La dictadura del proletariado y el PCE

* Este texto pertenece a un folleto repartido por algunos camaradas del FRML durante la Fiesta del PCE de este año.

Es un fenómeno común en el degenerado Movimiento Comunista actual, el creer que el socialismo científico ha salido puramente de la cabeza de Marx, Engels, Lenin o cualquier otro autor de relevancia. Se olvida habitualmente que el socialismo científico no es una teoría nacida en la inteligencia sino reflejo en la inteligencia de la realidad material y concatenación del desarrollo intelectual anterior. Marx aclaró este punto en su día, dejando claro qué había aportado él:

Por lo que a mí se refiere, no me cabe el mérito de haber descubierto la existencia de las clases en la sociedad moderna ni la lucha entre ellas. Mucho antes que yo, algunos historiadores burgueses habían expuesto ya el desarrollo histórico de esta lucha de clases y algunos economistas burgueses la anatomía económica de éstas. Lo que yo he aportado de nuevo ha sido demostrar: 1) que la existencia de las clases sólo va unida a determinadas fases históricas de desarrollo de la producción; 2) que la lucha de clases conduce, necesariamente, a la dictadura del proletariado; 3) que esta misma dictadura no es de por sí más que el tránsito hacia la abolición de todas las clases y hacia una sociedad sin clases.

Queda aclarado que Marx no descubrió la lucha de clases, y con ello también se saca que la admisión de la lucha de clases no es algo perteneciente únicamente al campo de la Revolución. La burguesía puede reconocer la lucha de clases, famosa es la cita de Warren Buffet al respecto. Si hoy en día se evita hablar de lucha de clases es porque el socialismo científico, al asimilar la realidad de la lucha de clases, esta tomó un carácter revolucionario. Hablar de lucha de clases ya no significaba describir la realidad de las clases, o las luchas económicas dentro del marco del sistema capitalista, sino hablar del proyecto del proletariado revolucionario para la superación del capitalismo, las clases y de por lo tanto la lucha de clases misma.

Pero el PCE tiene otros planes a la hora de tratar la lucha de clases, su reconocimiento de la realidad de la lucha de clases no se ve ligada al reconocimiento del único desarrollo revolucionario posible de tal lucha. Para el PCE la dictadura del proletariado no es admisible a día de hoy, lo que supone la negación no solo de un concepto marxista (que algunos consideran “leninista”) sino la negación del alma misma del marxismo.

Merece la pena confrontar a la luz del socialismo científico la postura de Marx, Engels, Lenin, Stalin, Mao… con la que hoy toma gran parte del PCE (y UJCE) sin detenerse a reflexionar sobre su significado.

El Estado no es neutral

En la Guía Programática, documento aprobado en el último Congreso del PCE, se dice lo siguiente respecto a la cuestión del Estado:

Por un estado federal, participativo, solidario y republicano donde se reconozca explícitamente la diversidad nacional y se asiente en la libre unión de sus pueblos, que ensanche la democracia y regularice la participación popular.

Aquí se ignora por completo la esencia de clase de todo Estado, por el contrario se pone mucho más peso en la forma de este Estado que no sabemos aún a qué clase pertenece. Se habla de “ensanche” de “la democracia”, pero tampoco se menciona para qué clase es esa democracia. También se habla de la “regularización de la participación popular”, ¿pero de qué forma va a participar? ¿votando? ¿defendiendo con el fusil los logros de su lucha tenaz?

Por otra parte, la regularización supone que ya existe la participación de las amplias masas en las decisiones políticas. Esto es cierto, cada 4 años renovamos a los representantes de la burguesía, por lo menos ahora podemos decidir quién nos va a mentir y traicionar para cumplir con los que realmente representa. Aparentemente para el PCE tiene mayor importancia perfeccionar la máquina estatal burguesa que romperla. La dictadura del proletariado no tiene lugar dentro de esta concepción burguesa del Estado y la lucha de clases.

Ya que hace tiempo que el PCE rechazó el “leninismo”, o cuanto menos lo que quedaba de las lecciones de Lenin ahí dentro, insistiremos en recordar la obra de Marx y Engels respecto al estudio de la problemática del Estado.

