de terceros. El Estado Islámico ha sido utilizado durante mucho tiempo por los imperialistas para desestabilizar, a través de los conflictos en la región, a los Estados hostiles que no venden sus intereses al imperialismo, a los Estados de burguesía nacional (Irán, Siria…) que se conforman con sacar tajada de su opresión sobre el proletariado de su propio Estado.

Ante tales acontecimientos, Reino Unido, entre otros, ha apoyado la iniciativa estadounidense de combatir y destruir al ISIS, ¡y qué menos podíamos esperar de aquellos héroes que siempre están dispuestos a salvar a la humanidad del genocidio y la barbarie que ellos no cometen! Realmente, esta propuesta de combatir al ISIS no es más que una excusa para intervenir y tener presencia militar en el conflicto, lo que les permitiría contribuir a la desestabilización de sus enemigos y controlar la región a través de sus aliados, de la burguesía compradora. Esto podría recordarnos a las alianzas de la burguesía imperialista de diferentes Estados occidentales con intereses comunes en otros conflictos pasados tales como la Guerra de Irak. Estos Estados han inducido dentro de sus países una situación de alarma generalizada que pretende ampararse en la barbarie de los hechos cometidos por el Estado Islámico como las ejecuciones de periodistas norteamericanos y estadounidenses, y que permitiría justificar y entender su intervención en el conflicto con ‘intenciones humanitarias’. Al fin y al cabo, esa es la intención de la guerra mediática y de su propaganda imperialista: conseguir que las masas comprendan la brutalidad del EI y utilizarlo como hecho justificador de las intervenciones imperialistas en territorio ajeno, territorio inmerso en el desarrollo del conflicto, para imponer sus intereses al gobierno títere de turno a través de la burguesía compradora del país.

La propaganda con la que se nos bombardea diariamente respecto a este conflicto desemboca en una profunda desinformación y en una concepción por parte de las masas totalmente eurocentrista e islamófoba, debido al carácter religioso con el que se vincula la esencia del problema.

Es necesario comprender el carácter real de la lucha reaccionaria emprendida y desarrollada por el ISIS. El Estado Islámico lucha contra EEUU pero su objetivo no es la liberación nacional ni una lucha desde una posición revolucionaria y antiimperialista, sino una lucha destinada a imponer unas condiciones de mayor explotación y masacre al proletariado, además de reforzar la ley islámica para afianzar el patriarcado y la opresión sobre las mujeres.

21M, o la mecha espontaneísta que se agotará sin estallar

«La historia se repite dos veces: primero como tragedia, y después, como farsa.»

Karl Marx.

cropped-marchasdignidad-21m-portadafb

El título y la cita que encabezan este artículo expresan, a nuestro juicio, bastante bien lo que ocurrió aquel día. Con la ilusoria intensidad del 22M en el recuerdo, varios miles de manifestantes acudieron a un intento de repetir lo sucedido aquella tarde del año anterior. Un momento, el 22M del 2014, que quizá tendríamos que considerar como punto álgido y comienzo del ocaso de un débil movimiento que tomó como símbolo identitario los acontecimientos del 15M y que hoy agoniza, reintegrándose en el orden del Estado burgués bajo las siglas del servilista partido de Pablo Iglesias, Podemos. Organización neonata dentro del parlamentarismo burgués y bastión del populismo de izquierda, que recientemente organizó y protagonizó las Marchas del Cambio, y que, aprovechando la crisis del ala derecha del MCE, ha desgarrado en dos a IU, fagocitando de paso a las envejecidas estructuras del PCE, con el abierto beneplácito y bajo los planes del oportunista Alberto Garzón.

Sin la convocatoria de los grandes sindicatos laborales como guardia y acicate de masas de esta farsa (en el sentido de la famosa frase de Marx antes citada), varias columnas a lo largo del Estado Español se desplazaron al caldero político central madrileño, repitiendo solemnemente su marcha hacia Colón. Pero este año con un número claramente menor de manifestantes, mucho más debilitado, sin llegar a abarrotar las calles como en el año pasado.

