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Primer paso por la Reconstitución: disolución del FRML

Hace algo más de 4 años que nació el FRML. A lo largo de este breve periodo de tiempo, algunos de los integrantes de este proyecto hemos empezado a comprender lo que significa realmente la militancia comunista hoy, mediante la lucha contra todo aquello que se nos ha opuesto en el duro camino, permitiéndonos crecer, con avances y retrocesos, con amigos y enemigos. Siempre con el ánimo de superar todo muro, toda piedra, todo escollo que la burguesía y el revisionismo nos impone en nuestros días a los revolucionarios.

La principal tarea hoy para todo comunista organizado debe ser la elaboración y aplicación de un Plan de Reconstitución del Partido Comunista (en nuestro caso, en el Estado Español) integrado en el marco de la comprensión del conjunto del Proceso Revolucionario, es decir, de una teoría de la Revolución. Dicha labor hace mucho que está de forma superficial entre nuestros planes; pero no con el carácter e importancia que hoy le otorgamos, no en los términos que hoy entendemos que ha de darse, no con la comprensión que hoy tenemos de qué significa efectivamente su elaboración, no inserto dentro de un plan sistemático que aborde el conjunto de las problemáticas que han de ser tratadas y superadas en el camino de la Revolución.

La profundización que al respecto de esta nueva perspectiva estratégica desde hace tiempo se lleva desarrollando en nuestra organización, nos ha permitido constatar que no existe tal Plan para el caso estatal, sobre la base de cuáles son los elementos que hay que tratar y cómo han de tratarse para que pueda hablarse efectivamente de Plan de Reconstitución. Pues solo desde lo concreto se puede valorar con perspectivas reales la superación de lo existente. Dicho análisis nos ha conducido, en consecuencia, a comprender en lo particular hasta qué punto la naturaleza ideológica, política y orgánica del FRML se presenta como antagónica ante esta insoslayable tarea.

El primer y principal plano para entender cuán lejos estaba el FRML de servir a la que, señalamos, es la obligación fundamental de los comunistas, es el ideológico. Sin una orientación concreta, que marque objetivos, «amigos y enemigos», prioridades y permita jerarquizar las tareas, es imposible un ejercicio de planificación y, por tanto, de realización de la Revolución. Todo lo que se desarrolle sin una claridad y una ligazón con unos elementos generales (para cualquier organización comunista del mundo) y particulares (para cualquier organización comunista en el Estado Español) del socialismo científico, supone viajar sin brújula ni mapa en un mar de incertidumbres, de desviaciones, de eclecticismo y, por ende, conlleva navegar hacia una derrota asegurada.

A partir de ahí, las demás mediaciones sobre las que se asienta la actividad de una organización (política y orgánica) no pueden sino verse arrastradas por tal carencia. Dando lugar a una producción ideológica desorganizada y desnortada; a un trabajo político sin bases firmes ni objetivos prefijados en el que prácticamente todo vale “si de alguna manera encaja con lo que hay que hacer”, siendo la determinación de «qué hay que hacer» radicalmente vaga; y a una realidad orgánica caduca que ha llegado a permitir la convivencia de «múltiples FRML». Así, si el rumbo no lo marca una orientación ideológica revolucionaria, clara y concreta, en forma de Plan Político sistemático y totalizador, no queda sino que el rumbo lo marquen los ajustes y desajustes de la burguesía y el revisionismo. No queda sino marchar a la zaga de los pasos de aquellos a quienes, se supone, intentamos combatir. La pretendida política revolucionaria se convierte en un chiste que le ríe las gracias al enemigo de turno o que como mucho le hace cosquillas. Pero que no marca los ritmos, que no se mueve sino en el estrecho margen que aquél le da en su camino. Y que, por tanto, no tiene camino propio.

En un primer momento, tras clarificar un mínimo los nuevos elementos, pensamos que algunos cambios internos harían posible un viraje como el que nos planteamos, pero a medida que ahondamos en ellos y los fuimos enfrentando con la realidad de la organización nos dimos cuenta de que esto no era posible. Las propias bases sobre las que estaba asentado el proyecto habían dado lugar a una realidad política con una identidad propia que no tenía esencialmente puntos comunes con la nueva perspectiva, la cual se levanta sobre una comprensión radicalmente distinta de la ideología, la política y la organización. Se trata del viejo debate: Reforma o Revolución.

Se nos presenta como absolutamente necesario hacer valer nuestra proyección de futuro, pero el FRML es un obstáculo en su camino. Es, pues, imprescindible la disolución de dicha entidad. Ahora, debemos organizarnos sobre la base clara de qué es lo que tenemos que hacer, de cuál es el siguiente paso: la elaboración del Plan de Reconstitución del Partido Comunista en el Estado español. Por tanto, no es el fin de un proceso, pues la lucha sigue siendo la misma, sino de una etapa dentro del mismo, que nos permite dar lugar a una realidad superadora.

Los objetivos, ritmos y tiempos que nos hemos marcado nos imponen unas dinámicas de trabajo determinadas y en la medida en que los resultados nos lo exijan y permitan, actuaremos en consecuencia dando a conocer nuestro proyecto.

Esto es todo lo que hoy debemos y podemos decir sobre la nueva senda que estamos empezando a recorrer, guiados por el mismo espíritu que nos lleva inspirando desde nuestro comienzo: el necesario triunfo de la Revolución Comunista.

[Editorial] Hilo Rojo – nº1

El Estado español ha transitado ya por las dinámicas de inserción en el régimen común de la burguesía occidental. Etapa que se vistió con el PSOE en el poder y la internacionalización de las multinacionales que antes restringían su actividad al ámbito del Estado (prácticamente todo el sector público y buena parte de las privadas). Todo ello con el complemento del apacible consenso post-Bretton Woods y el retroceso político-ideológico del comunismo. Con la generalización y consumación de la dinámica internacional de la globalización del capital monopolista español bajo el auspicio de Aznar, se coronan los intentos de la burguesía española por engrosar las filas en el concierto económico internacional imperialista.

Paralelamente a la globalización se origina un ascenso de movimientos de rechazo y de protesta en países occidentales-capitalistas, con eco en y como eco de movimiento de insubordinación en prácticamente el conjunto de territorios. Posteriormente, bajo la condensación de ciertos elementos programáticos más o menos sistematizados, entra en escena el 15M. En su forma de rechazo (al bipartidismo, sistema de financiación de partidos, corrupción, paro juvenil, etc.), quisiéralo o no, se incluía una vertiente propositiva respecto al funcionamiento estatal o al ordenamiento económico y jurídico (reforma  electoral, lucha contra la  corrupción, separación efectiva de los poderes públicos, creación de mecanismos de control ciudadano, etc.). Su carácter interclasista envuelto en el cariz generalista de sus proposiciones, su amplitud comunicativa y el protagonismo de la variable generacional hicieron concurrir a amplios estratos de la población. Pero, debido a la ausencia de porfía entre el programa del Comunismo (abanderado por un Partido Comunista) y el orden existente, el referente y el resultante de cualquier movimiento de masas ha de ser un programa burgués. En la actualidad, a pesar de la puesta en evidencia que supuso tal movimiento para las instituciones de representatividad burguesa, incluso bajo el inevitable carácter clasista de su programa, presenciamos el cierre de una ventana de oportunidad como movimiento de masas.

Podemos supo coagular muchos de los elementos programáticos y dotarlos de una plataforma político-organizativa. No hay traición, pero tampoco continuidad. La burguesía se ha desecho de una mecánica de alternancia: dos partidos y un movimiento social que no habla de política. Pero ha conseguido algo más importante para su recomposición y el afianzamiento de la estabilidad del campo social: la política ha pasado a transitar sus cauces naturales -el Estado burgués- y las masas tras ella -las correas políticas que las vinculan a los cauces naturales de la política-. A condición, eso sí, de cortar el hilo conductor de la protesta real para anudarlo fuera del espacio de influencia de la disidencia proletaria.

Es preciso retomar una máxima que ha de ser, aun viciada como lo estuvo por la herencia espontaneísta y movimentista del maoísmo, también el punto de partida de una nueva acometida proletaria: la confianza en las masas. No porque las masas, por sí mismas, vayan a ser sujeto de transformación social. Ante todo, confianza en la capacidad de la concepción del mundo proletaria para su desarrollo político como movimiento comunista, como Partido. Y, desde él, en la incorporación de las masas revolucionarias, de vanguardia, en la dimensión histórica de la lucha política por el Comunismo.

El escenario político burgués transita una situación excepcional. La calma en el mar del movimiento de masas y en la lucha económica -solo rota por eventos particulares como la lucha de los estibadores-, así como la confrontación interburguesa encuadrada en el ámbito programático, parecen anunciar una atmósfera sosegada.

¡Y una vez más… el sindicato!

Dentro de la situación política general del Estado español se encuadran también las actividades de los agentes sociales sindicales. Pero no nos centraremos en su papel de mediación obrera de la relación del capital, sino en la posición del MCEe en relación al mismo y a sus horizontes.

El sindicato pudo ser en otra época, la del movimiento obrero en ascenso, aquello que está en juego en la lucha entre burguesía y proletariado en el proceso de desencadenamiento de la revolución social.

Para la burguesía el sindicato era y debía mantenerse siendo un órgano integrado al capitalismo, un instrumento de presión sobre las masas obreras dentro del sistema existente. Reivindicaciones, presiones, negociación, todo ello participa perfectamente del orden capitalista y es utilizado por él para la regulación de la tasa de explotación y la pacificación de la conflictividad social.

Para el proletariado se trataba de transformar el sindicato, de hacerlo un instrumento de la voluntad de las masas obreras y de elaboración de su programa: un instrumento para tomar conciencia de la oposición antagónica entre esta voluntad y el estado capitalista. A su vez, para integrarlo en el proceso revolucionario bajo el todo único del partido.

En la actualidad el movimiento obrero está dividido. El sindicato no es ya un dispositivo del capital en abstracto, una vez ha vencido al proletariado en su seno y ha mitigado sus contradicciones internas. Los sindicatos han pasado a ser aparatos de encuadramiento en manos y al servicio de la aristocracia obrera. Y, debido a que la tarea principal de los comunistas en la actualidad pasa por hacer avanzar la lucha ideológica entre quienes se proponen la superación del régimen social actual frente al dominio burgués en el terreno de las ideas, el sindicato no puede ser un lugar para ello.