En su Crítica al programa de Gotha, Marx critica el programa del Partido Obrero Alemán (este Marx era un izquierdista que solo quería desunir a “la izquierda”, está claro), y allí concluye que:

Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista media el período de la transformación revolucionaria de la primera en la segunda. A este período corresponde también un período político de transición, cuyo Estado no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado.

Es decir, que el Estado es principalmente la dictadura revolucionaria del proletariado, esa es su esencia en el período entre el capitalismo y la desaparición definitiva de las clases sociales.

¿Por qué por su parte el PCE prefiere recordar en su lugar que podemos cambiar el Estado burgués actual por otro (que no sabemos si es burgués, proletario u otra cosa, porque se les “olvida” mencionar la cuestión de clase) federal, con un sistema electoral mejor, prescindiendo de la monarquía, etc…?

Prosiguiendo con Engels merece la pena hacer una breve parada en su obra El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, en la que declara lo siguiente:

[…] el Estado antiguo era, ante todo, el Estado de los esclavistas para tener sometidos a los esclavos; el Estado feudal era el órgano de que se valía la nobleza para tener sujetos a los campesinos siervos, y el moderno Estado representativo es el instrumento de que se sirve el capital para explotar el trabajo asalariado. Sin embargo, por excepción, hay períodos en que las clases en lucha están tan equilibradas, que el poder del Estado, como mediador aparente, adquiere cierta independencia momentánea respecto a una y otra.

Engels, al contrario que el PCE, considera que el Estado es una herramienta para la represión de una clase hacia otra, concretamente de la burguesía hacia el proletariado y el resto de clases populares. Además hemos incluido la cita entera, en la que comenta una excepción que se dio en el caso de las monarquías absolutas, en las que en algunos momentos la nobleza y la ascendente burguesía competían por el Poder.

Lo citamos precisamente para destacar que el paso del Estado burgués a la dictadura del proletariado no puede ser la toma del Estado burgués y la puesta en funcionamiento de este para nuestros fines. Sino que se debe destruir el Estado burgués y edificar el Estado-comuna proletario, construcción de la cual las experiencias soviética y china deben darnos lecciones para su perfeccionamiento.

Sobre ello Marx hablaba así en una carta a Ludwig Kugelmann:

[no se trata de] hacer pasar de unas manos a otras la máquina burocrático-militar, como venía sucediendo hasta ahora, sino demolerla, y ésta es justamente la condición previa de toda verdadera revolución popular[…]

A esto el PCE opone una idea mucho más adecuada a “nuestros tiempos” (de hegemonía del reformismo y revisionismo), ganar unas elecciones y reformar el capitalismo.

La esencia del Estado

Poner el Estado por encima de la lucha de clases y de las clases es un error tan común como grave. Si se considera que el Estado es simplemente una estructura por encima de todos, no es muy sorprendente esperar que se proponga la lucha por administrar esta estructura como la tarea principal.

¿Y esto cómo se logra? Pues, volviendo a caer en un error gravísimo, tomando el parlamento como lo esencial del Estado y luchando por conseguir una mayoría en él. El parlamento no es más que un teatro de los representantes de la burguesía, la actividad real no se realiza allí, sino entre bambalinas. Pues el Estado es esencialmente una máquina burocrática y militar, secundariamente asume otras funciones necesarias para la adecuada reproducción de las condiciones para la perpetuación del modo de producción capitalista.

Por ejemplo, la administración de la educación pública no responde a la bondad de la burguesía que ahora cree que los obreros deben ser cultos, sino a la necesidad misma de obreros instruidos de manera concreta en la etapa actual de desarrollo de las fuerzas productivas.

El carácter burocrático del Estado se basa en los privilegios del funcionariado sobre el proletariado medio. Es esta posición la que supone un voto de apoyo al actual estado de cosas, y no una postura consecuentemente revolucionaria. El desarrollo de la aristocracia obrera en los países imperialistas ha supuesto la mejor correa de transmisión entre los intereses de la burguesía y la claudicación en la lucha revolucionaria.

Desde los sindicatos de cúpulas vendidas a supuestos partidos comunistas que han renegado de la verdadera lucha.