El ocaso de lo espontáneo

Tras la llegada de los manifestantes a Colón, se produjo la ya (tristemente) clásica sucesión de discursos de las diversas organizaciones en el stand principal de la manifestación. Desde allí, las organizaciones lanzaban mensajes preñados de falso triunfalismo y de la clásica retórica reformista, que, salvo alguna excepción (y de efecto nulo), eludían quién era el auténtico criminal que soterradamente les movilizaba a manifestarse. Ese criminal, cuyo nombre es casi tabú, es el Capital (bajo la forma de sus guardianes, la burguesía de todo pelaje, y principalmente la imperialista) en alianza con el Estado burgués que, violencia mediante, se afana en protegerlo y en conservar la continuidad de su circulación y reproducción bajo la esclavitud asalariada.

Entre los manifestantes se encontraban tanto miembros de las diversas siglas que plagan el Estado Español (tanto dentro del movimiento reformista como de nuestro movimiento) así como sectores de masas pertenecientes a colectivos antifascistas. Estas últimas, que pueblan nuestros barrios y bullen por revolucionarizarse (1), protagonizaron al anochecer los que fueron los instantes más tensos de la misma.

Alrededor de unos 17 manifestantes fueron detenidos en el violento y desesperante correcalles nocturno contra la policía (emboscada en todos los rincones y calles aledañas a las diversas inervaciones de la manifestación, habiendo prácticamente más policías que manifestantes) por el laberinto urbano, mostrando las limitaciones de esta clase de tentativas, y la más que probable frustración por el fracaso de los compañeros, tanto de los encarcelados como de los que están fuera (con los que nos solidarizamos desde el primer momento). Al igual que en el «Rodea el Congreso» del 25S de 2013 y sus repeticiones farsantes, al igual que el 22M, y al igual que en las manifestaciones en solidaridad con los presos del 21M y los que fueron encarcelados en la Operación Pandora, sufrieron la intensa opresión policial de la que suelen hacer gala. Sin contar además con un Estado en posición de alerta terrorista permanente (por el yihadismo y el movimiento anarquista) que los persigue y que no teme en mostrar las armas para amedrentar al más pintado.

¿Nos quedamos en la inacción? ¿Qué hacemos?

Sin embargo, los comunistas del Estado español hoy se preguntan, ¿si no podemos derribar al sistema que nos oprime con las formas de lucha existentes, qué tenemos que hacer? Pero esta pregunta no es simple contestarla.

Hoy podemos ver con claridad, aunque algunos estén obstinados a no reconocerlo, como un marco limitado de luchas parciales y espontáneas no es suficiente como política de emancipación. «Curiosamente», la burguesía y sus fuerzas del Estado siempre se encuentran AHÍ, aplastando sin miramientos a los oprimidos, al cuerpo social que parasitan. Aunque (de un modo muy loable) los sectores más avanzados del movimiento obrero espontáneo han llegado a superar los marcos de la legalidad burguesa en diversas ocasiones (la PAH y sus escraches, los movimientos antifascistas…), no lo han hecho con la suficiente consistencia, con la independencia política del proletariado necesaria, que sólo es capaz de brindarla el Partido Leninista de Nuevo Tipo.

La clase proletaria se encuentra en un momento histórico en el que es crucial una acción política de nuevo tipo y consciente, que rompa con las dinámicas de la lucha sindical, ya sea reformista o «de clase y combativa». Una práctica que no esté intensamente constreñida por el orden legal burgués y que eleve sistemáticamente a las masas hacia una posición de vanguardia comunista. Hoy es necesario reconstituir al sujeto revolucionario, al proletariado como clase en forma de PC, para poder abrir una nueva ofensiva contra el capital. Pero una práctica revolucionaria exige conocer, pues uno implica a su otro, teniendo siempre a la práctica como momento principal. Y a su vez, conocer implica el estudio, crítica y creación de la teoría revolucionaria, para abrir una nueva posibilidad de ejecución de una praxis comunista renovada. Pues la teoría debe basarse en el principio del «análisis concreto de la situación concreta» en el que tanto insistió Lenin. Y desde aquí, invitamos a todos a organizarse por el estudio y puesta en práctica de la teoría revolucionaria, creando espacios de debate, en los que tratar los temas concretos que planteen los diversos grupos de vanguardia teórica y teórico-práctica, y así conseguir forjar una teoría realmente eficaz para la realidad material en la que nos encontramos.