En tanto que la tarea histórica del proletariado es el comunismo, acabar con las clases y el estado, el sindicato no puede ser su epicentro. En el interior del sindicato no cabe lucha entre marxismo y otras corrientes del movimiento obrero. El desplazamiento del proletariado a posiciones ideológicas y políticas comunistas, y la consiguiente obtención de una magnitud social de su movimiento revolucionario, exigen que se desencadene desde lo que la clase del comunismo tiene hoy como medio para la continuidad organizada de la lucha comunista, su destacamento de vanguardia.

El sindicato es un instrumento en beneficio de unos «intereses inmediatos» que falsamente se hacen pasar por los del proletariado raso, que concurre en el sindicato únicamente como afiliado nominal, formal, sin participación efectiva en la vida sindical. Es precisamente el segmento y estrato social aristobrero el que dota de la poca vitalidad, impregnada hasta los pulmones de conservadurismo y celo corporativo, de la que goza hoy el sindicalismo.

Imponer el sindicato como la organización “natural”, la organización de “base” de los trabajadores, eso que va de soi, es la vía directa para hacer pasar por el rasero del proceso de reproducción de la fisionomía pactista y socialreformista del sindicato, vanguardia en apresar a la lucha de resistencia bajo el armazón estatal en tanto que agente social de derecho y grupo de interés, todo movimiento social. A esto se reduce el significado del nuevo descubrimiento, en materia de movilización, que creen haber realizado los sindicatos «alternativos» al buscar unirse con los movimientos sociales.

Marx señaló que “la burguesía no ve en el proletario más que al obrero”. El sindicalismo, que reproduce a su escala el pensar burgués, no ve en la clase obrera sino una categoría económica, una función del capital, capital variable y fuerza de trabajo. Cuando al sindicalista se le pregunta «¿puede ser la clase obrera hoy sujeto revolucionario?» la respuesta es: definamos primero a la clase obrera. No es, nos dirá, el clásico hombre blanco y trabajador industrial. La clase obrera es todo aquel que vende se fuerza de trabajo para sobrevivir. Y, como sobreañadido, se agregará que sí, que podría ser revolucionaria. Ni rastro del proletario, de la clase del comunismo, constituida por su lucha política. En Miseria de la filosofía leemos: «Mientras el proletariado no está aún lo suficientemente desarrollado para constituirse como clase; mientras, por consiguiente, la lucha misma del proletariado contra la burguesía no reviste todavía carácter político…». Es decir, su constitución como clase y el carácter político de su lucha convergen.

A día de hoy, «cuando las fuerzas productivas se han desarrollado en el seno de la propia burguesía hasta el grado de dejar entrever las condiciones materiales necesarias para la emancipación del proletariado y para la edificación de una sociedad nueva», cuando estalla el conflicto entre el desarrollo material de la producción y su forma social, las condiciones de su constitución son la existencia de su movimiento revolucionario organizado, del Partido Comunista, que dirija su actividad contra el metabolismo social del capital y, por tanto, contra sí misma como capital. El sociólogo nos hablará de las similitudes y diferencias de los obreros, de sus hábitos y costumbres. Pero no sabe nada de dos o más obreras, reunidas, discutiendo en torno al comunismo y haciendo de su política una realidad. La clase obrera como realidad política es una tarea más que un hecho.

El sindicalismo supone la abdicación política a dos niveles.

No se interesa por preguntar por los amigos y los enemigos de la revolución. Para el sindicalismo el enemigo es el patrón. No como resultado de una reflexión profunda. De hecho, en el terreno de las ideas no tiene por qué serlo. Buena parte del sindicalismo se reclama enemigo del capitalismo, lo que sea que eso signifique. Su enemigo es el patrón individual por el estrecho margen de actividad que le impone su estructuración práctica. Aunque se lo propusiera, no podría tener por enemigo al estado burgués y el sistema social moderno. Y si lo consiguiese habría dejado de ser sindicato. En la medida en que mantiene al proletariado, ya constituido tiempo ha en clase, en los confines de la lucha económica vuelta corporativa, eterniza el dominio de las condiciones de producción sobre los productores.

Como llegó a expresar genialmente el maoísmo francés, el sindicalismo no recoge el balance del fracaso de la Comuna de París, sus límites y exigencias, sino su fracaso mismo. La Comuna no atacó Versalles, no habló de desarrollar la guerra prolongada contra la burguesía. El sindicalismo, y los comunistas de retaguardia que lo avalan como medio de construcción de movimiento revolucionario, excluyen la discusión y solución, la elaboración de respuestas consecuentemente revolucionarias a los interrogantes de la revolución en nuestros días.

Para el marxismo el enemigo es la formación económico-social capitalista y todos sus baluartes de los que se vale en los distintos espacios de lucha. Para su combate requiere análisis, tareas y mediaciones propias. Pero… ¿cuál es su estado actual?

Los comunistas en nuestra realidad contemporánea

Merece la pena comprobar cuál es la situación política actual del movimiento obrero en el Estado. La lucha de clases comprende una contradicción entre los diferentes proyectos sociales de las clases que conforman la sociedad. Uno de los aspectos que debe evidenciarse en esta contradicción es el grado de afianzamiento de esta lucha por parte del proletariado y por parte de la burguesía, en otras palabras; qué clase está ganando esta guerra. La realidad desde hace bastantes años atrás se nos presenta como una derrota constante en las luchas obreras. Nuestra clase en la actualidad se está viendo despojada de una práctica ligada a una teoría revolucionaria, desde el fracaso de la conclusa ola revolucionaria el marxismo es para las grandes masas algo acabado, algo que no merece la pena recuperar y que no tiene nada que decir sobre política y transformación social.

Esta situación hace que la lucha económica y a corto plazo frente al burgués individual ponga la zancadilla a su lucha política como clase, para lo que requiere la realidad de su Partido con la toma de poder mediante el ejercicio de su dictadura revolucionaria como eje constitutivo. Y las razones del tropiezo son principalmente que las autodenominadas organizaciones comunistas están ahogadas en el seguidismo de este tipo práctica gremial. Lo que se traduce en: derrotas, derrotas y más derrotas.Y, más importante, ¡el derrota tras derrota no es seguido de un «hasta la victoria final»!

Teniendo en consideración la situación de conjunto nos preguntamos: ¿realmente, tenemos algo que celebrar? Cuando nos encontramos en el seno de una ininterrumpida guerra social, de una confrontación estratégica entre intereses históricos, debido a la forma antagónica que reviste la relación entre las clases poseedoras, la parte ociosa de la sociedad, y los desposeídos, todas nuestras acciones deben estar ligadas a la superación de esta división social clasista, es decir, a la conquista de la sociedad sin clases. No podemos caer en el error clásico del revisionismo de ver el 1º de mayo como un día de celebración, como si dispusiésemos de una tradición en la que un día cada 365 nos toque salir en bloque (¿bloque con quién? ¿para qué?) a reivindicar las prosaicas consignas de siempre. Tenemos que ensayar el 1º de mayo como un día, al igual que el resto, de lucha, y no de lucha sindical, sino de lucha revolucionaria, no de una lucha para mejorar parcialmente nuestra situación como clase, sino de lucha para acabar con las clases. Es por eso que publicamos hoy el primer número de nuestro órgano ideológico.

A fin de cuentas, camaradas, la mejor forma de recordar y continuar la lucha de todos aquellos caídos, a todas aquellas victorias y derrotas, es luchando en el presente por la abolición de la explotación en cualquiera de sus formas. ¡Ahí reside la genialidad histórica del proletariado! ¡Su lucha se encamina a acabar con todas las clases, incluso consigo mismo en tanto clase! ¡Ahí reside su potencial revolucionario! ¡Nada que perder, ni que celebrar, en el mundo creado a imagen y semejanza de la burguesía! ¡Todo por ganar en las filas de la revolución!

En la situación deplorable que nos encontramos las comunistas es palpable, y cualquier comunista sabe en mayor o menor medida que el comunismo pasa por sus horas bajas, que los casi 10 años de crisis no han provocado ningún tipo de incorporación masiva por parte del proletariado a la causa comunista. La ecuación clásica «crisis» igual a «revolución» queda superada por la fuerza de los hechos.Ante nuestra derrota no existe por parte del Movimiento Comunista una voluntad sincera de hacer autocrítica, es decir, de analizar el porqué de nuestro fracaso, histórico (en el pasado ciclo) y político (hoy).

Desde el movimiento solo vemos distintas formas de delegar responsabilidad. Se aniquila uno de los grandes principios del marxismo, el que establece que son las contradicciones internas las que hacen que entren en funcionamiento las contradicciones externas. Es decir, el principal problema no reside en que el proletariado no se incorpore, por h o por b, en masa al Movimiento Comunista, sino en que las comunistas no somos capaces de conquistarlo.

La línea que siguen la gran mayoría de las organizaciones comunistas está estrechamente ligada con las cuestiones por las que más se preocupan, con cómo jerarquizan sus prioridades. Salvo la honrosa excepción de alguna organizacion descaradamente revisionista, todas suelen coincidir, grosso modo, en que sus inquietudes pasan por la llegada al comunismo y por la revolución proletaria. No obstante, si a falta de pan, buenas son tortas, ¿cuáles son las tortas que le son buenas al revisionismo a falta de pan?

El ábanico de destacamentos comunistas que se proponen de manera inmediata la conquista de amplias masas es especialmente variopinto. De forma totalmente desesperada se observa la pretensión de lanzarse directamente a hegemonizar toda huelga o conflicto laboral, desde la premisa de que las comunistas han de estar siempre con las masas en lucha. La lógica subyacente es simple: la dirección táctica de la lucha dada es la única forma de hacer avanzar la posición estratégica del comunismo. Este es otro indicativo de la lógica desesperada, desnortada, que lleva a desestimar el análisis de la composición de clase y las posibilidades subjetivas de determinada lucha espontánea. Abjura de la exigencia de revolucionarizar a las masas, lo que exige que no sean las amplias masas y que tal proceso no se dé desde la dirección táctica sino desde la ideología.