Marx comentaba en La Guerra Civil en Francia:

La Comuna no había de ser un organismo parlamentario, sino una corporación de trabajo, ejecutiva y legislativa al mismo tiempo. […] Los intereses creados y los gastos de representación de los altos dignatarios del Estado desaparecieron con los altos dignatarios mismos. Los cargos públicos dejaron de ser propiedad privada de los testaferros del Gobierno central.

Así actuó la Comuna de París, destruyendo la burocracia y los privilegios de los trabajadores administrativos.

¿Proceso constituyente?

El aspecto fundamental del posicionamiento del PCE pasa por la sustitución de la dictadura del proletariado por un “proceso constituyente”.

Esto significa que se pone en primer plano una cuestión formal, la redacción de una nueva constitución, y se “olvida”… o siendo generosos se pone en segundo plano la cuestión esencial de clase.

Esta es una mala comprensión del significado de la cuestión del Poder, que como ya dijo Lenin:

El problema del poder del Estado es el fundamental en toda revolución. Sin comprenderlo claramente no puede ni pensarse en participar de modo consciente en la revolución y mucho menos en dirigirla.

Y seguía explicando un poco después en el mismo texto, como el Nuevo Poder se enfrenta al viejo Estado.

¿En qué consiste la dualidad de poderes? En que junto al Gobierno Provisional, gobierno de la burguesía, se ha formado otro gobierno, débil aún, embrionario, pero existente sin duda alguna y en vías de desarrollo: los Soviets de diputados obreros y soldados.

En cambio para el PCE la cuestión del Poder es algo mucho más sencillo, el Poder nace de un acuerdo formal, de tal o cual constitución. E incluso Cayo Lara, coordinador general de IU, declaró en su momento esto:

Al socialismo o casi al socialismo se puede llegar con la Constitución [la del 78]

Pero como con esa constitución únicamente se llega “casi al socialismo”, debemos asegurarnos de matizarla para llegar al socialismo “del todo”. Eso, según la lógica del PCE, no se puede hacer de otra manera que con el “Poder” de la urna electoral. Así se declaraba en Mundo Obrero:

Que nadie se confunda ni intente confundir a nuestro pueblo: la única opción para la puesta en marcha del Nuevo Proceso Constituyente es ganar elecciones, generar nuevas mayorías políticas, sociales y electorales mediante el empoderamiento de nuestro pueblo, de todos los que hoy somos y nos reconocemos en los de abajo.

Merece la pena recordar las palabras de Lenin, que como ya hemos visto nada distan en esta cuestión de las de Marx y Engels:

“Os prometo cualquier cosa que deseéis”, dice el zar, “Solamente permitidme conservar el poder, dejadme cumplir con mis propias promesas”. Esa es la idea principal del manifiesto del zar, la cual obviamente tenía que desembocar en una decidida lucha. “Os concedo todo menos el poder”, declara el zarismo. “Salvo el poder todo es ilusión”, contesta el pueblo revolucionario.

Y también las palabras de Mao, que dejan poco lugar a dudas:

Todos los comunistas tienen que comprender esta verdad: El Poder nace del fusil.

Pero en cambio al PCE le parece más adecuado formular la cuestión como “el Poder nace de la Constitución”, “salvo ganar las elecciones todo es ilusión” y desde luego no se nos debe olvidar que nuestra tarea es “asaltar los cielos con la fuerza de la urna”.

Bien deberían tener en consideración las palabras de Engels:

¿Por qué intentan convencerse de que pueden obtener por vía parlamentaria lo que sólo pueden obtener por vía revolucionaria, por la fuerza de las armas?

Nosotros no vamos a criticar que, como partido burgués, intenten ganar su lugar en la maquinaria estatal burguesa. Eso sí, que dejen de actuar en nombre de los comunistas y la lucha por el socialismo y el comunismo, que dejen de engañar a sus bases más consecuentes. El único camino es el del socialismo científico, que hoy se concreta en la tarea de la Reconstitución del Partido de Nuevo Tipo.

Esta es la tarea de todo comunista consecuente, esté encuadrado en el PCE o en cualquier otra sigla existente hoy.

¡Por la Reconstitución del Partido Comunista!

¡Abajo el revisionismo y el reformismo!

¡Viva el socialismo científico!