¡Por la reconstitucion del comunismo y del PC!

Notas:

(1) Muy notorio, aunque insuficiente, resulta el reciente paso dado por las masas estudiantiles de colectivos antifascistas en la creación en Madrid del «Concejo Estudiantil Independiente». Un movimiento estudiantil independiente del Sindicato de Estudiantes, que rompe con la lógica de los «bloques críticos», y que se muestra atrevido en su enfrentamiento con el reformismo patrio y en su propuesta de un «sindicalismo combativo», pero que, como traba, termina caminando sobre planteamientos similares.

REPRESIÓN: nuestra arma, la organización.

El pasado 26 de Marzo, se aprobó en el Congreso y gracias a la mayoría absoluta del Partido Popular la Ley de Seguridad Ciudadana, conocida popularmente como “Ley Mordaza”, además de la reforma del Código Penal, relativa al “Pacto Antiterrorista”, que entrarán en vigor el próximo 1 de julio. Cabe dejar de manifiesto que tanto el resto de fuerzas políticas del Parlamento burgués como la Unión Europea se han opuesto a ambas medidas.

Algunos sectores populares y organizacionesdel Movimiento Comunista del Estado español aprovechan ahora, en virtud de estas nuevas medidas de represión sobre los trabajadores no solo nacionales, sino también sobre los extranjeros (se aprueban las devoluciones en caliente, por ejemplo), para hablar del carácter fascista del Estado español, o de procesos de “fascistización”.

¿Es el Estado español un Estado fascista? ¿Es el Estado español una democracia burguesa? En estos momentos es cuando los comunistas debemos recordar las palabras de Lenin cuando nos hablaba del Estado:

“El Estado es producto y manifestación del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase. El Estado surge en el sitio, en el momento y en el grado en que las contradicciones de clase no pueden, objetivamente, conciliarse.Y viceversa: la existencia del Estado demuestra que las contradicciones de clase son irreconciliables.” [1]

El fascismo y la democracia son dos caras de la misma moneda: el Estado burgués monopolista. Esta moneda no se mantiene sobre su canto indefinidamente, ajena a las turbulencias que seproducen en el plano de la sociedad y la lucha de clases, sino que, en función de las necesidades de la burguesía monopolista, dueña del aparato estatal, cae hacia uno u otro lado. Pero mientras cae, roto el equilibrio, el Estado adopta formas intermedias, y, antes de que caiga, puede que ya haya sido empujada hacia su otra cara. Esto no representa más que la relación dialéctica que supone el Estado y que nos empuja a la asunción de nuevas formas, tanto de fascismo como de democracia, como formas más complejas y también más sutiles de dominación.

¿Es correcta la definición de fascismo que hace G. Dimitrov? Recordemos sus palabras:

“El fascismo es la dictadura terrorista abierta de los elementos más reaccionarios, más chovinistas y más imperialistas del capital financiero.” [2]

Esta definición es a algunas organizaciones y sectores lo que cualquier libro sagrado para sus fieles. Ha sido, y sigue siendo, el argumento de autoridad en el que muchos se basan para tildar al Estado español de fascista, creyendo que un fenómeno tan complejo como el carácter del Estado puede limitarse a una tan simple definición que nos empuja a pensar en que todo es, o será, fascismo, en tanto que la fase imperialista del capitalismo convierte a los Estados imperialistas en dictaduras terroristas abiertas, si bien no contra su propia clase obrera, sí contra el proletariado tercermundista.

¿Nos empuja la propia dinámica del capitalismo al fascismo? ¿Empuja la propia dinámica del capitalismo a abolir las contradicciones del Estado y la pugna entre su aspecto principal – aspecto secundario? No parece muy marxista plantearse estas proposiciones por las cuales el Estado dejaría de ser una relación dialéctica.