Por otra parte, nos encontramos en 2017, bajo el signo del centenario de la histórica -una de las raras excepciones en las que la política deviene histórica- Revolución de Octubre. En mayor o menor medida, todas las organizaciones se apuntan en masa a la celebración de este acto, pero no bajo una voluntad de extraer las lecciones de la Revolución con sus existos y limitaciones, sino con el afán de aplaudir de forma acrítica y romántica, algo que no contribuye en absoluto a avanzar en la superación de la experiencia anterior. Al contrario, la oscurece en una fiesta de color rojo que reafirma el tropiezo comunista con la misma piedra. Por parte del polo más reformista del movimiento asisitmos a viejas cantinelas, al ensimismamiento por la política parlamentaria, es decir, a la búsqueda de una forma mejor, más efectiva, de gestión del estado del capital. Este sector, a pesar de que existen militantes honestos en su seno, está imbuido del oportunismo más procaz. Su falta de vergüenza es tal que llegan llamarse a sí mismos «representantes de la clase obrera en las instituciones». Precisamente el que la proclama de «representante» de la clase se realice sin formar parte de su movimiento revolucionario, ¡sin que éste exista!, es la prueba fehaciente de la poca seriedad con la que afrontan la construcción consciente del comunismo.

Perspectivas: las verdaderas tareas de los comunistas hoy

El abanico de perspectivas es variado y diverso en función de cada organización. Hoy en día, debido a la completa dispersión del movimiento obrero, podemos encontrarnos a muchos sectores que hablan de unidad, unidad y unidad de los movimientos de luchas parciales, de movimientos comunistas y de movimientos populares en general. Esto hace que gran parte de la militancia comunista se dedique a ir tras ellos, a su retaguardia, pregonando sus proclamas sin mayor horizonte. Debemos preguntarnos: ¿es positiva o negativa esa unión?

La revolución proletaria es un movimiento del conjunto de las amplias masas populares, bajo dirección obrera, en favor de su propia liberación y de la de toda la humanidad. Es un proceso histórico que aglutina a toda una clase en contra de otra, para lo que efectivamente la unidad proletaria es necesaria. El meollo reside en que no basta con reivindicar la unidad, como si ésta fuese la fórmula secreta, por fin descubierta, de los alquimistas para transformar el plomo de la lucha espontánea en el oro de la Revolución. Debemos tener meridiano que, cuando sea posible, será una unidad bajo unos principios firmes y con unos objetivos definidos, dando por supuesta la unión del movimiento y el punto de vista de clase, el desarrollo orgánico de la acción de Partido, una vez reconstituido.

Por otro lado, la crisis política burguesa siempre hace que dentro de sectores del movimiento vean en ésta una posibilidad de alinear al proletariado bajo su línea. Estos sectores abrazan la teoria de la desestabilización. Esta teoría establece que cuanta mayor incertidumbre política más alta es la probabilidad de intervención comunista, de unificación efectiva del movimiento. En definitiva, se regala la iniciativa política al enemigo de clase, definiendo la política comunista por su relación subalterna a las contradicciones interburguesas.

Entre comunistas debe incrementarse la producción y discusión de crítica revolucionaria. A día de hoy, el único discurso aceptable sobre la clase obrera es la autocrítica de la historia y del presente del movimiento obrero organizado. Solo cabe revolucionarizarlas desde los parámetros del Partido y para servir a su movimiento político.

Quienes consideramos la Reconstitución la tarea política principal que tenemos hoy los comunistas por delante, no hacemos referencia sino al hecho de elevar la conciencia del proletariado, pero elevarla al nivel del Partido Comunista, pues es el instrumento de su propia liberación: a la altura de la nueva situación histórica y las nuevas tareas de la lucha de clases.

El Partido Comunista no se debe entender como una sigla, ni como un mero grupo de comunistas que sostienen que quieren hacer la Revolución, ni si quiera como un grupo de comunistas que está supuestamente ligado a las masas.

El Partido no es una sigla, porque eso lo reduce a una mera denominación, a un simple nombre, en el mejor caso a simple organización, cuando lo que lo caracteriza es ante todo lo que bajo dicho nombre se construye. Siglas hay hoy decenas y muchas de ellas incluyen las palabras “partido comunista”. Pero a la vista está que la relación entre el proletariado y la Revolución dista de ser aquella en la que se podría pensar si el Partido proletario de nuevo tipo fuera hoy una realidad actuante. Las masas obreras están huérfanas de un horizonte al que caminar y de una herramienta que se lo permita. No reconocer hoy esto es errar de todo punto en el análisis más básico de la realidad social. Reconocerlo, es reconocer la inexistencia del Partido.

El Partido no es un grupo de comunistas, porque los comunistas lo son ante todo en relación al cumplimiento de su papel histórico como vanguardia, y si la realidad de las masas es la horfandad a la que antes hemos hecho referencia, huelga señalar que la vanguardia no está cumpliendo con su papel, no está actuando como tal. No reconocer hoy esto es errar de todo punto en el análisis del estado actual de los comunistas. Reconocerlo, es reconocer la inexistencia del Partido.

Pero el Partido tampoco es un grupo de comunistas “ligado” orgánicamente a las masas, pues dicha ligazon no se puede reducir a “defender sus intereses sindicales” (escribiendo un comunicado de apoyo a tal o cual lucha, acompañándolas en sus huelgas o manifestaciones o incluso creando sindicatos desde las supuestas siglas comunistas). Los comunistas que hoy están ligados a las masas lo están o bien en relación al sindicalismo o bien en relación al parlamentarismo (o a ambas). Es decir, que la relación que se da entre las masas y los comunistas no es una relación revolucionaria, esto es, que dicha ligazon no se da con una perspectiva comunista constatable en el pensar, el hacer y el organizarse de las masas -sus vínculos ideológicos y políticos en movimiento hacia el comunismo-. Sino que simplemente se limitan a secundar las luchas de las masas desde el  marco que el propio capitalismo ofrece. Una lucha para la cual las masas no necesitan comunistas (1), ¡elaboran jefes de barricada y estructuras organizativas nada desdeñables por sí mismas! Sin embargo… para su lucha comunista, revolucionaria, ¡son como agua de mayo, nadie más apropiado ni más imprescindible! ¡Y es para asumir esta impostergable tarea precisamente para la que las comunistas no están dispuestas a dejarse la piel! Esto es así y décadas de práctica reiterativa en esta dirección confirman que la relación que de facto se desarrolla entre tales comunistas y las masas no tiene nada que ver con aquella en la que cabría pensar si el Partido Comunista estuviera vertebrando la acción de la clase en relación al resto de clases.

Porque… ¿cuáles son los resultados que ha dado esta política? ¿Acaso las masas hoy están más cerca que hace, por ejemplo, 20 años, de la Revolución? Desde luego, nadie en su sano juicio podría afirmar esto. De hecho, las masas se encuentran hoy más atrasadas, más descactivadas, más ligadas a las posiciones de la burguesía, más atomizadas y más enfrentadas que hace 20 años. Entonces, ¿de qué sirve esa línea que algunos supuestos comunistas se empeñan en mantener fracaso tras fracaso? ¿hasta cuándo nuestra clase va a seguir sufriendo la impotencia de aquellos que en nombre de “ligarse a las masas” se dedican a denfender el reformismo más abierto? Ligarse a las masas es una necesidad, la cuestión es que en lo que a día de hoy se ha concretado, bajo la línea del conjunto del revisionismo, no ha conducido a las mismas más que al estrepitoso fracaso y a los comunistas al más oscuro olvido. No reconocer hoy esto es errar de todo punto en el análisis actual de la relación entre los comunistas y las masas. Reconocerlo, es reconocer la inexistencia del Partido.

Entonces, ¿qué es el Partido Comunista?

Nosotras, entendemos que el Partido Comunista es el vínculo ideológico, político y organizativo indisoluble  del proletariado con sus tareas históricas como clase revolucionaria. Hace entrar a la política en el curso de la historia.

Y es en esa relación donde juegan un papel determinante las comunistas, la vanguardia. Pues son ellas quienes posibilitan la existencia y desarrollo de dicha ligazón a modo de relación social que construye efectivamente un proceso revolucionario encaminado hacia una sociedad comunista.

Las masas por sí solas no caminan hacia el comunismo, aunque sea su aspiración más profunda. Precisan de la dirección de aquellas que son conscientes de que la tarea del proletariado es la Revolución. Y dicha consciencia se concreta en que la vanguardia se ponga al servicio más absoluto del proletariado, esto es, que entregue todos sus esfuerzos a la toma de consciencia de la clase obrera de su papel histórico. Ante todo de las dificultades para desempeñarlo: es preciso poner sobre la mesa que la ideología no viene dada, que la política es inexistente y la organización artesanal.

El revisionismo de todo tipo ha reducido el marxismo a un método de análisis. Marx desentrañó los secretos de la sociedad moderna, ¡nada que ver con los communards, los bolcheviques, los guardias rojos…! A lo sumo, hacen de la política comunista algo que se reduce a y se agota en el antagonismo. Pero el punto de vista de clase que dirige la política no es una herramienta táctica en la lucha de clases, un instrumento que se extenúe en el combate contra el poder estatal burgués en todas sus formas. La política marxista es la materialidad del proceso de emancipación humana.Y se define no por un contra, sino por su relación positiva de edificación, del lado de la clase obrera revolucionaria y de las amplias masas, de las formas proletarias de ejercicio la dictadura de clase, como avance del modo de vida comunista, embrión y base de apoyo de la sociedad sin clases.

Para ello, lo cual es hoy tarea y no realidad, deben establecerse los ejes definitorios de la identidad política del proletariado. Estos ejes son orgánicamente correlativos, y avanzan de la mano cuando la contradicción proletariado / burguesía es asumida conscientemente por el primero. En primer término, la relación de la clase consigo misma, su unidad como movimiento revolucionario en la lucha de clases bajo la forma partido de nuevo tipo. Relación, asimismo, con las masas populares de las que el partido es núcleo dirigente desde la movilización política que posibilita el Programa. Y, en último término, relación política antagonista con su enemigo de clase, la burguesía y su viejo estado, la cual es una realidad desde el momento mismo de reconstitución del partido.

El camino es largo, pero conocerlo y comenzar a andar en la dirección correcta no es simplemente el primer paso en el escarpado camino de la Revolución, sino que nos sitúa en un punto de partida radicalmente distinto al que llevamos anclados los comunistas desde hace varias décadas, supone avanzar el grueso del recorrido del mismo.

¡Hacer de los interrogantes de la revolución el orden del día de las comunistas!
¡Viva la política marxista!
¡Por la reconstitución del Partido Comunista!