Aprovecharemos en este punto para seguir recordando palabras, en este caso, de Rosa Luxemburgo:

“Hoy es ya lugar común la opinión de que el Estado actual es un Estado de clase. En nuestra opinión, esta proposición, como todo lo relativo a la sociedad capitalista, no debe entenderse de una manera rígida, absoluta, sino dinámica, dialéctica […]. El Estado actual es, ante todo, una organización de la clase dominante, y si ejerce diversas funciones de interés general en beneficio del desarrollo social es únicamente en la medida en que dicho desarrollo coincide en general con los intereses de la clase dominante. La legislación laboral, por ejemplo, se promulga tanto en beneficio inmediato de la clase capitalista como de la sociedad en general. Pero esta armonía solamente dura hasta un cierto momento del desarrollo capitalista.” [3]

Lo que nos dice la camarada Rosa en este pasaje es, simplificadamente, que el Estado de la burguesía da y quita a la sociedad en general en función de sus necesidades. El Estado nos puede privar de nuestra más íntima libertad, en forma de fascismo, si así lo necesitara y deseara, igual que nos puede dar (o ceder ante cierto movimiento social) unas cotas de libertad y seguridad nada desdeñables, como ha supuesto el Pacto K/T (capital/trabajo), también conocido como Estado de Bienestar.

Lejos de sentar cátedra respecto a lo anteriormente comentado, el quid de la cuestión a la que queremos referirnos es a que toda libertad y toda seguridad es ficticia, al menos, en lo que respecta a las tareas de los revolucionarios, aquellos que hemos comprendido, gracias a la doctrina marxista, la causa de toda la pléyade de conflictos que nos rodean.

Así pues, queremos decir que el Estado es, según la concepción de Marx, la cual compartimos, un instrumento de opresión de una clase sobre otra, por lo que se presente como se presente, fascismo o democracia, va a ser implacable contra aquellos que le plantemos cara. No queremos decir aquí que estudiar el carácter concreto del Estado sea una tarea que podamos eludir, todo lo contrario, pero no es el objeto de este texto.

En los últimos tiempos, recientemente, hemos podido ver redadas en las redes sociales, en las que por motivos nimios, usuarios de toda índole de Twitter, por ejemplo, han tenido que vérselas ante el aparato de represión estatal. También hemos sido testigos de montajes policiales, tal vez el ejemplo más paradigmático sea el del joven Alfon. Para más inri, se aprueba la Ley de Seguridad Ciudadana y se reforma el Código Penal, anteriormente comentado. A efectos prácticos, la Ley de Seguridad Ciudadana supone multas de entre 100 y 600€ por acciones como grabar a la policía, reunirse en espacios públicos, faltar el respeto a la policía, ocupar entidades bancarias u otros inmuebles, retirar vallados u objetos dispuestos por los cuerpos de seguridad, hasta la venta ambulante (top manta) y beber enla calle; multas de entre 601 a 30000€ por manifestarse frente a la sede del Congreso, Senado o parlamentos autonómicos, quemar contenedores, ¡impedir un desahucio!, desobedecer o resistirse a la autoridad, negarse a disolver reuniones o manifestaciones, negarse a identificarse, intrusiones en infraestructuras de servicios públicos, usar no autorizadamente datos e imágenes de los agentes de fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, etc.; y con multas de entre 30001 a 600000€ por reunirse o manifestarse en infraestructuras de servicios básicos o la celebración de espectáculos o actividades recreativas en contra de la prohibición ordenada por la autoridad correspondiente. Además, se legalizan las devoluciones en caliente contra toda legislación internacional en la frontera con Marruecos, y la identificación de personas por parte de los cuerpos de seguridad del Estado se vuelve más arbitraria.