(1) No debe extraerse de aquí la errada idea de que los cuadros comunistas solo deben capacitarse en labores ajenas al funcionar de la esponteneidad de las masas. Muy al contrario, para nosotras solo merece el calificativo de cuadro de vanguardia el camarada que se ha capacitado omnímodamente para ejercer cualquier tarea que la revolución requiera. Las masas ciertamente no precisan comunistas en su espontaneidad, pero los comunistas sí precisan tener la capacidad de mediar en dicha espontaneidad: elevarla, dirigirla, transformarla.

Hilo Rojo – nº1

Hoy, Primero de Mayo, hemos decidido dar un paso más hacia adelante en nuestra determinación de cumplir con las tareas que las comunistas tenemos asignadas hoy.

Con ello anunciamos la apertura de Hilo Rojo, nuestro órgano de expresión ideológica, en el camino a la Reconstitución del Partido Comunista en el Estado español; así como la publicación del Editorial de su primer número.

Editorial de Hilo Rojo – nº1

Toda aquella persona que quiera recibir un ejemplar puede solicitarlo a las militantes de nuestra organización o escribiendo mediante el formulario de contacto de nuestra web.

Sumario crítico

 

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Ponemos aquí, a disposición de todos el conjunto de contenidos del intercambio que se sigue desarrollando, de críticas entre nuestra organización y algunos expremilitantes y exmilitantes. Conjunto de contenidos que creemos necesario abordar para esclarecer la realidad del papel de los revolucionarios y el de los reaccionarios.

 

Jiang:

Juanjo:

FRML:

  • Declaración Pública de la organización expresando su actitud al respecto de este tipo de casos, buscando ayuda para mejorar en su tratamiento y expresando la autocrítica colectiva por los posibles errores cometidos: http://blog.frml.es/index.php/declaracion-publica/

FRML:

  • Crónica de la investigación de una violación, material donde se desarrolla el proceso que la organización ha seguido investigando acusaciones recientes a un camarada de ser un violador (a pesar de que algunas de las implicadas prefieran señalar su «derecho a la privacidad» de las conversaciones frente al investigar casos de violación) y la conclusión del mismo sobre el uso político rastrero de las agresiones de género para sacar beneficio: http://blog.frml.es/index.php/354/

Guardia Revolucionaria:

Jiang: 

FRML:

  • Explicación de los motivos para dar determinada información, ante el interés oportunista de la pretendida clandestinidad junto al triunfo de la falsedad y contra la oportunidad de desarrollar una investigación justa de la realidad: http://blog.frml.es/index.php/por-que-aportamos-pruebas/

Reboiras: 

FRML: 

FRML: 

FRML:

FRML:

Jiang: 

FRML: 

FRML:

[Actualizado a las 21:45 del 10/10/16]

¿Por qué aportamos pruebas?

Debido a los últimos acontecimientos que hemos afrontado como organización, nos hemos visto obligadas a, primero, redactar y preparar un comunicado acerca de los rumores que circulaban en algunos sectores del movimiento en los que, a un camarada de la organización, se le acusaba sin ninguna prueba de violador (1). Partiendo de este punto, se ha considerado necesario el hecho de aportar información que pudiera esclarecer lo que realmente había sucedido, además de señalar desde dónde se estaban divulgando estos rumores y con qué intenciones se estaba haciendo, que no eran otras que las del oportunismo más rastrero.

Redactamos este material para explicar, por una parte, por qué se ha subido esta información, y por otra, porque no consideramos que sea justo y legítimo en este caso únicamente, sino que además afirmamos y sostenemos que es necesario el aportar pruebas a la hora de tratar problemáticas y acusaciones tan serias como esta. También aprovecharemos para comentar, brevemente, cómo concebimos nosotras la cuestión de la privacidad y lo personal, ya que consideramos necesario el trasladarlo al conjunto de la militancia comunista.

Tenemos que revolucionarlo todo: también las concepciones burguesas acerca de lo privado, lo personal, y lo político.

Nos parece muy importante, en primer término, recuperar una consigna que parece que muchos y muchas camaradas que la enarbolaban hayan olvidado, precisamente cuando se han visto inmersos en la propia contradicción que esta, al llevarla a sus últimas consecuencias, supone. Lo personal es político, camaradas. Del mismo modo que la política abarca todas las relaciones personales, todas nuestras relaciones personales, como comunistas, se tienen que abordar desde el punto de vista de la política revolucionaria.

En primera instancia, esto significa asumir que no existe un verdadero divorcio entre «vida personal» y «vida militante». Como comunistas, no podemos sostener que existe una separación entre el tiempo que dedicamos explícitamente a la militancia y el tiempo que dedicamos a nuestras relaciones más personales. Somos comunistas las veinticuatro horas del día, y hemos de tender a actuar como tales en todos los aspectos y momentos de nuestra vida. Por tanto, todo paso, todo movimiento, toda conversación y toda relación social que establezcamos tendrá, inevitablemente, un profundo carácter político.

Lo que queremos decir con esto no es que en nuestro trabajo, en las clases o en la vida familiar y de amistades, tengamos que imponer nuestra ideología como conditio sine qua non para establecer tales relaciones, pues esto no solo sería un suicidio político sino también vital, ya que en esta sociedad estamos condenados a llevar tales relaciones. Pero lo que no se puede dar bajo ningún concepto es una separación entre ambas facetas de la vida, pues una no es comunista en sus ratos libres: una solo es comunista en tanto que subordina las relaciones personales a las militantes, en tanto que su vida militante es la que dirije, o cuanto menos pretende dirigir o subordinar, su vida personal.

No existe lo verdaderamente privado en nuestro caminar, camaradas. Tenemos que revolucionar continuamente nuestra manera de concebir las relaciones sociales mientras transformamos toda la sociedad en su conjunto. Nosotras, como militantes de una organización revolucionaria, lo debemos ser en todos los ámbitos y aspectos de nuestras vidas. Todos nuestros pasos reflejan una determinada manera de comprender la militancia y la vida comunista bajo esta sociedad. Una concepción que está en constante cambio, y que está abierta en todo momento al conjunto del movimiento. Por ello no tememos a la crítica externa ni a la vigilancia revolucionaria, pues estas siempre nos ayudarán a progresar.

Las relaciones de pareja, por ejemplo, son un ámbito que la burguesía considera del todo privado. Sin embargo, para nosotras, incurrir en actitudes reaccionarias y opresoras en las mismas tiene unas implicaciones políticas claramente manifiestas. Y si alguien en nuestras filas comete ese tipo de comportamientos, las consecuencias, para dicha persona, también serán políticas.

Esto puede extrapolarse a la situación que ahora nos atañe. Cuando se está hablando de una problemática tan grave como esta, todas las conversaciones que se produzcan al respecto, no pueden quedarse en el ámbito de lo privado. Se trataba de una acusación de la máxima gravedad, y que por el contexto en que se enmarca, podría afectar al devenir del Movimiento Comunista en su conjunto. Y como tal, todas las conversaciones que al respecto se produzcan tienen un inevitable carácter político (y, por tanto, público) que no podemos negar.

En este documento al que hacíamos referencia se pretendía plasmar, con todo lujo de detalles, cuál había sido el curso de los acontecimientos, y cuáles eran las conclusiones que habíamos extraído tras todo este proceso de investigación. Por todo lo referenciado anteriormente, consideramos que es absolutamente fundamental poner a disposición del movimiento todos los datos e informaciones de los que disponíamos, para que se tornara un proceso del todo abierto y sujeto a la tan necesaria crítica colectiva, y que así se pudiera valorar en las mismas condiciones que nosotras los hechos ya descritos.

No comprendemos cómo es posible, que ante una problemática de la seriedad que nos compete, o cualquier otra problemática de igual calado, existan elementos más preocupados por la privacidad de las conversaciones que por el contenido de las mismas y lo que estas demuestran. Entendemos que si lo que realmente se pretende es llegar al fondo de la investigación de un problema, si lo que se pretende es ser radicalmente comunistas, anteponer a ello el deseo personal de mantener en secreto informaciones cruciales es oficio de liberales.

Consideramos, por lo tanto, que la publicación de determinadas informaciones se torna completamente legítima por nuestra parte. Es más, consideramos que teníamos y tenemos esa responsabilidad para con nuestra clase.

***
 (1) Crónica de la investigación de una violación: http://blog.frml.es/index.php/354/

Crónica de la investigación de una violación

Introducción

A finales del mes de mayo llegó a nuestras manos información que señalaba a uno de nuestros camaradas como violador, concretamente de haber violado a un ex-premilitante. Frente a esta situación de máxima gravedad, se emprendió una investigación en torno a los hechos, la cual llevaríamos a término con todas sus consecuencias.

El acusado puso inmediatamente a disposición de la investigación, no sólo una narración exhaustiva de lo sucedido, sino todo el historial de conversaciones con el supuesto agredido, haciendo especial énfasis en aquellas que fueron previas y posteriores a los encuentros que tuvieron. Sin embargo, esto era un material limitado de cara a poder sacar conclusiones definitivas, pues no nos permitía más que una valoración unilateral de lo sucedido. Éramos conscientes de las acusaciones que circulaban en determinados sectores del movimiento, pero frente a la falta de información o de acusaciones formales, sobre esta y otras problemáticas, estábamos atadas de pies y manos para actuar como se exige de una organización revolucionaria. Ello nos impulsó a elaborar un material público (1) donde, además de evidenciar un proceso de autocrítica y de balance interno que ya habíamos iniciado, pedíamos al conjunto del movimiento que nos ayudara en este proceso de investigación. En las semanas próximas a la fecha en que se nos proporcionaron las primeras informaciones hubo un silencio en el movimiento con respecto a esta cuestión, y tras este comunicado, la respuesta fue la misma: silencio. La investigación se veía forzada a desarrollarse en solitario.

A pesar de encontrar las conversaciones claras al respecto de las acusaciones, consideramos imprescindible hablar con el supuesto agredido para que ofreciese su perspectiva. Valorando la especial delicadeza de estos asuntos, y las dificultades en las que se pueden encontrar personas agredidas, ofrecimos las máximas facilidades para el diálogo, como se verá en los mensajes adjuntos. Sin embargo, y confirmando la línea de nuestra investigación, esta persona nos negó rotundamente todas las acusaciones, no dejando lugar a dudas. Esto nos lleva a la conclusión de que toda esta campaña se aireó con intereses no especialmente honestos, que incluso se muestran explícitamente en varios de los adjuntos, encaminados a un intento de debilitamiento político de la organización y de deslegitimación de su crédito moral.