Si por todas estas acciones podríamos ser multados con estas cuantiosas sanciones económicas, ¿Cómo reaccionaría el Estado ante aquellos que queremos destruir lo viejo para construir lo nuevo, aquellos que apostamos por una nueva sociedad de forma consecuente y seria? ¿Podríamos, si fuéramos serios, si tuviéramos unos objetivos concienzudamente revolucionarios, exponernos abiertamente como militantes comunistas, comprometiéndonos a nosotros mismos y a nuestra organización? ¿Podríamos, alegremente, inscribirnos como partido político en el Ministerio del Interior? Esta confianza en el legalismo es deleznable, absurda y propia de reformistas, aunque también propia de quienes no han estudiado (o comprendido) a Lenin y sus tesis sobre la organización de los revolucionarios (presentes en el ¿Qué hacer?, en Carta a un camarada sobre nuestras tareas de organización, en Un paso adelante, dos pasas atrás, etc.).

A propósito de esta cuestión, es inequívocamente necesario remitirnos al propio Lenin:

“Han cambiado las formas de desarrollo que conducen a la revolución, pero las viejas tareas de la revolución siguen en pie. De ahí las conclusiones; las formas de la organización deben cambiar, las “células” tienen que adoptar formas flexibles, de tal modo que su ampliación no se produzca a menudo a expensas de las mismas células, sino de su “periferia” legal, etc.”. [4]

“Pero este cambio de formas de la organización clandestina no tiene nada que ver con la fórmula de “acomodarla” al movimiento legal. ¡Es algo completamente distinto! Las organizaciones legales son los puntos de apoyo que permiten llevar a las masas las ideas de las células clandestinas. Quiere decir que la forma de la influencia la modificamos al objeto de que la influencia anterior marche en el sentido de la orientación clandestina.” [4]

“Por la forma de las organizaciones, lo clandestino “se acomoda” a lo legal. Por el contenido del trabajo de nuestro Partido, la labor legal “se acomoda” a las ideas clandestinas.” [4]

“El Partido socialdemócrata es clandestino “en su conjunto”, en cada una de sus células, y –lo que es más sustancial- por todo el contenido de su trabajo, que propugna y prepara la revolución. Por esto, el trabajo más abierto de la más abierta de sus células no puede ser tenido en cuenta como “trabajo abierto del partido”. [4]

Lo que hay que remarcar, llegados a este punto, es que frente a la represión estatal, frente a la bota de la burguesía, “el proletariado no dispone, en su lucha por el Poder, de más arma que la organización”. Cuidemos de nuestros actos, de nuestras palabras, de nuestros datos, aprendamos a combinar el trabajo clandestino con el trabajo legal, aprendamos a despojarnos de todo resquicio de vida burguesa para aprender a vivir como revolucionarios profesionales.

En los tiempos que corren hoy día, nunca será suficiente insistir en esta cuestión, hemos de desechar la idea de que los Javier Parra lo comprendan, pero una correcta labor revolucionaria nos llevará a donde los Javier Parra no nos han llevado en 10 años, ni en 30, ni en toda la historia del PCE, ni donde nos llevarán los Carmelo Suarez mendigando votos.

¡Trabajemos por la reconstitución del Partido Comunista de Nuevo Tipo!

_____

[1] Lenin, V.I. El Estado y la Revolución
[2] Dimitrov, G. 13º Pleno del ECCI en 1933
[3] Luxemburgo, Rosa. Reforma o Revolución
[4] Lenin, V.I. Qué hacer

Deberes para un 14 de abril

En el ambiente de la política (burguesa y no solo burguesa) de los últimos tiempos se huelen aires de cambio, aires de nuevo. Nuevas palabras, nuevos símbolos, nuevas formas de comunicación, nuevas vías de comunicación… estamos ante una renovación. ¿Pero qué tipo de renovación?

Pasado, presente y futuro.

Hablar de lo nuevo es siempre algo mucho más sencillo que hablar de lo viejo. Lo nuevo puede ser o no ser, puede triunfar o fracasar, puede… aún puede… porque no ha demostrado aún lo que puede o no realmente. Es como la paradoja de Schrödinger, la del gato, uno no sabe si el gato está vivo o muerto hasta que abre la caja. Sobre el futuro uno no sabe lo que va a pasar hasta que lo hace… bueno, ¿seguro que no puede?