En el presente documento se adjuntan todos los materiales que, consideramos, ayudan a esclarecer enteramente la problemática. Entendemos que es absolutamente imprescindible que el conjunto del movimiento disponga de todos los elementos necesarios para valorar lo sucedido en su contexto. Asimismo, pedimos que si se tiene información sobre algo que hayamos podido pasar por alto, se ponga a nuestra disposición. Todas aquellas personas que conozcan directa o indirectamente esta problemática tienen la responsabilidad revolucionaria de contribuir a aclarar lo realmente sucedido.

Durante varias semanas hemos trabajado concienzudamente en esta labor investigadora. A continuación desarrollamos cuál ha sido el curso de los acontecimientos y cuáles son nuestras conclusiones al respecto:

Desarrollo cronológico

Rumor de Helio (se dirige a Adrián)

Como relatábamos al inicio de este documento, la primera información acerca de estos hechos es proporcionada a uno de nuestros camaradas a finales del mes de mayo, en un encuentro que mantiene con una camarada del movimiento, con Helio (@imhelium). Este encuentro está dotado de un importante carácter político, pues se produce en medio de una serie de acontecimientos relevantes para nuestra organización. En ese encuentro, se comunica a nuestro camarada el hecho de que el camarada Manolo (@UnionMarxista) habría forzado sexualmente a uno de los ex-premilitantes de la organización. Dicha persona le pide a nuestro camarada que no socialice aún con el conjunto de la organización esta acusación, y le asegura que puede disponer de pruebas que la respalden. Sin embargo, nuestro camarada, ante una problemática de tal gravedad como la descrita, decide comunicarlo inmediatamente para que se pueda actuar lo más rápida e implacablemente posible.

Conversaciones con Riurik

En el momento en el cual llegan a la organización los primeros rumores sobre un posible caso de agresión sexual se abrió una investigación al respecto. Esta investigación, en una fase inicial se centró en la recopilación de información en todos los ámbitos posibles relacionados con el motivo de la investigación.

Es en este momento inicial cuando el camarada, supuesto agresor, por iniciativa propia pone a disposición de la organización todo su historial de conversaciones con el supuesto agredido. Esto suma un total de cerca de 200 páginas de conversaciones que se pueden revisar en búsqueda de indicios del motivo de la investigación.

El camarada además aporta información referente a las ocasiones en que se vio con el supuesto agredido, sumando tres ocasiones, en dos de las cuales mantuvieron relaciones sexuales. Con esta información aportada, damos especial relevancia a la revisión de las conversaciones posteriores a esos encuentros (2).

La idea de partida era, que de haber sucedido una agresión, el agredido habría manifestado esto de manera textual. Ya fuera literalmente, de manera sutil, o manifestando de alguna otra forma una anormalidad en las conversaciones. Pero lo que se puede ver en las conversaciones porteriores es precisamente el extremo opuesto de lo esperado.

Quien esperábamos que manifestase una actitud de rechazo, hostilidad o frialdad hacia el supuesto agresor no conseguía transmitirnos eso en sus conversaciones. Esta no era una valoración suficiente por sí misma del caso que se estaba investigando, pero sí era algo que nos presentaba bastantes dudas de la idea que mediante rumores se nos transmitía. A falta de otra información, la investigación debía continuar por otras vías.

La rumorología a manos de Heilner y de Althusser llega de nuevo a nuestros oídos. Ausencia de pruebas y larga espera a las mismas

Este proceso de investigación y de esclarecimiento de los hechos, con las únicas pruebas que disponíamos, se torna continuo desde el mismo momento en que recibimos la primera información. Cada día se profundiza en aspectos y en fechas diferentes, en un proceso que es del todo colectivo. A partir de ese momento, se abre un periodo en el que el flujo de información en torno a esta cuestión hacia nosotros es inexistente y, desgraciadamente, la investigación tuvimos que continuar desarrollándola por nuestra cuenta. Ni siquiera las pruebas a las que la camarada hizo referencia en aquel primer encuentro llegaron a ponerse a nuestra disposición. Nos encontrábamos literalmente estancadas en el curso de este proceso.

Sin embargo, sí éramos conscientes de que por determinados sectores del movimiento se disponía de más información al respecto, y teníamos constancia de que existían personas que iban difundiendo estas acusaciones en los espacios políticos por donde se movían. Bien podrían haber comunicado esta información a alguno de nuestros camaradas, para que como destacamento revolucionario hubiéramos podido actuar en consecuencia. Bien podrían haber realizado una acusación formal de violación para que nosotras hubiéramos podido dar los pasos pertinentes y abrir líneas de investigación cualitativamente diferentes. Pero no lo hicieron. En vez de dar los pasos necesarios para caminar hacia un desenlace revolucionario de todo este proceso, decidieron dedicarse a difundir determinadas informaciones al conjunto del movimiento.

En este periodo de tiempo, hay algunas personas del movimiento que se acercan a determinadas camaradas para hablar acerca de esta problemática. Pero las intenciones con las que se acercaban a estas camaradas no era colaborar en el proceso de investigación que ya habíamos iniciado, ni pujar por que se alcanzara la verdad en torno a este asunto. Nosotras éramos las primeras que querían llevar esta investigación hasta sus últimas consecuencias, y en caso de tener a un reaccionario demostrado entre nuestras filas, seríamos las primeras en tomar medidas al respecto. Pero la intención era más bien la contraria. De hecho, a las camaradas a las que se dirigen, explícitamente les piden que no digan nada: «Te cuento esto porque tengo confianza. Vamos, espero qe no lo vayas contando por ahí (3).»

Las informaciones que llegan a través de estas vías no oficiales (y más enraizadas en el amiguismo que en la solución revolucionaria de la problemática) nos permiten tener una mejor visión de los hechos y, por suerte, dar los siguientes pasos en este proceso de investigación.

En ese primero de los contactos, en el que Althusser (@AlthusserRR) se dirige a Pedro, se llega a poner encima de la mesa parte de la problemática.

Althusser:

«Me han comentado bastantes cosas varias personas
Que parecen ciertas. Y que pronto parece que se harán públicas.
Maneras de actuar propia de una secta (en Madrid, te digo). UM violador. Seguir a una persona, ex militante, en una manifestación. Control de con quién hablan y dejan de hablar los militantes. Y más cosas que han salido porque parece que se han ido muchos militantes.
En Madrid, te digo.
Te cuento esto porque tengo confianza. Vamos, espero qe no lo vayas contando por ahí.» (3)

Con respecto a seguir a ex militantes en una manifestación, la realidad es que durante la manifestación del 21m, la camarada Teresa se encontró a los expremilitantes de Madrid. Se acercó a saludar e intentar conversar. Al rato se acercó Samuel a saludar a Jiang, la que le recibió con un abrazo, tras lo que ambas se quedaron bastante rato charlando abrazadas. De ninguna forma se les seguía ni se les agredió, como también se ha dicho.

En ese mensaje ya se explicita, aunque no de manera formal, la acusación que recaía sobre nuestro camarada Manolo: la de la violación. Estos mensajes se producen a fecha de 25 de mayo de 2016 y hoy, 17 días más tarde, aún no se ha hecho pública ninguna de estas informaciones.

En el segundo de los contactos que se produce entre Heilner y el camarada Adrián, también se socializan diversas informaciones acerca de los hechos acaecidos. Este material, que se encuentra en forma de audio, será adjuntado al final de este documento. Sin embargo, sí que consideramos necesario transcribir, para que conste en este documento, algunas de las frases que en ese audio se dicen:

Heilner:

«Ha habido rumores acerca del camarada Manolo. Efectivamente. El camarada Manolo no es solo un machista ultrarreaccionario, por actitudes que ha tenido no solo con ella [refiriéndose a Jiang] sino con otras militantes. Haciéndolas llorar, ignorando sus problemas, sino que, además, es un violador. Y es un violador porque ha forzado a militantes de tu misma organización a tener sexo con ellos presionándoles deliberadamente. Y lo han tenido con él, para precisamente acallarle y mantenerlo a raya.» (4)

Según las palabras de Heilner, hay más de una persona agredida. Por tanto, rogamos a toda persona que posea alguna información al respecto, nos la facilite para que podamos llevar a cabo una investigación exhaustiva. No podemos permitir este tipo de comportamientos en nuestras filas.

Entenderá el conjunto del movimiento, y también aquellas personas ajenas al mismo que puedan leer este documento, la actitud que han tenido nuestras militantes al respecto de estas informaciones. Pese a que las conversaciones tuvieran, por parte de las personas que se acercaron a nosotras, un carácter supuestamente privado, es imposible pensar que dada la gravedad de las acusaciones, ellas iban a quedarse de brazos cruzados ante las mismas. Sería una actitud profundamente reaccionaria y liberal que, siendo conscientes de que en nuestras filas podría haber un violador, no pusiéramos en marcha los mecanismos apropiados para solucionarlo de manera inmediata.

Quedada con Heilner

Esta reunión se produce tras las conversaciones previas del camarada Adrián con Heilner y por la intención de este por quedar con Samuel para criticarle algunas de sus actitudes. Asisitimos 5 de nosotras y estuvimos un par de horas hablando con él. Toda la charla gira en torno al contenido del audio de 15 minutos que recibe Adrián por parte de Heilner. (4, Audio de Heilner)

Heilner dice textualmente en el audio:

«Ha habido rumores acerca del camarada Manolo. Efectivamente. El camarada Manolo no es solo un machista ultrarreaccionario, por actitudes que ha tenido no solo con ella [refiriéndose a Jiang] sino con otras militantes. Haciéndolas llorar, ignorando sus problemas, sino que, además, es un violador. Y es un violador porque ha forzado a militantes de tu misma organización a tener sexo con ellos presionándoles deliberadamente. Y lo han tenido con él, para precisamente acallarle y mantenerlo a raya.

Me parece que vuestra credibilidad política ahora mismo es cero, vuestra credibilidad en el movimiento ahora mismo, bajo mínimos. Todo el mundo espera que os disolváis. Todo el mundo. Muchas personas están trabajando para que os hundáis. Y creo que la primera consecuencia es clara. Teniendo un secretario general que aglutina tanto poder en vuestra organización. Que decide casi todo, por lo que yo tengo entendido. Y sobre todo, que es la cara visible y su representación. Tanto en Twitter, aunque ahora ya no esté tan presente, sino como a nivel organizativo y externo… Pues mira, yo, en mi anterior organización lo que hacíamos con estas personas era aislarlas politicamente y hacer un trabajo político. Pero de inmediato ya, quitarle el mando y el trabajo político y que fuera delegado en el resto de militantes.

Al tener una persona tan reacionaria que, más que ayudar, es contraproducente. Que más que avanzar, se resiste al cambio porque se niega a admitir sus fallos. Y, que ahora mismo, se vea con el agua al cuello porque lo que se le viene encima es que la camarada Jiang no quiere morderse la lengua y quiere tirar completamente de la manta, todos estos siete meses de premilitancia que ha vivido en el FRML de auténtica pesadilla. Pues me parece creo que sintomático.

Yo, en mi opinión, primero que se le remueve del cargo, como se aplica en un partido leninista. Segundo, que se le tiene marginado, marginado en un sentido de al margen del timón político e ideológico, hasta que se demuestre con creces que está rehabilitado para volver a reasumir sus cargos. Y en tercer lugar, el proceso de lucha de líneas en el FRML va a tener que ser bastante agresivo para poder lograr una credibilidad. Y que, seguramente, se salde con una purga interna importante, porque la fuga de militantes ya es un hecho. Hay militantes que esto no lo van a dejar pasar por alto, y que se lo están tomando muy en serio porque no quieren ser cómplices de todo esto que ha pasado.»

En persona Heilner nos volvió a afirmar que Manolo era un violador y nos exigió que suprimiéramos de forma inmediata todos sus cargos en la organización.

Sobre el tema de Manolo no se profundizó mucho más de lo expuesto en el audio, y gran parte de la reunión se enfocó a la crítica que Jiang le iba a hacer al FRML tras su salida.

Falta de información y publicación de declaración de intenciones

Dada una serie de cavilaciones y rumores en algún que otro sector del movimiento, a los que anteriormente hacíamos referencia, nos vimos en la necesidad de iniciar una investigación para esclarecer los hechos. Uno de los puntos clave de esta investigación, debía ser la recogida de información acerca de dichos rumores por parte de las diferentes fuentes desde las que nos habían llegado.

Por una u otra razón, ningún comunicado salía a la luz para criticar de manera contundente los comportamientos que se denunciaban en los rumores de marras. Tampoco recibíamos información de aquellas personas que pudieran arrojar algo de luz al asunto. Por tanto, nuestro siguiente paso fue ofrecernos al movimiento. Nos ofrecimos abiertamente a recibir ayuda. Nos ofrecimos a ser el punto de mira para que cualquier camarada del movimiento que quisiese aportar algo para la superación de nuestros errores, pudiese dispararnos su crítica. Esta debía ser recogida, analizada y comprendida para, posteriormente, poner en marcha el inicio de lo que sería su proceso de superación.

No obstante, tras la publicación del comunicado donde explicábamos que estábamos abiertos al movimiento, dispuestos a recibir las críticas y, en el que además, solicitábamos esa ayuda por parte de todos, no recibimos respuesta. No recibimos respuesta por parte de Iniciativa Comunista (IC), que nos acusó de agresores. No recibimos respuesta por parte de todas aquellas personas que habían estado haciendo circular los rumores de los que antes hablábamos. No recibimos más respuesta que el silencio.

Conversación entre Jiang y Heilner

Nos llega por parte de un tercero un extracto de una conversación de Heilner con Jiang, del 29 de junio, en la cual acusan a Manolo de chantajear sexualmente a Riurik así como de violarle en repetidas ocasiones. Comentan que sólo algunas veces Riurik admite que se sintió forzado y que cuando lo niega, es porque no está dispuesto a asumir la realidad o porque no quiere verse alienado de su cuerpo.

Salta a la vista la presión que han estado ejerciendo Heilner y Jiang sobre Riurik durante meses para que declarase que había sufrido múltiples violaciones y chantajes sexuales, fueran verdad o no. Esto nos indica de nuevo que su objetivo nunca ha sido destapar la realidad ni analizar una situación desde una perspectiva justa, sino sacar el máximo rédito político de la situación mediante el uso de difamaciones y manipulación.

Conversacion:

Heilner: Joder pero cuantas veces ha forzado UM a *****?
Jiang: A mí sólo me ha contado las que te he contado yo a ti
Jiang: Temo que hayan pasado más cosas
Heilner: Crees que se.guarda que le hayan violado mas veces?
Jiang: No lo sé, a veces reconoce que se sintió forzado y otras, hablando de lo mismo, no lo acepta
Heilner: Ufff que chungo. Intenta negar la realidad.
Heilner: No quiere verse alienado de su cuerpo

Primer intento de contacto con Riurik (primer mensaje)

Con motivo de la investigación abierta para esclarecer los rumores al respecto de la mentada violación, desde la Comisión de Investigación se valoró lo más evidente: ¿qué es lo que el camarada Riurik sostiene que ocurrió realmente?, tanto más es así, por cuanto que los rumores que nos habían llegado no provenían de él, sino de terceras personas. Ante esto, intentamos ponernos en contacto con él por vía telefónica, puesto que la frialdad que puede transmitir lo escrito en un tema tan delicado como este nos parecia una vía a evitar, sin embargo, dichas llamadas no dieron resultados y no tuvimos más remedio que recurrir a la vía escrita. Los mensajes fueron los siguientes:

FRML, [04.07.16, 22:09]:

Buenas *******,

Te hablo en nombre del FRML para comunicarte que debido a unos rumores que nos han llegado hemos decidido abrir una investigación para esclarecerlos. Dichos rumores apuntan a que ha habido una violación por parte de un camarada de nuestra organización, Manolo, y que tú has sido su víctima. La investigación está abierta y de cara a poder esclarecer lo ocurrido necesitamos saber si esos rumores son ciertos, por lo que tanto ayer como hoy nos hemos intentado poner en contacto contigo por vía telefónica. Sin embargo, las llamadas no han obtenido respuesta, por lo que hemos decidido informarte por esta vía. Por nuestra parte, estamos dispuestos a desplazarnos a ******* para hablar del tema si lo consideras necesario, puesto que el asunto es de la máxima gravedad y sabemos que este tipo de problemáticas no son precisamente fáciles de llevar.

Igualmente, estaríamos dispuestos incluso a recurrir a la vía judicial si lo llegases a considerar necesario. No podemos permitir la impunidad de estos actos, ni en las filas revolucionarias ni en el seno de la propia sociedad.

Quedamos a tu entera disposición,

Un abrazo,

FRML

Riurik, [04.07.16, 23:04]:

Buenas,

De momento aclarar que los sucesos producidos no han llegado a la violación, y no considero que sea necesario hablar en mi pueblo ni emprender acciones legales. Una vez haya pasado algo (y se hayan aclarado las cosas) de tiempo gustoso discutiré la cuestión por este medio.

Un saludo

Este mensaje del camarada no terminaba de esclarecer las dudas al respecto de lo que realmente había sucedido, aunque ya podíamos descartar que se hubiera producido violación alguna. Por nuestra parte, la investigación siguió adelante, puesto que el asunto no terminaba aquí.

Contacto mediante un tercero

Por iniciativa propia de un tercero, cuando se le comenta la situación sobre este tema y conociendo al supuesto agredido, se pone en contacto con él intentando esclarecer lo sucedido.

Este intento es respondido de una forma muy similar a la respuesta que se le ofrece a la organización. Se descarta el extremo del cual hablan los rumores, no aclara nada al respecto de lo que realmente ha sucedido y comenta algo sobre una «contestación» en la cual se nos aclararán todas las cosas. Se pide paciencia porque no se sabe en qué tiempos se nos aportará más información (en forma de «contestación» o según «se hayan aclarado algunas cosas»).

Adjuntamos la respuesta del supuesto agredido, que se dio en forma de dos audios (5)

Segundo intento de contacto y audio de León (segundo mensaje)

Varios dias después decidimos volver a ponernos en contacto con el camarada Riurik, puesto que había información encima de la mesa que seguía apuntando al camarada Manolo como violador, en concreto, información facilitada por Heilner.

En dicha comunicación por audio (6) con el camarada Riurik, le comunicamos que teníamos la posibilidad de tener un encuentro para hablar del tema, pues los rumores no habían desaparecido. El camarada nos respondió lo siguiente:

Riurik, [09.07.16, 20:11]

Saludos,

No me reproduce el audio pero de nuevo como me habéis preguntado dos veces no sucedió tal cosa como acoso o violación, y no son más que eso, rumores. Aclarado esto agradecería que no se me contactara más, pues ya me he ido de la organización y no tengo más que aportar salvo decir que son habladurías. Por favor, dejad de hablarme o recurrir a terceros para hablar conmigo, mi contestación es que no sucedió y esto es testimonio suficiente. Que mi testimonio os valga como aportación en vuestra investigación para desmentir esos rumores. No me atosiguéis con mensajes investigando sobre un acoso sexual, pues ya no tengo más que añadir. Doy la cuestión por concluida.

Un abrazo,

Riurik.

Antes de nada nos gustaría disculparnos por si el camarada se ha podido sentir atosigado porque intentáramos hablar con él, no fue esa nuestra intención en ningún momento y entendemos que en un contexto tan complejo como éste las circunstancias puedan superar a uno mismo y verse desbordado por ellas.

Pero en definitiva, parece ser que los rumores no eran ciertos y que no eran más que, como dice el camarada, rumores.

Conclusión del problema de la violación: inexistente

Así pues, la conclusión de la investigación en lo que respecta a si ha sucedido o no una violación es clara y se basa en las propias declaraciones del supuesto violado: la violación no se había producido.

Conclusión política del problema: utilización interesada, persecución política

La investigación nació con el propósito de aclarar lo sucedido, fuera lo que fuese, y son estas las conclusiones que, además de la inexistencia de la violación, sacamos de la investigación:

Estamos hablando de cómo un círculo de personas han utilizado interesadamente a un camarada (Riurik) como elemento de persecución política a una organización, y lo que es aún peor, añadiendo a esto algo tan grave como es una violación. Estamos ante un ejercicio de manipulación, de tergiversación de la realidad y, en definitiva, de oportunismo político. Estamos ante un insulto a la libertad de cualquier camarada. Estamos ante una falta de respeto brutal a las personas que han sufrido y siguen sufriendo violaciones. Estamos ante personas cuyos intereses han demostrado no tener ningún tipo de consideración con las víctimas de una violación, llegando a utilizar su sufrimiento como arma arrojadiza para hacer política. Estamos ante la más repugnante de las actuaciones que en nuestra corta vida política como pretendida colectividad revolucionaria hayamos visto.