Pantallazo-59

¡No! Sí que se puede predecir en parte el futuro, porque el futuro no es algo diferente del presente y el pasado. Porque el futuro no se puede entender sin el presente y el pasado. Algunos camaradas intentan evitar este problema, intentan olvidar que hemos cometido errores, intentan evitar estudiar esos errores para buscarle solución. Piensan «lo pasado, pasado está» y así pretenden olvidar el pasado. Es duro tener que admitir, estudiar y buscar solución a los fallos que hemos cometido. Es incluso más duro hacerlo de los fallos que han cometido otros, ¡otros que puede que aún hoy reivindiquen lo que a todas luces es un fallo! Es duro, sí, pero es el único camino.

Quien ignora su pasado, se condena no solo a repetir los mismos errores, sino a cometerlos de mayor gravedad. Quienes cometieron errores en el pasado ya habían aprendido de los errores de otros. Si nosotros ignoramos el pasado totalmente, cometeremos todos los errores posibles. ¿Por qué pasar por eso? La ideología burguesa está en todas partes, el fetichismo de la mercancía, una sociedad consumista que encuentra placer en gastar el dinero que no tiene en cosas que no necesita… ¡compre usted esta ideología novedosa! ¡ideología que no tiene ideología! ¡olvídese de viejas y complicadas luchas de clases, con la ciudadanía 4.0 todo es más sencillo!

Nuestros muertos

El que simplemente aprecia todo lo pasado sin juicio alguno, igual que el que pretende mirar a otro lado, está condenado a caer una y otra vez en el mismo lodazal. El pasado no es una cosa a la que rendirle culto sin más, es mucho más que eso. No podemos caer en simplismos: todo fue bueno o todo fue malo. La experiencia de la II República y la táctica de los Frentes Populares es un legado histórico que debemos tratar como es debido, del que debemos aprender tanto lo que debemos hacer como lo que no debemos. Pero la II República y su caída no solo nos deja una experiencia histórica de lucha que finalmente sucumbió al fascismo, también nos deja un pueblo masacrado.

Robert_Capa_020

Para quienes su horizonte de trabajo político revolucionario no llega más allá de una balda de libros, la lucha contra el fascismo no es más que un evento histórico como otro cualquiera, que se puede leer en unos cuantos textos y sobre el que frívolamente se puede hablar. Para quienes pretendemos organizar una revolución, la lucha contra el fascismo aún resuena en nuestro trabajo diario. Aún hay muertos en las cunetas, el sentimiento republicano es algo que sigue en gran parte de las masas y que bajo ningún concepto vamos a permitir que sea la burguesía la que se lo apropie. Si aún somos antifascistas es porque el fascismo aún está muy profundamente marcado en nuestra memoria, si somos antifascistas es porque aquellos que lucharon por la II República, con sus errores, no dejan de ser nuestros muertos, no dejan de ser los muertos de nuestra clase.

No podemos permitir que la burguesía (o sus agentes revisionistas, como IU/PCE) borren la memoria de lucha. Porque de esa memoria junto a nuestro juicio y trabajo nace el futuro. Ni podemos ni queremos olvidar el pasado, porque no solo buscamos igualar las hazañas de los que dieron su vida por una causa justa, queremos ir más allá.

Y decimos que borran la memoria en la medida en que su lucha hoy no representa el espiritu de los que murieron combatiendo al fascismo. Es una falta de respeto enorme, que un proyecto como el que hoy representa IU/PCE, reivindique a los republicanos. Porque reivindicarlos no es solo sacar la bandera republicana en las manifestaciones u hacer actos el dia 14 de abril, hay que continuar su lucha, superando sus errores y limitaciones, cosa que su proyecto no hace.

Nuetra responsabilidad hoy es algo más que celebrar éxitos pasados que terminaron fracasando. Nuestra responsabilidad es triunfar y no volver a fracasar.

Sabemos y queremos: solo se puede ganar.

¿Revolución en Novorossia? Entrevista a @NovorossiaInfo

Reproducimos aquí la entrevista que hemos hecho al camarada que administra la cuenta Новороссия (@NovorossiaInfo), dedicada a informar sobre Novorossia y la guerra civil en Ucrania.

Con esta entrevista podemos dar un primer paso a investigar la realidad de un conflicto relativamente cercano y que recientemente ha supuesto problemas legales a los compañeros que valientemente decidieron arriesgar su vida luchando contra el fascismo. 


P. – FRML
R. – @NovorossiaInfo

P. ¿Cuál es la base del conflicto ucraniano? ¿sobre qué contradicciones se asienta y cuál es la causa del estallido?

R. Podríamos hablar de que las bases de este conflicto se sostienen sobre el pasado ruso y posteriormente soviético de Ucrania. Tardaríamos horas en comentar vanamente las numerosas diferencias y contradicciones que existen entre la mitad oriental y occidental del país, la dualidad lingüística, cultural y política es evidente.
Respecto al detonante, indudablemente fue el Maidan, en principio un movimiento ciudadano que protestaba contra la clara corrupción generalizada existente en el gobierno de Víktor Yanukóvich y vista con buenos ojos en todo el país, pero que acabó degenerando en una lucha callejera y sangrienta entre la extrema derecha ucraniana y los antidisturbios «Berkut». En realidad el trasfondo de todo esto no fue otra cosa que una confrontación entre la burguesía tradicional «prorrusa» que hasta ahora había regido el país y la «proeuropea» que apoyada fervientemente por la UE, acabó victoriosa. Este hecho provocó la intervención rusa en Crimea, y la división del país.

P. En sus inicios se temía por la posibilidad de una escalada del conflicto a nivel abiertamente internacional. ¿Lo consideras una posibilidad?

R. Hubo muchísima tensión al inicio, sobretodo durante el referéndum separatista en Crimea y su posterior anexión a Rusia.

Hoy en día considero poco probable que se produzca una escalada en el conflicto, veremos…

P. Hay “comunistas”, entre otros sujetos influenciados por el folclore prosoviético, que ven en Rusia un baluarte contra el imperialismo occidental, lo que les lleva a defender a ultranza al Estado ruso y a su dirigente Vladimir Putin sin ápice alguno de visión crítica, y mucho menos científica. ¿Es Rusia una potencia imperialista más que defiende sus intereses económicos y geoestratégicos en Ucrania, o es solidaria con los llamados“rebeldes”?

R. Como tú has dicho, Rusia es una potencia imperialista y defiende sus intereses, que en este conflicto chocan en parte con los de la potencia imperialista clásica y dominante, EEUU. El «comunista» que apoye a la oligarquía rusa es un ciego y un necio, pues esta ya ha demostrado en varias ocasiones que no tiene ningún interés en la autodeterminación de Novorossia, persigue una Ucrania unida, pero fiel a sus intereses.

P. En general, ¿cuál es el papel de los bloques imperialistas en la guerra de Ucrania?

R. Europa y EEUU mandan armas, vehículos, munición y asesores para entrenar al ejército ucraniano.
Rusia manda alimentos y medicinas, además de permitir el paso de voluntarios a la zona de guerra.

P. ¿Desde una óptica revolucionaria, cabe apoyar estratégicamente a Rusia?

R. No, no lo creo. Por razones obvias.

P. Brevemente, ¿cuál ha sido el desarrollo de los acontecimientos y cómo se han configurado, a nivel de composición, los bandos beligerantes? ¿Es correcta la dicotomía empleada por algunos sectores críticos con la prensa burguesa de “fascismo – antifascismo” para referirnos a este conflicto?

R. La guerra empezó hace un año, cuando el ejército ucraniano se reorganizó y decidió barrer con las repúblicas de Donetsk y Lugansk, que para entonces ya contaban con relativa organización y una gran cantidad de efectivos y equipamiento suministrados por soldados que habían dejado de ser leales al gobierno. Las acciones militares por parte de Kiev se vieron en parte frenadas por los vecinos que salían a bloquear calles y carreteras, para evitar su avance, cosa que desde luego minó la moral de muchos soldados.