Desde aquí hacemos un llamamiento a todas las colectividades e individualidades revolucionarias para que investiguen siempre y con la mayor profundidad cualquier tema, pero especialmente todo caso de violación, que indaguen hasta las últimas consecuencias en los hechos, que no teman las conclusiones, que busquen la verdad. No podemos permitir que se tome a la ligera un asunto tan grave en nuestra sociedad y en nuestras filas. No podemos permitir que las víctimas de las violaciones sean vejadas y humilladas por personas sin escrúpulos, que no tienen ningún reparo ni consideración con las mismas, llegando a inventar una violación con el único objetivo de valerse de la política, presentada además como revolucionaria, y poder hacerse un hueco en ella de manera oportunista.

Antes de hablar sobre un tema, tenemos que estudiarlo. Antes de lanzar acusaciones, tenemos que comprobarlas. Antes de defender públicamente algo, tenemos la responsabilidad de investigar todo lo necesario como para sostenerlo con firmeza. Aquellos que no se preocupan por la verdad, es porque la desprecian, es porque sus intereses no tienen nada que ver con los revolucionarios, sino con los de uno mismo. El desprecio a la verdad es una de las bases del oportunismo. Un desprecio cuyos únicos límites parecen ser los intereses personales de unos cuantos elementos cuyas pretensiones no pasan por construir proceso revolucionario alguno, sino por “hacerse un hueco en el movimiento” independientemente de que para ello tengan que tergiversar la realidad. Pero el problema de estos elementos es que en la otra parte de la balanza se van a encontrar con aquellos que estan dispuestos a hacer justicia; la única posible, la revolucionaria.

Lamentamos profundamente tener que expresarnos en estos términos, pero lamentamos aún más que en el Movimiento Comunista existan personas dispuestas a cualquier cosa con tal utilizar la política revolucionaria para hacer carrera en ella.

***

(1) Declaración Pública: http://blog.frml.es/index.php/declaracion-publica/
(2) Extractos del historial de conversaciones entre Manolo y Riurik: http://blog.frml.es/wp-content/uploads/2016/07/Conversaciones_Riurik_Extractos.txt
(3) Conversaciones entre Althusser y Pedro: http://blog.frml.es/wp-content/uploads/2016/07/Conversaciones_Pedro_Althusser.txt
(4) Extracto del audio que Heilner remite al camarada Adrián: http://blog.frml.es/wp-content/uploads/2016/07/Audio_heilner_calumnias.mp3
(5) Transcripción de audios de Riurik: http://blog.frml.es/wp-content/uploads/2016/07/Audios_Riurik.txt
(6)

Materiales digitalizados

Con la actualización de nuestra web se perdieron algunos enlaces a materiales que habíamos digitalizado para su estudio crítico, los ponemos nuevamente a disposición pública y aprovechamos para liberar algún otro material que estaba en archivo:

– Lógica Dialéctica, E. V. Iliénkov

– Conciencia de explotada, VV. AA.

La lucha de clases en la URSS, primer período (1917-1923), C. Bettelheim

– La lucha de clases en la URSS, segundo período (1923-1930), C. Bettelheim [aporte externo]

– La creación del patriarcado, G. Lerner

¡NUEVOS!

– Problemas actuales de la dialéctica, VV. AA.

– La lucha sexual de los jóvenes, W. Reich

– El libro negro del capitalismo, VV. AA.

– El ama de casa bajo el capitalismo, VV. AA.

 

¿Quieres aportar algún material para que lo digitalicemos?

Ponte en contacto con nosotros: contacto@frml.es

El reformismo ante la dominación burguesa

La democracia burguesa y la participación en ella, desde que el sufragio se extendió al proletariado, no es para este más que un velo ilusorio, un procedimiento mediante el cual las reivindicaciones justas y la lucha histórica de nuestra clase por el Poder se diluye, integrándose en las podridas estructuras institucionales del Estado burgués, el Viejo Poder, perdiendo así todo su contenido revolucionario. Un sistema político que se edifica sobre las tesis liberales rousseaunianas no puede superarse en la práctica desde dentro del mismo dadas las limitaciones inherentes a su naturaleza idealista que se desmarca de la realidad de la lucha de clases. Participar en esta farsa que son las elecciones, pretendiendo conquistar la mayoría, bajo el yugo de la burguesía y la esclavitud asalariada, y sólo después pretender conquistar el poder (Lenin) es una praxis en auge entre los oportunistas y significa renunciar a toda concepción materialista de la historia, pues lo único que se consigue es renunciar a la lucha de clases y a la Revolución por votaciones bajo el viejo Régimen del 78.

La burguesía aprende, hay que tenerlo en cuenta, y sabe que haciendo pasar por el aro de la democracia a sus enemigos políticos, haciéndolos acatar sus reglas del juego, es la forma más efectiva y sutil de castrar el posible potencial revolucionario de estos, que dedicarán todos sus esfuerzos a mendigar votos para, en el mejor de los casos, acabar gestionando lo público. Destruir el Estado burgués desde dentro del mismo es como reconstruir el PCE desde dentro del mismo; imposible. La única alternativa revolucionaria es la reconstitución del Partido Comunista con el que poder destruir lo viejo para construir lo nuevo.

Participar en el viejo Régimen en las condiciones actuales de inexistencia de sujeto revolucionario en forma de Partido Comunista es aceptar el Régimen y la dominación de clase ejercida por la burguesía mediante el Estado burgués y demuestra que aquellos tantos que dicen defender los derechos e intereses de la clase obrera no han comprendido ni el carácter materialista de la historia ni la cosmovisión revolucionaria materialista dialéctica, y por tanto son unos farsantes que bajo un discurso pseudorrevolucionario portan la ideología burguesa con la que engañan y contaminan a las masas susceptibles de revolucionarizarse.

Participando en el viejo Régimen solo se puede aspirar a reformar el capitalismo, y con ello, perfeccionar el sistema de dominación de la burguesía (el Estado) cuando de lo que se trata es de destruirlo. Aquellos que nos denominamos comunistas deberíamos de tener claro que si la Revolución significa acelerar el motor de la historia, reformar significa ponerle freno. ¡No pueden conseguirse reformas útiles para la Revolución si no existe sujeto revolucionario! ¿En qué quedan mejoras parciales y temporales en las condiciones de vida del proletariado si no están orientadas a una toma del poder, si es un “reformar por reformar”? Mejoras parciales y temporales las consiguen desde el PSOE hasta Podemos (si logra tener la capacidad para ello), y no por ello son partidos revolucionarios, solo el PC puede utilizar tácticamente las reformas en un proceso revolucionario.

¿Acaso algunos de tantos partidos, revolucionarios de palabra y burgueses de hecho, está en condiciones de lograr representación, paso necesario para cumplir sus aspiraciones reformistas? ¿Para qué tantísimo esfuerzo y desgaste para no sacar ni un diputado o concejal? Y en caso de sacarlo, ¿de qué serviría? Hay quienes justifican la participación en las elecciones aludiendo al carácter “agitativo” del Parlamento (o Ayuntamiento, más nos da), cuando está claro que, por una parte, las masas aborrecen de él, y por otro lado, que no se trata de ningún altavoz. Afirmar que el Parlamento es tal herramienta es una falacia que esgrimen los reformistas, aquellos que desean verse en un ayuntamiento o parlamento cobrando un sueldo público y viviendo del cretinismo parlamentario. De esta manera estos partidos utilizan a sus militantes, comunistas honrados por norma general, para sus propios fines, los cuales distan de la Revolución hasta el punto de ser contrarrevolucionarios y configurarse como enemigos de nuestra clase, precisamente aquella que dicen ser/representar.

En definitiva, para servirse del Parlamento se deben de cumplir dos condiciones íntimamente relacionadas entre si: 1) Existencia de sujeto revolucionario en forma de Partido Comunista, y 2) que se den unas condiciones concretas que justifiquen tal actividad. Mientras tanto, los comunistas renegamos del parlamentarismo y del trabajo parlamentario.

La sociedad de clases, el Estado, el Parlamento burgués y la farsa democrática

A principios de mayo comenzó otra vez el espectáculo callejero más anodino del Capital. El telón del teatro electoral se abrió de nuevo, y las calles se engalanaron con los rostros y los discursos carentes de verdadero contenido de lo más casposo de la gestoría del Estado burgués, a la caza de una poltrona o en busca del control de una parcela de la explotación del capital español, tanto en concejalías como en ayuntamientos de todo el Estado. La farsa democrática, la mayor exhibición de la sofística¹ más vil hecha arte, arrecia en estos días en todos los medios de comunicación de la burguesía, tanto tras las serviles letras de la prensa burguesa y aristobrera, como tras las imágenes vacías de las pantallas de televisión.

Tras sus discursos y máscaras, ocultan sus intenciones a las masas explotadas, con promesas vacías de polichinela y fuegos de artificio en forma de supuestas medidas de justicia social (que un Estado en apariencia neutral puede brindar) que, al alcanzar la tan preciada gestoría del capital, se convertirán en palabras que se las llevará el viento. Mientras tanto, el proletariado que aún confía en este juego será traicionado, tanto por las diversas capas de burguesía y pequeña burguesía (PP, PSOE, Ciudadanos,…), como por los tahúres de la aristocracia obrera acomodada y cohesionada en sus intereses (a por su microparcelita y sus migajas) a los del Estado burgués, fantoches del revisionismo más burocrático y del populismo charlatanesco más barato (IU, Podemos, PCE, PCPE,…).

En esencia, las instituciones de la burguesía tratan de dar consistencia a lo que es intrínsecamente inconsistente, a lo que está de por sí, en su interior, dividido desde su propia constitución inicial. Para los marxistas resulta una cuestión obvia, pero en busca de ser lo más claros posible, vamos a explicar minuciosamente (sin detenernos tampoco en exceso) los diversos detalles que implican a estas instituciones antes mentadas. La sociedad en la que vivimos, en el período histórico en el que nos encontramos, es una sociedad de clases, es decir, que está dividida en clases, dominando una sobre la otra. Tal división, con todos sus matices y eslabones de transición (pues en la dialéctica de los opuestos los límites son relativos y los extremos se tocan -de hecho, Engels celebra este dicho en «Dialéctica de la Naturaleza»-), es un reflejo político de la contradicción económica material.