En el verano de 2014 vimos como ambas repúblicas estuvieron a punto de colapsar, la batalla de IIovaisk fue determinante, apartir de ahí vimos un rápido declive de la moral y la capacidad de la máquina de guerra ucraniana, que en pocos meses pasó de estar a días de entrar en Donetsk y Lugansk a verse sitiada en Mariupol. Hoy por hoy los frentes se mantienen «fríos» por los acuerdos de Minsk, pero se siguen produciendo combates.

La gente tiende a referirse a todo esto como una guerra de «fascistas contra antifascistas»; es una idea errónea, es mucho más complicado que eso.

P. ¿Cuáles son las aspiraciones de las milicias?

R. Hay mucha heterogeneidad en este asunto. Con los gobiernos de la RPD y la RPL no hay duda, harán lo que quiera que la oligarquía rusa desee. Pero como ya he dicho antes la realidad del conflicto es más compleja, muchísimos comandantes quieren la autodeterminación total de Novorossia, desde Odessa a Donetsk, otros quieren liberar todo el país bajo la premisa «nuestros abuelos no se detuvieron en las fronteras», otros desean la anexión con Rusia, y otros se conformarían con poco más de lo que ya controlan.

P. ¿Y el papel del PCU?

R. El PCU ha sido barrido de la escena política ucraniana, sus sedes han ardido y muchos de sus dirigentes han desaparecido, están muertos o han sido imputados por «atentar contra la integridad territorial del país».

P. ¿Y el rumbo de la guerra tras los recientes acuerdos de Minsk?

R. Los acuerdos de Minsk son un insulto a la realidad y a los que están peleando por la autodeterminación, un engaño que está usando el ejército para rearmarse con las armas que les está vendiendo EEUU. Como ya ocurrió antes la tregua no durará.

P. Volviendo un poco atrás, en los acuerdos de Minsk, se ve la foto de Merkel y Putin, como los dos representantes de los dos bandos, ¿tanta influencia tiene Putin sobre el Este?

R. Esta es una buena pregunta, el propio Putin ha dicho que ÉL no tiene poder sobre la RPD y la RPL, que ÉL tan solo puede sugerirles cosas hasta cierto punto y mediar. También les ha dicho que tienen que negociar con los líderes de Donetsk y Lugansk directamente si de verdad quieren llegar a algo.

P. Y por otro lado, ¿todo el acervo de ideologías que conviven en el mismo bando, a medio – largo plazo, en un contexto de camino a la estabilidad, a que podría llevar?

R. La parte políticamente definida de la milicia es una minoría, las confrontaciones entre nacionalistas rusos y comunistas podrían llegar a producirse, ambos están en una fase de acumulación de fuerzas, pero en ese pulso tienen las de ganar Zajarchenko y Plotnitski.

P. ¿Y qué signo político tienen?

R. Zajachenko y Plotnitski son favorables a Rusia, hasta tal punto de no romper una tregua insostenible por petición rusa.

P. ¿Qué juicio te merecen los brigadistas?

R. Los brigadistas hacen una gran labor humanitaria y se juegan la vida para mantener a salvo al pueblo de Donbass, son un ejemplo enorme de solidaridad y merecen el mayor de los respetos.

P. Como conclusión…

R. En este conflicto pienso que tenemos que estar de parte de Novorossia, y defender su derecho a la autodeterminación, sin embargo, no podemos desentendernos del papel que juega Rusia en esta guerra y lanzarnos a apoyar sus intereses porque chocan con los de EEUU. Hay quien usa este argumento para adoptar una postura de ambigüedad y no posicionarse, yo pienso que eso es un error, no podemos dar la espalda a un pueblo que está siendo masacrado y lucha por su independencia.

Encantado de haberos ayudado con la entrevista, animo a todo el mundo a seguir informándose en  la medida de lo posible sobre esta guerra, ¡me alegra haber ayudado a que os quedéis con algunas nociones básicas! ¡Salud y suerte!