Hoy, como es propio del orden económico capitalista, la clase dominante es la burguesía (en especial la gran burguesía financiera, el resto de fracciones recibe distintos niveles de opresión), e impone para defender su dominio económico (la posesión efectiva de los medios de producción) su dominio político (sus instrumentos de poder, que emanan de la forma de organización económica) e ideológico (su cultura, formas de vida y su visión universal del hombre, el hombre burgués, aspecto criticado por Marx en el «Manifiesto comunista»).

¿Y sobre quién domina la burguesía, sobre quién impone su dominio? Especificamente, sobre el proletariado (y otras masas a las que oprime, y sobre las cuales ejerce abiertamente su influencia ideológica a través de la cultura del consumo, las clases medias, tanto la pequeña burguesía como la aristocracia obrera), al cual explota en la producción para extraer la mayor cantidad posible de plusvalía y así obtener de él ganancia para acrecentar el capital, un valor que crece a través del trabajo vivo del proletario. Mientras existan las clases, para sostener esta contradicción, la contradicción capital/trabajo (representada por la burguesía y el proletariado respectivamente), cuyo antagonismo se tensa e intensifica como una cuerda estirada por sus dos puntos extremos y cuyos aspectos extremos buscan destruirse mutuamente (lo cual es la lucha de los dos aspectos antagónicos, la lucha de clases), surge un instrumento que sostiene esa tensión contradictoria, y ayuda a sustentar y a desarrollar el dominio explotativo de la clase dominante sobre la clase dominanda, e incluso a explotar directamente como capitalista ideal con idependencia de quién sea el capitalista individual que lo dirige.

Ese instrumento es el Estado, el poder público (ejército, policía, cuerpos psiquiátricos,…), que impone una violencia estructural, objetiva y sistemática, sobre el cuerpo social en su totalidad, incluso contra el capitalista individual si es preciso, que permite sostener el orden capitalista en una situación de paz relativa, tensa. Éste, mientras exista y no sea derribado/parcialmente destruido por la revolución de la clase dominada y su dictadura hasta la sociedad sin clases, el comunismo, puede tomar dos formas distintas de funcionar, una democracia aparente o una dictadura abierta y terrorista (ya sea de carácter ultrarreaccionario [religiosa o no] o fascista, lo cual depende de la fracción de clase activa a la hora de aplastar y oprimir al proletariado revolucionario y de la ideología que lo dirige).

Centrándonos en el caso que nos ocupa, el estado español, la democracia aparente o «democracia formal» (pues resulta evidente que hoy no vivimos en una dictadura terrorista, y apenas hay restos políticos consistentes y fuertes del franquismo ultracatólico que nos tocó vivir, y cuyos restos, integrados en el Estado español actual, la burguesía ha sabido reciclarlos bien con su buen sentido dialéctico espontáneo), ésta cuenta con un organismo parlamentario burgués (o una serie de organismos, en función de las divisiones territoriales de cada contexto estatal: Estado, comunidad autónoma, municipio…), el cual sólo es un espacio de mera cháchara en el que no se hace ni se decide realmente nada, y tras el que «entre bambalinas» como diría Lenin, se realizaría el verdadero poder ejecutivo de la burguesía, la explotación del proletariado y el apuntalamiento (como en un alarde de sinceridad involuntaria diría CJC en uno de sus comunicados sobre su organización) del capital.

Sobre el parlamento burgués se «desplaza» la soberanía concedida por las constituciones burguesas de diverso pelaje a todos los «ciudadanos»² con derecho a voto (sea universal o no), y éste, al ser elegido bajo elecciones plebiscitarias, actúa simbólicamente por ellos, representándolos, pero en lo efectivo gobierna en función de los intereses de la fracción de clase dominante elegida (gran-burguesa, burguesa-media, aristobrera,…), asociada a la figura política y al partido que asciende a la gestión del Estado. Así, se sostiene el orden pacífico aparente, legitimándolo.

¿Qué es un símbolo? Un símbolo es una fantasmagoría, es decir, una cosa no real que se presenta ante nuestra percepción objetiva (y no fuera de ella, eso es sólo imaginación) como si lo fuera en la práctica, como si tuviera vida propia y efecto sobre o a través de algo real externo, pero un efecto que está en nuestras cabezas (pudiendo aparecer objetivamente sobre un significante que lo porta o no), y a este efecto que el símbolo tiene sobre lo existente se lo denomina operatividad (resultaría interesante aquí resaltar que es un aspecto intrínseco al fenómeno del fetichismo). La operatividad simbólica es, por tanto, el efecto que tiene un símbolo sobre lo que es real. Como hemos pretendido dejar claro en los párrafos previos, el parlamento burgués posee operatividad simbólica como desarrollo aparentemente pacífico de la vida política burguesa (lo cual implica su hegemonía, una dirección de masas principalmente consentida por la persuasión y levemente sazonada por su contrario, la coerción, a través de la presencia activa de la policía y la presencia latente del ejército militar permanente) sobre el proletariado y las masas populares que lo rodean y no tienen poder político real en el orden burgués.

¿Y quién le ha dado esa «operatividad» sobre nosotros, ese efecto? El funcionamiento de la sociedad misma ha sido la que ha provocado tal situación. Una sociedad tan dedicada a la explotación y al consumo liberal que, para poder seguir expandiendo su mercado, ha tendido a centralizar (bajo las apariencias democráticas) el poder político para así, con el movimiento natural de la concentración de capitales debido a la competencia, fusionarlo con el capital bancario y forjar el imperialismo tal y como lo conocemos. Así, las masas más bajas han tendido a despolitizarse, ideología de consumo mediante, creando así a las clases medias (aristocracia obrera, ciertas capas de la pequeña burguesía,…), y las más altas dominan sin que su orden pueda ser abiertamente discutido en un orden en la práctica totalitario.

¿Entonces, cómo tienen que actuar los comunistas ante su operatividad para terminar definitivamente con ella? Eliminándola, desacreditándola, destituyéndola a través de la explicación paciente mediante el trabajo político de vanguardia, explicando la imposibilidad de la toma del poder y del cambio mediante reformas dentro del parlamento, mostrando la falsedad objetiva del símbolo «parlamento» como forma pacífica y democrática en la que se muestra la política burguesa de la sociedad capitalista. Ese es el objetivo de los comunistas, y no otro, dentro del parlamento, hacer agitprop contra él dentro de él si la situación concreta lo requiere y los instrumentos ideológicos y organizativos de los que dispone el proletariado en ese momento lo permite (el PC, para poder sostener su independencia política en el parlamento burgués) en medio de una guerra de clases abierta.

Sin embargo, también hay que tener en cuenta qué supone una verdadera destitución del mismo para las masas. La destitución de esa operatividad implica que las masas están completamente desconectadas del parlamentarismo burgués, y por tanto, que ni siquiera votan nulo o en blanco. ¿Por qué? Porque si no, de un modo implícito, ese individuo sigue confiando en que el parlamento «les escuchará», que sigue existiendo de un modo u otro una posibilidad en su nimia queja de cambiar algo. Y si no, si es un mero votar por el simple hecho de votar, «porque salga otro» o «porque no salga x partido» como se suele decir, se sigue haciendo, aunque conscientemente no se quiera, «como si se legitimara al parlamento», es decir, caemos en la ideología en tanto que falsa conciencia con respecto a un apoyo real, práctico del parlamentarismo electorero. No en vano, Felipe González y los abiertos mercenarios de la pequeñaburguesía del PSOE utilizaban la apolillada cantinela de que «no votar hace el juego a la derecha». ¡Claro, pero ignoramos que votando le hacemos el juego al resto de la burguesía! Por tanto, el derrumbamiento de la infliencia del parlamento burgués debe ser total, consciente y debe tener una efectividad práctica.

¿Y, volviendo a la cuestión antes puesta en litigio, cómo conocemos tal situación concreta sobre la que plantear una determinada táctica en un terreno que sabemos que es campo del enemigo y que nos puede abrasar con sus tentadoras posiciones de poder, los «puestecitos», para terminar sometiendo al proletariado? A través del «análisis concreto de la situación concreta» (Lenin) en la que nos encontramos y el establecimiento, a través de este análisis, de una línea política correcta. Un análisis que los revisionistas dentro del MCE parece que han olvidado completamente, convirtiendo sus comparecencias a las elecciones en una mala costumbre sistemática y aburguesada. Hoy, la tarea, y por tanto, la cuestión principal e imperante a falta de una organización revolucionaria real y efectiva de la clase es la reconstitución, esto es, el reposicionamiento del comunismo, es decir, de la ideología, como movimiento revolucionario, convirtiéndola en hegemónica dentro del proletariado, y del PC de la clase proletaria para iniciar una verdadera política independiente de la clase. Pero esto exige una política de Nuevo Tipo que sea capaz de forjar nuevo movimiento de vanguardia y que no se detenga en considerar la reconstitución ideológica del comunismo exclusivamente como una mera cuestión teórica, aunque no negemos la importancia de este aspecto, pues es, a su vez, una cuestión principalmente política, y por tanto práctica. La reconstitución del comunismo no puede comprenderse sin una transformación práctica de la realidad de nuestro movimiento y de los estilos de trabajo imperantes, pues no puede simplemente pretender absorber de forma acrítica los estilos del movimiento espontaneo de masas, si no superarlos. Ni quedarse, claro está, al margen del devenir real del movimiento encerrados en el mero estudio teórico, que suele ser muy distinto de lo que nuestros deseos puedan querer. Por ello, instamos al lector a que se organice por la reconstitución del Partido Comunista, y así poder trabajar en desenrredar y resolver la contradicción que el proletariado hoy acusa especialmente, la necesidad de la organización partidaria para el enfrentamiento contra el Estado burgués.

 

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Notas:

(1) En este contexto, la sofistería es un discurso carente de deseo de revelar la verdad que se limita a manipular mediante la palabra a un adversario para convencerlo y dirigirlo de forma interesada. Los marxistas rechazamos ampliamente esta clase de discursos.

(2) Entendido en el sentido burgués del término, el que es poseedor de propiedad, sea medios de producción o su fuerza de trabajo.